Por Gustavo Frías Silva
25 Enero 2013
No sólo el clima es el problema para el trigo
Hay inquietud entre los productores por el resultado de la cosecha y sus posibles derivaciones. Esto obliga a las autoridades a modificar las políticas agropecuarias que sólo permiten exportar los saldos, cuando debería producirse más para robustecer el comercio exterior.
La semana pasada publicamos en esta sección la necesidad que tenemos, como región, de disponer de un transporte eficiente como el tren y rutas en condiciones para lograr hacer mas competitiva nuestra producción agropecuaria. En particular, la de granos, ya que nos encontramos alejados de los centros exportadores e industrias cercanas a los puertos.
No hay duda de esa materia pendiente, que no sólo pasa por tener fletes accesibles, sino también por tener incentivos para poder sembrar lo que realmente necesitamos para tener rentabilidades apropiadas en beneficios de todo el sector y de la sociedad.
Hay una fuerte preocupación en el sector de granos. Los resultados obtenidos en todo el país de la cosecha de trigo, detallados por diferentes referentes del comercio de este cereal, fueron catalogados como muy malo; seguramente tendrá consecuencias futuras si no miramos y buscamos la forma de cambiar las políticas agropecuarias actuales. Estas sólo impulsan exportar los saldos, cuando -en realidad- deberíamos producir para exportar mucho, y tener, por ende, suficientes granos para nuestro mercado interno.
Si se hace un breve análisis, el resultado de la trilla de trigo nacional, detallado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, ubica a la producción en un 30% por debajo de lo trillado en la cosecha anterior, siendo este, el tercer resultado más bajo de los últimos 13 años.
LA GACETA publicó, el sábado pasado, datos relevados por el Ministerio de Agricultura, donde la recolección de trigo sólo permitirá a acceder a una producción de 10,1 millones de toneladas, de los cuales 6,2 millones serán resguardados para atender las necesidades de los molinos harineros. Allí, las últimas estimaciones oficiales prevén que cerca de 400.000 toneladas queden como semillas, con lo cual el saldo exportable rondaría los 4,7 millones de toneladas.
Por su parte la Bolsa de Cereales de Buenos Aires informó que la campaña de trigo para el ciclo 2012/2013 tuvo un resultado magro por debajo de los 10 millones de toneladas.
En la última semana se concluyó la trilla del cereal que a nivel nacional reflejó una producción total de 9.803.626 toneladas y ofreció un rinde promedio de 29,2 quintales por cada una de las 3,36 millones de hectáreas implantadas.
En nuestra provincia apenas se llegaron a sembrar las 80.000 hectáreas y la seca que siguió a la siembra dejo resultados muy malos, estimándose rendimientos promedios de los lotes trillados no superiores a los 8 a 9 quintales por hectárea.
A nivel nacional la superficie es una de las más bajas de la historia agrícola y la segunda más reducida de los últimos 13 años, luego de la campaña 2009/2010 cuando se cultivaron menos de 3,5 millones de hectáreas.
Por otro lado técnicos de diferentes zonas productoras y referentes del CREA, afirmaron que la cosecha lograda esta campaña no sólo fue mala por la superficie sembrada y los rindes obtenidos, sino que también la calidad del trigo obtenido dista mucho de ser ideal.
Esto -agregaron- genera un problema adicional en un mercado en el que el actor que compra el trigo con menores exigencias de calidad (la exportación) se encuentra retirado del mercado".
Los problemas que tuvimos en nuestra región fueron diferentes a los que tuvieron en la región núcleo o pampeana, ya que en el NOA los problemas fueron de falta de lluvias adecuadas y en la zona núcleo la sumatoria de diversos factores.
Fuentes del Ministerio de Agricultura revelaron que, "en la principal región triguera del país, los rindes no alcanzan lo que se estimaba al comienzo, por problemas sanitarios, excesos hídricos en agosto, varios golpes de calor durante noviembre, granizo y fuertes vientos durante la cosecha".
Según las autoridades, el "exceso hídrico" producido en las áreas trigueras por las intensas lluvias del período octubre-diciembre provocaron un incremento en "el área no cosechable", hecho que establecería una cosecha de 10,1 millones de toneladas. En la anterior previsión, la cartera agropecuaria evaluaba la posibilidad de acceder a una cosecha de 10,5 millones de toneladas, cifra que debió ser recortada.
Realmente esta situación trae preocupación, ya que el trigo es poco, ingresarán pocas divisas por exportaciones y las calidades de trigo no serían las adecuadas para la molinería nacional y regional, lo que seguramente afectará las condiciones del harina resultante.
Es por ello necesario, de manera urgente, buscar el camino para lograr superar los históricos de siembra de trigo que tuvimos en el país y en nuestra región con políticas claras que sirvan para tener el trigo necesario, mas aún, si las condiciones climáticas no acompañan al cultivo, como lo sucedido en esta campaña y que la decisión del productor pase sólo por cuestiones del clima.
No hay duda de esa materia pendiente, que no sólo pasa por tener fletes accesibles, sino también por tener incentivos para poder sembrar lo que realmente necesitamos para tener rentabilidades apropiadas en beneficios de todo el sector y de la sociedad.
Hay una fuerte preocupación en el sector de granos. Los resultados obtenidos en todo el país de la cosecha de trigo, detallados por diferentes referentes del comercio de este cereal, fueron catalogados como muy malo; seguramente tendrá consecuencias futuras si no miramos y buscamos la forma de cambiar las políticas agropecuarias actuales. Estas sólo impulsan exportar los saldos, cuando -en realidad- deberíamos producir para exportar mucho, y tener, por ende, suficientes granos para nuestro mercado interno.
Si se hace un breve análisis, el resultado de la trilla de trigo nacional, detallado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, ubica a la producción en un 30% por debajo de lo trillado en la cosecha anterior, siendo este, el tercer resultado más bajo de los últimos 13 años.
LA GACETA publicó, el sábado pasado, datos relevados por el Ministerio de Agricultura, donde la recolección de trigo sólo permitirá a acceder a una producción de 10,1 millones de toneladas, de los cuales 6,2 millones serán resguardados para atender las necesidades de los molinos harineros. Allí, las últimas estimaciones oficiales prevén que cerca de 400.000 toneladas queden como semillas, con lo cual el saldo exportable rondaría los 4,7 millones de toneladas.
Por su parte la Bolsa de Cereales de Buenos Aires informó que la campaña de trigo para el ciclo 2012/2013 tuvo un resultado magro por debajo de los 10 millones de toneladas.
En la última semana se concluyó la trilla del cereal que a nivel nacional reflejó una producción total de 9.803.626 toneladas y ofreció un rinde promedio de 29,2 quintales por cada una de las 3,36 millones de hectáreas implantadas.
En nuestra provincia apenas se llegaron a sembrar las 80.000 hectáreas y la seca que siguió a la siembra dejo resultados muy malos, estimándose rendimientos promedios de los lotes trillados no superiores a los 8 a 9 quintales por hectárea.
A nivel nacional la superficie es una de las más bajas de la historia agrícola y la segunda más reducida de los últimos 13 años, luego de la campaña 2009/2010 cuando se cultivaron menos de 3,5 millones de hectáreas.
Por otro lado técnicos de diferentes zonas productoras y referentes del CREA, afirmaron que la cosecha lograda esta campaña no sólo fue mala por la superficie sembrada y los rindes obtenidos, sino que también la calidad del trigo obtenido dista mucho de ser ideal.
Esto -agregaron- genera un problema adicional en un mercado en el que el actor que compra el trigo con menores exigencias de calidad (la exportación) se encuentra retirado del mercado".
Los problemas que tuvimos en nuestra región fueron diferentes a los que tuvieron en la región núcleo o pampeana, ya que en el NOA los problemas fueron de falta de lluvias adecuadas y en la zona núcleo la sumatoria de diversos factores.
Fuentes del Ministerio de Agricultura revelaron que, "en la principal región triguera del país, los rindes no alcanzan lo que se estimaba al comienzo, por problemas sanitarios, excesos hídricos en agosto, varios golpes de calor durante noviembre, granizo y fuertes vientos durante la cosecha".
Según las autoridades, el "exceso hídrico" producido en las áreas trigueras por las intensas lluvias del período octubre-diciembre provocaron un incremento en "el área no cosechable", hecho que establecería una cosecha de 10,1 millones de toneladas. En la anterior previsión, la cartera agropecuaria evaluaba la posibilidad de acceder a una cosecha de 10,5 millones de toneladas, cifra que debió ser recortada.
Realmente esta situación trae preocupación, ya que el trigo es poco, ingresarán pocas divisas por exportaciones y las calidades de trigo no serían las adecuadas para la molinería nacional y regional, lo que seguramente afectará las condiciones del harina resultante.
Es por ello necesario, de manera urgente, buscar el camino para lograr superar los históricos de siembra de trigo que tuvimos en el país y en nuestra región con políticas claras que sirvan para tener el trigo necesario, mas aún, si las condiciones climáticas no acompañan al cultivo, como lo sucedido en esta campaña y que la decisión del productor pase sólo por cuestiones del clima.



















