Las ganadoras comparten suerte y vecindario

Dos mujeres, una de barrio Alberdi y otra de Juan Pablo I, fueron las afortunadas que ganaron el pozo acumulado de LA GACETA. Al retirar el premio, las beneficiadas descubrieron muchas afinidades entre ellas. Hoy se entregan las nuevas tarjetas.

COMPARTIENDO SUERTE. Mirta Sale y Mercedes Quijano son casi vecinas; ayer se encontraron y se contaron la una a la otra qué haran con el premio. LA GACETA / HECTOR PERALTA COMPARTIENDO SUERTE. Mirta Sale y Mercedes Quijano son casi vecinas; ayer se encontraron y se contaron la una a la otra qué haran con el premio. LA GACETA / HECTOR PERALTA
10 Enero 2009

El pozo acumulado más grande de la presente edición de Números LA GACETA tuvo dos ganadoras. Mercedes Quijano y Mirta Sale ganaron los $ 48.000 en efectivo y descubrieron que las unía mucho más que la felicidad de ser las premiadas. Hoy se entregan las nuevas tarjetas para participar.
Las mujeres no sólo son vecinas (viven a cinco cuadras de distancia pero en barrios diferentes) sino que, además, cuando se presentaron en LA GACETA para retirar el premio conversaron y descubrieron que tienen parientes en común. Sus esposos son primos y sólo Mercedes lo sabía. Las madres de ellos murieron cuando ambos eran niños y, por eso, no compartieron mucho tiempo en familia.
Los barrios en los que viven se encuentran uno frente al otro: Juan Pablo I y barrio Alberdi. Según contaron, solían verse en el almacén y apenas se saludaban. Ahora, en cambio, hablan de sus planes, de sus conocidos y de los parientes en común.
También las sensaciones que percibieron apenas se enteraron del premio fueron similares. La incredulidad y el miedo a que no fuera cierto, los sintieron las dos, aunque la noticia las encontró en distintos lugares.
"Mi marido llevó el diario a la cama y controlamos el número que nos faltaba desde el martes, el 68. Cuando descubrimos que efectivamente el último número era ese, no podíamos creer. Corrí a la casa de mi hijo llorando. Estaba helada; hasta me bajó la presión", contó Mercedes todavía emocionada.
"Después me fui corriendo al quiosco y compré velas para prender a la Virgen del Valle, a San Cayetano y a San Expedito", agregó la mujer. Las dos se confiesan asiduas lectoras de LA GACETA.
Por su parte, Mirta vivió el gran momento cuando atravesaba una situación familiar difícil. "Estaba cuidando a mi hermana en la Maternidad, que acababa de perder un bebé de tres meses", relató. Por eso, dijo, aún no festejó porque estuvo en el hospital.
"Me faltaba el número 76. Como mi hijo lo sabía me llamó al hospital para decirme que había salido. Estaba muy ansioso porque sabía que compartiríamos el premio", expresó. El muchacho estaba en el trabajo cuando revisó la grilla del diario. "Cuando me di cuenta que había salido el 76 pegué un grito. Mis colegas me abrazaron y me felicitaron. La verdad es que no me pasaban las horas, quería venir a LA GACETA", dijo el hijo de la flamante ganadora.
Madre e hijo contaron que el dinero del premio servirá para que el joven pueda terminar su casa y mudarse de la de sus padres, junto a su mujer y a su pequeño hijo.
Mercedes también piensa arreglar su casa. Necesita chapas y materiales de construcción que comprará con el dinero. Además, adquirirá una heladera (porque no tiene) para poder conservar las bebidas y los alimentos, sin tener que llevarlos a la casa de su hijo, que vive a una cuadra.
Los vecinos, contaron ambas, se acercaron a felicitarlas. "Nos recomendaron que aprovecháramos bien la plata, que la usemos para la casa", contó Mirta.
Las dos mujeres coincidieron en que temen que el dinero recibido las separe de los demás.
"A veces, la gente siente que la tratás diferente porque tenés plata. En realidad lo que ocurre es que son ellos los que se comportan distinto", afirmó Mercedes.
Las flamantes ganadoras, que apenas se conocían de vista, estuvieron en LA GACETA cuando retiraron el premio y descubrieron que eran parientes y vecinas. Como dijeron ellas: "el destino las unió".

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