26 Diciembre 2014
SALTO MÁXIMO. Nicolás Crespo logró muy buenos resultados esta temporada. la gaceta / Foto de Diego Aráoz
El papá, Gustavo, fue campeón de la Fórmula 4 Tucumana en 1988. Antes de ello su abuelo, Rodolfo, también se había coronado en la categoría de monopostos en 1985 y 1986 (además hay que sumarle un título en autocross). Con esos antecedentes, Nicolás Crespo estaba “condenado” al éxito. Y así lo hizo en 2014, al ganar los títulos en Juniors A de los certámenes Apertura y Clausura del Campeonato Cordobés de cuatriciclos, que es casi un nacional de la especialidad, con un promedio de cien máquinas por competencia.
“Nico”, de 14 años, corre desde los ocho, cuando su amigo “Fredy” Cortés le prestó un 200cc Blaster. A los cuatro, su papá le compró un 50cc, pero sólo para andar y bajo control.
- ¿Qué se siente ser parte de una familia de campeones?
- Sé que nací en un hogar en el que los motores están prácticamente en los genes. Mi papá siempre me cuenta sobre lo que hizo mi abuelo y lo que logró él mismo. También sus amigos relatan historias, anécdotas. Yo me siento bien con todo eso, es un gran estímulo.
- ¿Qué buscaste en tus comienzos en la especialidad?
- Comencé a correr, en primer lugar, para disfrutar. Llegaron los triunfos y gracias a un amigo, Gastón Martini, dimos el paso de dejar Tucumán -donde ya había sido campeón- e irme a competir a Córdoba. Estuve un año y medio sin lograr buenos resultados, hasta que las cosas cambiaron. Y en 2014 logré afianzarme. El año pasado fue todo de aprendizaje, no sólo en lo particular como piloto sino también por conocer los circuitos, las cuestiones organizativas. Pero 2014 fue diferente: entrené más duro, aceleré más al límite.
- ¿Cómo llegaste a calzarte la corona?
- El primer título del año, por el torneo Apertura, lo logré con alguna anticipación, luego de medirme con “Maxi” Urpi, y otros rivales cordobeses, Iván Casineri y Máximo Waquin. Ganar el Clausura fue mucho más difícil, porque empecé a tener problemas con el ‘cuatri’. Se salía la batería y se producía un corte de la electrónica. En otra carrera el vehículo se quedó acelerado y tuve que ir más despacio.
- ¿Tenés alguna preferencia en cuanto al terreno para correr?
- En Tucumán me sentía cómodo en las pistas barrosas. Pero con el paso del tiempo me adapté mejor a los trazados normales, es decir recién regados y en camino a secarse. Es en ellos en los que se agarra mejor el ‘cuatri’ al piso. Soy prolijo en el manejo, quizás cometa equivocaciones, pero sólo cuando estoy bajo presión. Lo que sí trato es de hacer las cosas con mucha seguridad.
- Esta historia de venir de familia de corredores, ¿se extiende también a ir a competir acompañado de toda la familia?
- A las carreras voy con mi papá y con Oscar Margusino. En ocasiones también se suman mi padrino, Oscar Martini, y su hijo Gastón. Mi mamá, Judith, se prende a veces, igual que mi hermana, Martina, que normalmente viaja más que nada para sacar fotos. En cambio mi hermano Luciano no es de ir, porque tiene mucha tarea con la facultad.
- ¿Cómo son los fines de semana de carrera?
- Tratamos de estar lo más concentrados posible para poder así luchar por los primeros puestos. Incluso me gusta eso de estudiar cada carrera.
- ¿Tu vida gira en torno de los cuatriciclos?
- Las cosas normales de los chicos de mi edad, como estar en la computadora o jugar a los videojuegos mucho no me entusiasma. Soy más de hacer deportes. Entreno bastante para andar en el ‘cuatri’: corro y voy al gimnasio. Y como viajo una vez al mes, tengo que pedir permiso especial en el colegio. Voy al Pablo Apóstol y la verdad que se portan muy bien conmigo. Como estudiante soy regular, me llevé materias, pero igual ya pasé de curso.
- ¿Cuáles son tus planes para los próximos meses?
- Enero será para descansar, y febrero para entrenar de nuevo. En ese mes, el plan más ambicioso que tengo en vista es correr la prueba Le Touquet en Villa Gesell, del 19 al 22. Tengo amigos que lo corrieron y a mí me gustaría probar, sumar una experiencia más. La expectativa es aprender.
- ¿Y en el resto de 2015?
- Trataré de hacer las fechas del Campeonato Argentino, pero aún no sé si en un 250cc o en un 450cc. Si se hace el Córdobés, también voy a estar.
- Año nuevo, ¿ambiciosos planes nuevos?
- No voy a negar que 2014 fue un año redondito. El esfuerzo de viajar, de pelear bien arriba, rindió frutos. Y quiero más de eso en la próxima temporada.
“Nico”, de 14 años, corre desde los ocho, cuando su amigo “Fredy” Cortés le prestó un 200cc Blaster. A los cuatro, su papá le compró un 50cc, pero sólo para andar y bajo control.
- ¿Qué se siente ser parte de una familia de campeones?
- Sé que nací en un hogar en el que los motores están prácticamente en los genes. Mi papá siempre me cuenta sobre lo que hizo mi abuelo y lo que logró él mismo. También sus amigos relatan historias, anécdotas. Yo me siento bien con todo eso, es un gran estímulo.
- ¿Qué buscaste en tus comienzos en la especialidad?
- Comencé a correr, en primer lugar, para disfrutar. Llegaron los triunfos y gracias a un amigo, Gastón Martini, dimos el paso de dejar Tucumán -donde ya había sido campeón- e irme a competir a Córdoba. Estuve un año y medio sin lograr buenos resultados, hasta que las cosas cambiaron. Y en 2014 logré afianzarme. El año pasado fue todo de aprendizaje, no sólo en lo particular como piloto sino también por conocer los circuitos, las cuestiones organizativas. Pero 2014 fue diferente: entrené más duro, aceleré más al límite.
- ¿Cómo llegaste a calzarte la corona?
- El primer título del año, por el torneo Apertura, lo logré con alguna anticipación, luego de medirme con “Maxi” Urpi, y otros rivales cordobeses, Iván Casineri y Máximo Waquin. Ganar el Clausura fue mucho más difícil, porque empecé a tener problemas con el ‘cuatri’. Se salía la batería y se producía un corte de la electrónica. En otra carrera el vehículo se quedó acelerado y tuve que ir más despacio.
- ¿Tenés alguna preferencia en cuanto al terreno para correr?
- En Tucumán me sentía cómodo en las pistas barrosas. Pero con el paso del tiempo me adapté mejor a los trazados normales, es decir recién regados y en camino a secarse. Es en ellos en los que se agarra mejor el ‘cuatri’ al piso. Soy prolijo en el manejo, quizás cometa equivocaciones, pero sólo cuando estoy bajo presión. Lo que sí trato es de hacer las cosas con mucha seguridad.
- Esta historia de venir de familia de corredores, ¿se extiende también a ir a competir acompañado de toda la familia?
- A las carreras voy con mi papá y con Oscar Margusino. En ocasiones también se suman mi padrino, Oscar Martini, y su hijo Gastón. Mi mamá, Judith, se prende a veces, igual que mi hermana, Martina, que normalmente viaja más que nada para sacar fotos. En cambio mi hermano Luciano no es de ir, porque tiene mucha tarea con la facultad.
- ¿Cómo son los fines de semana de carrera?
- Tratamos de estar lo más concentrados posible para poder así luchar por los primeros puestos. Incluso me gusta eso de estudiar cada carrera.
- ¿Tu vida gira en torno de los cuatriciclos?
- Las cosas normales de los chicos de mi edad, como estar en la computadora o jugar a los videojuegos mucho no me entusiasma. Soy más de hacer deportes. Entreno bastante para andar en el ‘cuatri’: corro y voy al gimnasio. Y como viajo una vez al mes, tengo que pedir permiso especial en el colegio. Voy al Pablo Apóstol y la verdad que se portan muy bien conmigo. Como estudiante soy regular, me llevé materias, pero igual ya pasé de curso.
- ¿Cuáles son tus planes para los próximos meses?
- Enero será para descansar, y febrero para entrenar de nuevo. En ese mes, el plan más ambicioso que tengo en vista es correr la prueba Le Touquet en Villa Gesell, del 19 al 22. Tengo amigos que lo corrieron y a mí me gustaría probar, sumar una experiencia más. La expectativa es aprender.
- ¿Y en el resto de 2015?
- Trataré de hacer las fechas del Campeonato Argentino, pero aún no sé si en un 250cc o en un 450cc. Si se hace el Córdobés, también voy a estar.
- Año nuevo, ¿ambiciosos planes nuevos?
- No voy a negar que 2014 fue un año redondito. El esfuerzo de viajar, de pelear bien arriba, rindió frutos. Y quiero más de eso en la próxima temporada.
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