La ruta comercial del limón se llenó de "baches"

Un consultor frutihortícola enumeró los problemas que tendrán los exportadores al momento de ingresar divisas. Estima que serán U$S 81 millones menos que los declarados a la Aduana.

EXPECTATIVAS NO CUMPLIDAS. La caída de precios registrada en los mercados de destino repercutirá en forma negativa en el bolsillo del exportador. EXPECTATIVAS NO CUMPLIDAS. La caída de precios registrada en los mercados de destino repercutirá en forma negativa en el bolsillo del exportador.
31 Octubre 2008

El recorrido por el camino del negocio del limón durante 2008 en la Argentina tuvo un marcado contraste entre las expectativas y la realidad. Fue un viaje que se inició con un fuerte optimismo y con posibilidades de rentabilidad, pero en estos últimos kilómetros se llenó de "baches", ya que se registró un fuerte deterioro económico por la caída de los ingresos. Es una paradoja que tiene consecuencias y secuelas en lo inmediato, aseguró Miguel Angel Giacinti, consultor frutihortícola. El mencionado especialista, hombre de consulta en el sector internacional sobre la situación de los mercados de frutas frescas, fue muy concreto al hacer su balance sobre los problemas que deberán abordar en estos días los exportadores de limones de Argentina.
En diálogo con LA GACETA Rural, el especialista destacó tres elementos que impactaron negativamente en la actividad. Ellos son:
Disminución del precio de mercado a partir de la semana 26 (FOT importador, que representa a la mercadería puesta sobre camión y libre de gravamen en mercados de destinos);
paridad cambiaria del euro frente al dólar con un marcado descenso desde la semana 34 ;
problemas de calidad sobre el 10% del volumen exportado, con la secuela de pérdida económica sobre esta fruta. Estimó que esta cifra podría ser mayor aún.
En los gráficos se refleja claramente los dos primeros elementos del análisis. Esto es, menor precio de mercado y caída de la paridad del euro en relación con el dólar (con la hipótesis de descalce en cuatro semanas entre venta y cobranza). Las ventas al mercado europeo contabilizan una pérdida de ingreso de U$S 23 millones por un menor precio de venta y U$S 6 millones por pérdida cambiaria (comparado con el FOB de aduana declarado. Representa a la fruta libre de gravamen puesta sobre bodega de barco en origen). Las ventas a Rusia también tuvieron una caída de ingresos de U$S 12 millones (U$S 10,8 millones por baja de precio de mercado, U$S 1,2 millón por caída de paridad frente al dólar). Esto implica considerar una pérdida de U$S 41 millones por mercado y moneda.
Este año la producción de limón será de 1,35 millón de toneladas, algo más de lo pronosticado a principios de la cosecha, pero por debajo de años anteriores.
El 7% se comercializará en fresco en el mercado interno, el 27% se proyecta como exportación en fresco y la industria recibirá el 65% restante. La previsión de menor volumen de producción real desesperó a muchos importadores para cumplir sus programas de ventas, promoviendo la exportación en fresco aún de frutas de calidad no óptimas para este segmento.
También la premura por embarcar explicaría la presencia de problemas de calidad y/o podridos en las cajas recibidas en los puertos internacionales. Se estima, por comentarios durante la temporada, que al menos el 10% de la fruta exportada (sobre un total de 314 millones de kg), tendría problemas de calidad y/o podridos en los envases. Esta fruta debió ser retirada del mercado, repasada y/o no ingresada al país de destino, siendo el valor comercial de mercadería 1,28 dólar/kilo (se considera FOT sin comisión importador y aranceles), lo cual implica una proyección de U$S 40 millones de pérdida.
De tal forma que, U$S 41 millones por tema mercado y monedas, más U$S 40 millones por calidad, suman U$S 81 millones de caída en los ingresos este año. Considerando una facturación FOB de U$S 325 millones (promedio U$S 1,03 /kilo), la pérdida económica representa el 25% de la facturación en la temporada. Una consecuencia de este fuerte tropiezo económico es la descapitalización del sector limonero y la menor liquidación que recibirá el productor, frente a lo auspicioso que resultaban las expectativas de este año.
Realmente fue un fuerte impacto emocional y de crisis en el sector, dado el marcado contraste entre las expectativas y la realidad. Pero también veremos sus secuelas, ya que esta situación repercutirá en el ingreso de divisas ante el Banco Central, por el valor referencial de Aduana y el FOB declarado.

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