Mucho más que humillación

Brasil se quedó fuera de la final de “su” Mundial sufriendo la peor derrota de su historia

UN IMAGEN REPETIDA. Alemania se floreó ante un Brasil que prácticamente le faltó el respeto a su historia. Fueron siete goles, aunque podrían haber sido muchos más. reuters UN IMAGEN REPETIDA. Alemania se floreó ante un Brasil que prácticamente le faltó el respeto a su historia. Fueron siete goles, aunque podrían haber sido muchos más. reuters
Ni el más pesimista de los brasileños hubiera pensado este terrorífico desenlace. Brasil ardió en el “Mineirao”. Sufrió su fútbol, lloró su historia y sumó otra mancha que no olvidará nunca, como aquel “Maracanazo” de 1950. Un Brasil huerfáno de ese fútbol que le supo llenar el pecho de orgullo, sucumbió ante una Alemania increíble, sólida, goleadora, llena de fútbol y más candidata que nunca.

Tuvo todos los condimentos este fracaso brasileño. Su ilusión de estar el domingo en el Maracaná duró sólo 10’ y se apagó para siempre cuando Thomas Müller marcó el primero de una catarata de goles; de ahí en más, Brasil vivió una pesadilla eterna.

Pero el equipo de Luiz Felipe Scolari no sólo se quedó al margen de la definición del torneo. El golpe alemán fue mucho más que eso. Brasil no tuvo ni lucidez, ni temple, ni vergüenza para frenar una verdadera tortura. Sufrió la peor goleada de su historia y la mayor en una semifinal de un Mundial. Pero todo no termina ahí. En el medio de semejante paliza, Miroslav Klose se dio el gusto de marcar su decimosexto gol en mundiales y superar a Ronaldo en la cima de los máximos artilleros en Copa del Mundo. Pero espere, todavía hay más.

Los germanos también se subieron a la cima entre los equipos más goleadores en mundiales. Los “teutones” suman 223 conquistas, y dejaron en segundo lugar a... sí, a Brasil, que tiene 221.

Brasil tuvo una tarde-noche negra en Belo Horizonte; Alemania, una soñada. Los dirigidos por Joachim Löw demostraron que son un equipo en serio. No por nada decoraron el histórico 7-1. Tienen variantes, son incisivos y cuando aceleran matan. Aunque claro, la verdemarelha dio todas las licencias posibles.

Alemania demostró que el trabajo en el tiempo da sus frutos. En Corea-Japón 2002 arrancó un proceso que hoy, con aquellos pibes consolidados, comienza a surtir el efecto deseado.

Sí, para colmo de males, Brasil se topó con una Alemania mágica y sufrió el peor golpe de su historia.

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