Por Carlos Werner
20 Enero 2013
Se acabó el Dakar 2013. Muerto el rey, viva el rey. De las costas peruanas a Tucumán, y regreso a las costas chilenas. Visto en perspectiva, un rally diseñado para sacar lo mejor de cada piloto. Encantadoramente extremo, con puntos altos en Argentina debido a la lluvia en Catamarca, con pases libres por dunas y desiertos y condicionados en aquellas zonas exuberantes de vegetación. "Lo excepcional como normal" usó como frase la página oficial y no le erró. Muerto el rey, viva el rey. ¿Qué nos deparará la próxima edición? Aceptando que el Dakar no se mueve de Sudamérica, y que recién el 21 de marzo se anunciará cuál será su trayecto en general, ahora todo entra en el campo de las conjeturas. La más escuchada habla de una largada en Rosario, paso por Bolivia y final en Perú. ¿Chile? Dicen que se venció el contrato que firmó la empresa organizadora con el gobierno trasandino. Que no hay onda para seguir en ese país. Las versiones fueron desmentidas por ahora, pero sin mucha fuerza. ¿Tucumán? Difícil, pero no imposible. Quizás de paso, pero sin vivac.
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