27 Septiembre 2014

Pedro Pablo Verasaluce - DNI 17.270.291

A medida que se suceden los acontecimientos y pasa el tiempo, los hechos de público conocimiento en el mundo San Martín tienen las características de un escándalo. Bernasconi le había respondido a LG Deportiva sobre su continuidad en el cargo: “¿Vos querés que me vaya? Te diría que no me tenés que preguntar eso a mí”. Si se analiza, nadie emocionalmente “cuerdo” puede continuar en las actuales condiciones, salvo que se esté pensando en los 18 meses de contrato. A su vez, el presidente Mirkin declaró: “Esta comisión directiva se va a comportar de forma responsable, atrás de un proyecto al que le queremos dar continuidad, creemos que amerita una oportunidad tanto al DT como a los jugadores”. Quizás no deba sorprender esta posición, porque en sus desavenencias, antes de las elecciones sostenía: “Hay una historia en el club y no pasa porque cada dirigente tenga que poner plata de su bolsillo. Haremos los esfuerzos necesarios pero cuando estemos funcionando, generaremos los recursos propios para que San Martín deje de depender de si los dirigentes tienen plata o no”. Pero analizando el conjunto: ¿San Martín está condicionado a una variante “buitre”? ¿Es necesario, al proyecto pensado, un “correctivo” que se acomode a las urgencias? ¿No “amerita” una convocatoria consultiva a ex jugadores y especialistas para realizar un diagnóstico y dar inmediatamente una salida? ¿No es preferible que se equivoquen 50 o 60 veces para evitar, de paso, un desbarranque institucional? ¿No es tiempo de dejar de lado la soberbia?

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