Buenos Aires.- La crisis internacional cambió el rumbo a partir de la irrupción de China en el mercado de los commodities, que le dio un piso a los precios y, a partir de ahora, la demanda será persistente. Además, China invertirá el 70% del 40% de un paquete de U$S 600.000 millones en dos años, en dar infraestructura al campo.
Así lo afirmó el analista Jorge Castro, en el panel que compartió con el ex presidente de Uruguay, Julio Sanguinetti, en la clausura de la “V Jornada de la Cadena Agroindustrial Argentina” que se realizó en esta ciudad.
Castro le asignó un papel preponderante al giro de la crisis internacional en los países de mercados emergentes, como son China e India. Por este motivo, llamó a poner la atención el 15 de noviembre en una reunión internacional.
“El 15 de noviembre (mañana) los países integrantes del G7, encabezados por los EEUU, y las naciones emergentes, lideradas por China, acordarán una política de cooperación internacional y un sistema de gobernabilidad mundial”, afirmó. Entre esos países ubica a India, a Rusia y a Brasil.
El especialista realizó un análisis de la crisis que se desató, según su opinión, a raíz del extraordinario volumen de masas de dinero móviles existentes en el centro del capitalismo, que es Estados Unidos.
“La crisis financiera internacional indica que los cambios son irreversibles”, indicó, pero llamó la atención sobre el fenómeno de que en Estados Unidos la productividad creció un 3,3%.
En el caso de China, dijo que la situación se resume en el final de los 30 años de reformas, con tasas de crecimiento anual de 9,6%. La economía china 2008 es 13 veces mayor que la de 1978 y el ingreso per cápita de su población se duplica cada ocho años.
“Para tener una idea de lo que significa, basta considerar que Gran Bretaña, entre 1780 y 1840, a la cabeza de la Revolución Industrial, tardó 60 años en duplicar el ingreso per cápita, y EEUU demoró 60 años en hacerlo, entre la Guerra Civil y la Primera Guerra Mundial”, señaló. El coletazo de la crisis en China sólo produjo una leve desaceleración, pero se compensó a través del aumento de la inversión y del consumo.
Mientras que en los Estados Unidos el consumo cesó en un sentido estricto: cayó el 42% la venta de automotores, mientras que el uso de las tarjetas disminuyó un 40%. (NA)














