02 Marzo 2012
"El banco de germoplasma de frutillas es clave para medir resistencias, plagas, enfermedades, calidad de fruta. Esta información es la base para nuestro programa de mejoramiento genético y para hacer cruzamientos", explicó Daniel Kirschbaum, especialista del INTA Famaillá, en Tucumán, quien destacó que el banco es único en Latinoamérica por la riqueza en variedad "con más de 70 materiales genéticos de todo el mundo". El comentario fue publicado en el sitio on line "red agroactiva".
Parte de este banco de germoplasma de frutillas podrá observarse durante la megamuestra INTA Expone NOA, que se desarrollará en Cerrillos, Salta, desde el 20 hasta el 22 de abril. Allí, el sector de frutas finas mostrará material genético que representará parte del insumo utilizado en las investigaciones. Se trata de una herramienta fundamental para este tipo de cultivo, al que están destinadas más de 2.000 hectáreas en todo el país. Tucumán es la provincia más productiva en frutillas, con 450 hectáreas que producen 12 toneladas anuales y aporta hasta U$S 15 millones por año a la economía de la provincia. El 70% de la producción se exporta a Europa, América, Asia y Oceanía.
Iniciado en 1996, el banco tuvo como objetivo reunir variedades de frutillas comerciales antiguas y recientes junto a especies silvestres. "Con este banco, entre otras alternativas, realizamos estudios de resistencia a las principales enfermedades, aislamos sustancias con propiedades bióticas, que pueden utilizarse como bioinsecticidas o biofunguicidas y hacemos cruzamientos para generar nuevas variedades", detalló el técnico.
Además, sostuvo que el banco de germoplasma monitorea de forma permanente la resistencia a enfermedades, ya que "se modifican continuamente debido a cambios climáticos, varietales y prácticas de manejo agronómico". Sergio Salazar, del grupo de frutas finas del INTA Famaillá, señaló que las exigencias para la exportación de frutillas son cada vez más altas: "Esto obliga a que los productores sigan estrictas normas de calidad, buenas prácticas agrícolas y seguridad alimentaria".
De etiqueta
El banco es un invernadero con plantas en macetas individualizadas con fichas y etiquetas que están aisladas del suelo para que no se contaminen con plagas y enfermedades. El técnico en frutillas, quien realiza los estudios y ensayos, especificó que a las plantas se las observa y estudia cuando florecen, sus rasgos, los frutos y si aparece alguna enfermedad dentro del banco. A partir de esta información se genera documentación y seguimiento. Los ensayos, base para medir resistencia, plagas, enfermedades, calidad de fruta y generar nuevas variedades, son posibles debido a la riqueza del proyecto.
Parte de este banco de germoplasma de frutillas podrá observarse durante la megamuestra INTA Expone NOA, que se desarrollará en Cerrillos, Salta, desde el 20 hasta el 22 de abril. Allí, el sector de frutas finas mostrará material genético que representará parte del insumo utilizado en las investigaciones. Se trata de una herramienta fundamental para este tipo de cultivo, al que están destinadas más de 2.000 hectáreas en todo el país. Tucumán es la provincia más productiva en frutillas, con 450 hectáreas que producen 12 toneladas anuales y aporta hasta U$S 15 millones por año a la economía de la provincia. El 70% de la producción se exporta a Europa, América, Asia y Oceanía.
Iniciado en 1996, el banco tuvo como objetivo reunir variedades de frutillas comerciales antiguas y recientes junto a especies silvestres. "Con este banco, entre otras alternativas, realizamos estudios de resistencia a las principales enfermedades, aislamos sustancias con propiedades bióticas, que pueden utilizarse como bioinsecticidas o biofunguicidas y hacemos cruzamientos para generar nuevas variedades", detalló el técnico.
Además, sostuvo que el banco de germoplasma monitorea de forma permanente la resistencia a enfermedades, ya que "se modifican continuamente debido a cambios climáticos, varietales y prácticas de manejo agronómico". Sergio Salazar, del grupo de frutas finas del INTA Famaillá, señaló que las exigencias para la exportación de frutillas son cada vez más altas: "Esto obliga a que los productores sigan estrictas normas de calidad, buenas prácticas agrícolas y seguridad alimentaria".
De etiqueta
El banco es un invernadero con plantas en macetas individualizadas con fichas y etiquetas que están aisladas del suelo para que no se contaminen con plagas y enfermedades. El técnico en frutillas, quien realiza los estudios y ensayos, especificó que a las plantas se las observa y estudia cuando florecen, sus rasgos, los frutos y si aparece alguna enfermedad dentro del banco. A partir de esta información se genera documentación y seguimiento. Los ensayos, base para medir resistencia, plagas, enfermedades, calidad de fruta y generar nuevas variedades, son posibles debido a la riqueza del proyecto.
Lo más popular



















