21 Noviembre 2008
RETROCESO. Los trigales tuvieron rindes menores respecto de los de 2007.
Según estimaciones del servicio de la Guía Estratégica para el Agro (GEA ) de la Bolsa de Comercio de Rosario, este año la producción de trigo rondará los 9,5/10,5 millones de toneladas, un 40% menos en promedio que en 2007.
"Partiendo de una baja del 23% en la superficie sembrada y del 16% al 24% en rindes medios, la producción de trigo podría quedar entre un 36% y un 42% por debajo de lo obtenido el año pasado", señala el informe.
Por otro lado destaca que además de la histórica sequía, otros factores que afectaron la producción fue la falta de inversión que quebró la tendencia de crecimiento, así como la menor fertilización aplicada que también le está haciendo mella a la producción unitaria.
"En la Argentina se sembró menos de trigo que en 1992/93, cuando se registró la menor superficie triguera de los últimos 20 años. En 1992, la producción fue de 9,87 millones de t, aunque hubo una peor, la de 1995/96 cuando se obtuvieron 9,45 millones de toneladas. En esta campaña, una sequía histórica, con características que se dan una vez cada 20 años, dejó en manos de las zonas trigueras del sudeste bonaerense una mayor responsabilidad para que la producción finalice por encima de los 10 millones, explicaron.
Desde la GEA comentaron que contrariamente a las condiciones de mayo de 2007, esta campaña 2008/09 se iniciaba con una situación de falta de agua histórica. Esa diferencia en la condición de "partida" se puede apreciar en los mapas de anomalías de la reserva de agua en el suelo para Argentina, registrado el 13 de mayo de 2007 y en el del 13 de mayo de 2008.
La siembra de trigo se iniciaba, entonces, con serias bajas de hectareaje y un moderado a severo ajuste de insumos en el plan triguero. Estas adversas condiciones se fueron afianzando, lo que dio por resultado las mayores caídas de siembra en las provincias de Córdoba y Santa Fe.
La falta de recargas en otoño, entre otros factores, redujo la superficie de ambas en un 52% y un 44%, respectivamente.
Las lluvias llegaron tarde y con montos acotadas: en los últimos días de setiembre volvió a llover. Sin embargo, la recuperación de los perfiles se dio con mayor intensidad en el centro de Buenos Aires y en el NEA.
Para gran parte del resto triguero, llegó tarde y no cubrió las necesidades fisiológicas. Córdoba y Santa Fe, fueron las provincias más golpeadas por la sequía.
"Partiendo de una baja del 23% en la superficie sembrada y del 16% al 24% en rindes medios, la producción de trigo podría quedar entre un 36% y un 42% por debajo de lo obtenido el año pasado", señala el informe.
Por otro lado destaca que además de la histórica sequía, otros factores que afectaron la producción fue la falta de inversión que quebró la tendencia de crecimiento, así como la menor fertilización aplicada que también le está haciendo mella a la producción unitaria.
"En la Argentina se sembró menos de trigo que en 1992/93, cuando se registró la menor superficie triguera de los últimos 20 años. En 1992, la producción fue de 9,87 millones de t, aunque hubo una peor, la de 1995/96 cuando se obtuvieron 9,45 millones de toneladas. En esta campaña, una sequía histórica, con características que se dan una vez cada 20 años, dejó en manos de las zonas trigueras del sudeste bonaerense una mayor responsabilidad para que la producción finalice por encima de los 10 millones, explicaron.
Desde la GEA comentaron que contrariamente a las condiciones de mayo de 2007, esta campaña 2008/09 se iniciaba con una situación de falta de agua histórica. Esa diferencia en la condición de "partida" se puede apreciar en los mapas de anomalías de la reserva de agua en el suelo para Argentina, registrado el 13 de mayo de 2007 y en el del 13 de mayo de 2008.
La siembra de trigo se iniciaba, entonces, con serias bajas de hectareaje y un moderado a severo ajuste de insumos en el plan triguero. Estas adversas condiciones se fueron afianzando, lo que dio por resultado las mayores caídas de siembra en las provincias de Córdoba y Santa Fe.
La falta de recargas en otoño, entre otros factores, redujo la superficie de ambas en un 52% y un 44%, respectivamente.
Las lluvias llegaron tarde y con montos acotadas: en los últimos días de setiembre volvió a llover. Sin embargo, la recuperación de los perfiles se dio con mayor intensidad en el centro de Buenos Aires y en el NEA.
Para gran parte del resto triguero, llegó tarde y no cubrió las necesidades fisiológicas. Córdoba y Santa Fe, fueron las provincias más golpeadas por la sequía.














