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11 Julio 2015

EL 9 DE JULIO (I)

Una fecha tan trascendental como la celebración del 9 de Julio en nuestro querido Tucumán que recuerda la Declaración de la Independencia, debió tener un acto muy bien organizado con la participación de todo el pueblo como era en otras épocas, con desfiles escolares, militares y agrupaciones gauchas que le daban brillo a este acontecimiento. Lo que vimos fue un acto político, realizado en el hipódromo donde no había ni una bandera argentina, solamente pancartas y banderines con propagandas políticas portadas por quienes fueron traídos del interior de la provincia para llenar un predio con todos los que apoyan a este gobierno. Con profunda tristeza observé la falta de patriotismo de todos los asistentes, se olvidaron de nuestra gesta emancipadora para destacar la presencia de los candidatos a distintos cargos si tener en cuenta lo más importante el legado de nuestros próceres. Ojalá no vuelva a suceder este triste espectáculo porque realmente dimos una pobre imagen en el país y en el mundo con un mitin político que nada tiene que ver con esta celebración. A los ciudadanos que asistieron a este acto, así como también a las autoridades, los llamo a la reflexión. ¿Qué interesa más: la política o el progreso de nuestra patria? Piensen que necesitamos personas que trabajen por el bien de nuestra querida Argentina y no por intereses personales. Solo quienes luchan por el progreso logran el éxito, en caso contrario nos sumergiremos en el fracaso y la desesperanza. Les pido que las fechas patrias sean recordadas con la importancia y patriotismo que se merecen.

Marta Elisa Lizárraga
martaelisalizarraga1@yahoo.com.ar


EL 9 DE JULIO (II)

Hace 40 años, el 9 de Julio se festejaba con un gran fervor de patriotismo. Desde temprano, las personas iban colmando la plaza Independencia, sede central de los actos, se acordonaban las calles adyacentes y la misma plaza para ver el tradicional desfile cívico-militar, que era acompañado por las delegaciones gauchas del noroeste argentino. Luego del desfile se seguía festejando con un festival folclórico de danzas y cantos, con la participación de artistas destacados de la época. Hoy, toda esa tradición se fue perdiendo en el tiempo, incluso el fervor patriótico, los acontecimientos patrios que se celebran tienen tinte político, dejando de lado la importancia de la fecha. Como ciudadano argentino y tucumano, siento mucha vergüenza porque en fechas importantes de nuestra patria se anteponen los intereses de los funcionarios políticos que la importancia en sí del acontecimiento. Los congresistas, reunidos en la casona de Tucumán, el 9 de julio de 1816, declararon la independencia de nuestro país, que esto se tome como ejemplo y no como un mero recuerdo. Viva la patria.

Jacinto Barrionuevo
jacintobarrionuevo@yahoo.com.ar

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LA NUEVA INDEPENDENCIA

En nombre del consejo directivo del Instituto Tucumano de Cultura Hispana -que presido-, manifiesto nuestra solidaridad con lo dicho por la lectora Florencia Aráoz de Isas (carta del 8/7), respecto del nivel de los participantes en el Foro Nacional y Latinoamericano por una Nueva Independencia, quienes públicamente representan un activismo ideológico sujeto al poder político. Compartimos totalmente la opinión de lectora cuando señala que la historia es tarea de historiadores, y que los tucumanos queremos honrar esta magna fecha para todos los argentinos, sin partidismos, ideologías, ni sectarismos, sino aportar rigor científico, certeza y verdad desde la inteligente convivencia cultural, intelectual y federal. Sostenemos así que es el Estado quien levanta monumentos y celebra la memoria de la grandeza nacional, no los gobiernos ni los privilegiados de hacer uso del aparato estatal para confundir y disociar con mentiras y engaños. Los tucumanos de 1816 ofrecimos nuestra casa para constituir el Congreso que decidió y juró de nuestra independencia nacional. Y nuestros padres de la patria nos dejaron el legado de amar la verdad. Nosotros cumplimos la promesa de sostener lo que plasmaron en el histórico documento, y lo que recibimos como herencia de nuestro glorioso pasado.

Marcelo Funes
patria_justa@yahoo.com.arm

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Discriminación

Los vecinos del barrio Ciudad de las Flores (Constitución 1.600), de Tafí Viejo, nos sentimos discriminado. Hace muchísimo venimos solicitando mejoras para nuestro vecindario: mejor iluminación, veredas peatonales, adoquinado de las calles, arreglo del acceso a nuestro barrio sin respuesta a la fecha. Es lamentable observar cómo se realizan obras en los barrios donde el intendente tiene un candidato a concejal y/o a otro cargo, es decir que da prioridad a su gente. Lo llamativo es que las mejoras son inauguradas por dichas personas es decir su gente, todo con el fin de darle apoyo al vecino afín a su partido. Me pregunto, ¿los que no compartimos su bandera, su modo de gestionar, debemos soportar esta discriminación? El vecino común que no participa activamente en política, pero que paga sus impuestos al día, ¿no merece vivir mejor? Señor Pucharras, lo invito nuevamente a visitar mi barrio y conozca nuestras necesidades; en ocho años de gobierno jamás ingresó a nuestro vecindario.

Marcelo Maza
maza.marcelo@yahoo.com.ar


ESPACIOS VERDES

Da pena verlo al parque Avellaneda, que luce como si hubiese sido víctima de un bombardeo. La remodelación pareciera detenida o avanza muy lentamente. Sería bueno que el espacio verde no sea invadido por el cemento, como está ocurriendo, por ejemplo, con la plaza San Martín, que también se halla en refacción, y como ya sucedió con la ex Rivadavia.

Juan R. González
juangonza57@gmail.com


PRESIDIARIOS

Leí con atención el artículo del periodista Álvaro Aurane (27/6). A su término me invadió una sensación de angustia ya que descarnadamente y sin sutilezas hipócritas, describió una realidad incontrastable: la sociedad argentina en general vive inmersa en una atmósfera de corrupción tan profunda que casi naturalmente la incorporó a su vida diaria; como formando parte de una concepción normal de ese diario vivir. Ya sea por ignorancia; por desidia; desinterés; o porque está preocupado en la búsqueda del dinero que le permita ganarle a la inflación y poder llegar a fin de mes, el ciudadano común no ve o no profundiza esta ahogante realidad corrupta. La referencia que hace de Domingo F. Sarmiento en ocasión de sus 75 años es significativa: “Los pueblos se suicidan cuando se creen asimismo inmorales, degradados y corrompidos… Si así os reconocéis, os gobernarán como a presidiarios…”. Este pensamiento sarmientino debiera provocar en todos nosotros un sincero deseo de recuperar la dignidad argentina que desde hace varias décadas fuera violada y prostituida, especialmente por los responsables de su conducción tanto gobernantes como dirigentes sociales y económicos. El calendario electoral nos trae en este 2015 la posibilidad de superar los antagonismos estériles, las mentiras, los falsos relatos, la falacia de nuestros hechos históricos y la desacralización de nuestros héroes patrios. Nuestro voto electoral vale más que un bolsón, un electrodoméstico, un plan, un puñado de monedas. Vale nuestra dignidad y la de nuestros descendientes. Vale la Justicia, la paz y la prosperidad de todo el pueblo argentino. Recuperemos la dignidad de elegir a los candidatos que alejen del poder a aquellos que se robaron el gobierno para su uso personal, familiar y del grupo cómplice que los acompañaron; y que la gran mayoría ingresaron con una casa modesta, una vida sencilla y humilde y hoy -tras 12 años- viven en lujosas mansiones, se desplazan en autos de alta gama y llevan una vida portentosa; y los que los votaron siguen en la misma miseria, ignorancia, indignidad.

Luis Vides Almonacid
luisvides47@yahoo.com.ar


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