19 Marzo 2010
LA GACETA / FRANCO VERA
No es fácil abandonar un vicio. Los esfuerzos por mejorar la salud de la población se hizo eco en los dirigentes de toda la provincia que lograron liberar de humo a todos los lugares públicos. Para aquellos que calman su ansiedad con el cigarrillo se convierte en una tortura. Ese es el caso del presidente del Concejo, Ramón Santiago Cano, quien se esconde detrás del recinto para fumar.




















