16 Marzo 2010
LA GACETA / FRANCO VERA
El otoño golpeó discretamente las puertas del verano tucumano, anunciando su próxima llegada. En pocas horas, merced a la lluvia que hizo descender la temperatura, cambió el paisaje urbano. De las remeras, camisas de mangas cortas y ojotas se pasó rápidamente a abrigos livianos, aunque no faltaron los exagerados que se enfundaron en mullidas camperas.




















