09 Junio 2014
Una razón por la que un niño llega a la Sala Cuna es multicausal: violencia, abuso, pobreza, abandono y adicciones suelen ir de la mano. Como elemento novedoso se sumó en los últimos años el consumo de drogas. La directora de la Sala Cuna María del Carmen Esteban, admite que la droga está presente en casi el 100% de las mamás jóvenes (entre 18 y 25 años).
Las mamás de chicos más grandes (de tres a cinco años) tienen entre 30 y 40 años promedio, y varios hijos casi siempre repartidos en diferentes hogares.
Casi la mitad de la población de la Sala Cuna es de hermanos.
El tiempo promedio de internación de un niño en la Sala Cuna es de seis meses a un año.
Alrededor del 30% de las madres tiene algún grado de retraso mental, diagnosticado o no.
El 30% de los niños vuelve con su familia de origen, en su mayoría tías y abuelas. El 70% de los niños sale en adopción.
Entre 2013 y 2014 dos niños que salieron en guarda con fines de adopción fueron devueltos por las familias. Cada vez que ocurre esto significa una nueva experiencia de abandono para ellos.
Leyes y políticas sociales
La institución es el último recurso cuando la familia no puede cuidar a un niño
En Tucumán hay nueve institutos de menores que contiene a toda la población de chicos, de 0 a 18 años, que no puede vivir con su familia. “Llegan a través de la denuncia de maestros, el CAPS, vecinos y otros familiares. La violencia doméstica, el abuso y el abandono son las causas principales que alejan a un niño de su hogar. Las leyes 26061 (nacional) y 8293 de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes disponen que la institucionalización sea el último recurso al que hay que recurrir. Antes de llegar a esa instancia se interviene de todas las formas posibles para fortalecer la familia y reconstituir los vínculos madre - hijo. “Cuando el niño no puede vivir con sus padres porque corre riesgo su integridad, se busca que la familia ampliada se haga cargo de él, puede ser una tía o una abuela, por ejemplo”, explica la secretaria de Niñez, Adolescencia y Familia, Graciela Sare.
“Hasta antes de la ley de protección de los derechos de los niños los institutos estaban abarrotados de chicos. La razón era simplemente la pobreza. Hoy una red de políticas sociales permite que los niños queden con su familia de origen. Por ejemplo, la Sala Cuna llegó a tener más de 150 chicos. Hoy solamente hay 65, tres de esos casos llegaron a través de la secretaría de Familia y el resto por orden judicial”, dice la funcionaria.
Para prevenir el abandono y fortalecer los lazos de crianza, se ha instituido el programa para la primera infancia “Andamiaje”, desde donde se interviene a las mamás antes de que nazca el bebé. Hay 160 adolescentes y adultas en el programa. Se les enseña oficios y se las prepara para que tomen una decisión responsable sobre su hijo, ya sea que se queden con él o lo den en adopción.
Prevención de la adicción
La provincia realiza un abordaje integral en lugares frecuentados por adolescentes
La relación entre maternidad y drogadependencia no está visibilizada ni discriminada ni conduce a un trabajo específico. “La prevención de las adicciones se realiza con un abordaje integral, no con esa mirada puntual”, aclara el licenciado Lucas Haurigot Posse, secretario de Prevención y Asistencia de las Adicciones. Además plantea que hay diferencias entre ser adicto y ser consumidor de drogas. “Hay muchos estadios previos antes de llegar a la adicción”, dice.
En cuanto al abordaje de los jóvenes, cuenta que los equipos técnicos salen a buscar a los pacientes en los barrios de las ciudades de la capital y del interior, especialmente en las esquinas donde suelen juntarse los adolescentes a consumir. “Nos acercamos de una manera sencilla y sin prejuicios, les decimos que somos de la Secretaría y que los queremos ayudar. Es sorprendente ver cómo el adolescente se abre de tal manera que es muy fácil ayudarlo”, cuenta el profesional cuando se encuentra con LA GACETA.
“Tenemos un equipo de profesionales jóvenes que hacen talleres de padres y que a la vez están diseminados por distintos barrios haciendo trabajo en base a un cronograma. Se visitan lugares como “La Bombilla” y recientemente en sitios de Aguilares. Estamos todo el día fuera de la oficina en tareas de prevención”, afirma el joven psicólogo que ocupa el mismo cargo que durante mucho tiempo condujo el médico Alfredo Miroli.
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