“No me quiero conformar con esto”: Carlos Abeldaño y su primera titularidad en Atlético Tucumán

El delantero habló del sacrificio que hizo para llegar a este momento, de la emoción de entrar con su hija al José Fierro y del sueño que ahora persigue en el torneo.

FAMILIA. El delantero ingresó al campo de juego de la mano de su hija y vivió una noche especial acompañado por sus seres queridos. FAMILIA. El delantero ingresó al campo de juego de la mano de su hija y vivió una noche especial acompañado por sus seres queridos.
Hace 4 Hs

Todavía lo está asimilando. El sábado, en el 4-0 de Atlético Tucumán ante Estudiantes de Río Cuarto, Carlos Abeldaño fue titular por primera vez. La primera victoria del torneo para el equipo coincidió con un logro personal que venía construyendo desde hace años.

Pero antes de que la pelota empezara a rodar, hubo una imagen que se robo la atención. Abeldaño entró al campo de juego de la mano de su hija Julieta Martina, de tres años. A un costado, en la tribuna, estaba toda su familia. En alguna esquina de su barrio, un grupo de amigos seguía el partido desde un teléfono. “Es algo único, algo que siempre soñé. Poder debutar como titular y entrar con mi hija al Monumental… ver a mi papá, a mi mamá. Es algo que uno quiere vivir en carne propia”, contó, todavía atravesado por la emoción.

La titularidad no le llegó de un día para el otro. Hugo Colace modificó el esquema, dejó el 4-3-3 y apostó por un 4-4-2 con dos delanteros de área. Abeldaño fue el elegido para acompañar a Leandro Díaz. Más presencia en el área, más presión alta, más intensidad. Y el equipo respondió con contundencia.

Para el delantero, esa confianza tiene un peso enorme. “Es algo que me costó mucho sacrificio. Hace años que vengo planeando cumplir este sueño. Dejé muchas cosas para poder llegar a este momento”, explicó. Habla de trabajo, de entrenamientos, de sostener la fe cuando las oportunidades tardan en aparecer.

La noche fue redonda. Atlético cortó la mala racha, goleó y recuperó complicidad con su gente. Abeldaño debutó como titular en una victoria contundente. “No me voy a olvidar jamás de este momento. Estoy emocionado, muy contento, pero quiero ir por más. No me quiero conformar con esto”, aseguró. Manejar la ansiedad es parte del desafío. Antes de cada partido siente los nervios. Después, cuando la pelota empieza a rodar, intenta simplificarlo todo. “Trato de vivirlo como un partido normal, como si estuviera jugando con amigos. Dar lo mejor y nada más”, contó.

En la cancha encontró un socio de experiencia. Jugar al lado de “Loco” le dio respaldo y aprendizaje. “Es bueno tener un compañero así. Disputa cada pelota, tira siempre para adelante. Me habla mucho, me da consejos en cada jugada, me dice qué tengo que mejorar. Eso me ayuda como persona y como jugador”, valoró. En un equipo que necesitaba goles y presencia ofensiva, la dupla ofreció intensidad y presión constante sobre la salida rival, una de las consignas que Colace repite en cada práctica.

El entrenador le pide eso. Que presione, que sea solidario tras la pérdida, que juegue con intensidad. “Muchas ganas. Eso es lo que nos pide para sacar el equipo adelante”, explicó. Atlético venía de cuatro fechas sin triunfos y el grupo sabía que el margen se acortaba. La goleada fue un alivio y una señal de que el camino puede ser ese.

DEBUT. Carlos Abeldaño fue titular por primera vez con la camiseta de Atlético en la goleada ante Estudiantes de Río Cuarto en el José Fierro. DEBUT. Carlos Abeldaño fue titular por primera vez con la camiseta de Atlético en la goleada ante Estudiantes de Río Cuarto en el José Fierro. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL

Abeldaño, sin embargo, ya piensa en lo que falta. Tiene un objetivo claro en la cabeza. Convertir su primer gol en Primera. “Es lo que busco, lo que persigo. Me entreno al máximo, trato de mejorar en cada pelota. Tengo fe que en cualquier momento se me va a dar”, dijo. La fe aparece una y otra vez en su relato. Como guía, como sostén, como convicción de que el esfuerzo encuentra recompensa.

En el barrio 11 de Marzo, donde dio sus primeros pasos, la escena del sábado se vivió como propia. Sus amigos estuvieron mirando el partido, su telefono lleno de mensajes, palabras de aliento que lo empujan a no bajar la intensidad. “Siempre me hablan y me incentivan a seguir”, contó. No se olvida de dónde salió. De Tucumán Central, de esos primeros pasos entre Jujuy y La Plata, del viaje a Argentinos Juniors siendo chico acompañado por Juan Luján. Tampoco de lo que significó para él el ascenso de su club al Federal A. “Yo salí de ahí. Que hoy esté en la tercera categoría es algo hermoso”, expresó.

Hace apenas cinco meses hablaba como una promesa que asomaba entre Reserva y Primera. Hoy ya tiene una titularidad en la mochila y una noche que lo empujó un poco más hacia adelante.

En el vestuario se respiró alivio después del 4-0. El equipo necesitaba ganar y lo hizo con autoridad. Para Abeldaño, además, fue la confirmación de que está listo para competir en este nivel. “En cualquier oportunidad que se me presente, no la tengo que desaprovechar. Tengo que dejar lo máximo”, afirmó.

La pregunta inevitable ya ronda. Cómo festejará su primer gol. Sonríe cuando responde. “Estoy planeando. Tengo uno que otro festejo pensado. Si Dios quiere, pronto lo voy a hacer”, adelantó.

El 14 de febrero fue una noche de reconciliación para Atlético y de consagración para él. Un chico de barrio, con valores firmes, que saluda, que agradece, que lleva a su familia como pilar. Que entró al Monumental de la mano de su hija y salió con la certeza de que puede ir por más.

La historia recién empieza. Y en 25 de Mayo y Chile ya saben que, detrás de esa sonrisa serena, hay un delantero que no piensa frenar.

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