12 Julio 2015

JUBILADOS (I)

Como jubilado transferido, con graves problemas de salud desde hace mucho tiempo, al igual que mi señora, me veo imposibilitado de participar de las marchas de los miércoles de los Jubilados de la Plaza, pero los acompaño con mi corazón y mi mente. Con inmensa alegría leí en LA GACETA el fallo que reconoció el 82% móvil a un jubilado. Pensé que era hora de que los jueces asumieran su responsabilidad en este grave tema que ha contribuido en buena medida a la desaparición física de muchos de nosotros por el empobrecimiento, maltrato, humillación y violencia moral a la que somos sometidos por este gobierno insensible. Cuánta desesperación e impotencia sentí al día siguiente cuando el fiscal de Estado acusaba de “irregularidades” al juez y que apelaría la medida. Él quiere que los jubilados optemos por la vía ordinaria que conlleva años de padecimientos y torturas para lograr lo que legítimamente nos corresponde para después negarse sistemáticamente a entregar bonos a otros diez años de plazo en pago de la deuda a los pocos que pudieron llegar a esa infame instancia de lograr una sentencia “favorable”. No somos eternos, señor fiscal. Quiero recordar a mi gran amigo, el inolvidable doctor Arturo Ponsati que en un momento muy difícil de la historia, con Bussi como gobernador, firmó una sentencia ejemplar en favor de los jubilados que hoy es el fundamento y la base para todos los jubilados transferidos, que exige el estricto cumplimiento del pago de la movilidad y de la porcentualidad con que se jubiló. ¿No los sabe el fiscal? ¿Desconoce lo que dice tamaña sentencia judicial emanada de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán? Que la lea, por favor, y la respete, así como aduce el gobernador que él respeta todos los fallos judiciales. Los jueces tienen la obligación de habilitar vía expedita donde el demandante pruebe sus derechos y no hay nada más que discutir ni esperar 10 años o más para cobrar lo que nos corresponde. Quizás yo sea uno más de lo que se irá de este mundo sin cobrar, pero me iré feliz si, por fin, el Poder Judicial hace justicia en este caso y en el de todos mis queridos compañeros de lucha. No aflojemos los brazos, compañeros jubilados.

Víctor Soberón
Federico Helguera 1.162
San Miguel de Tucumán



JUBILADOS (II)

El 8 de octubre de 2005, el gobernador José Alperovich anunciaba en LA GACETA que pagaría el 82% móvil a unos 25.000 jubilados y al mismo tiempo manifestaba: “no es una medida electoralista, que la oposición diga lo que quiera. Yo hago lo que siento porque los jubilados no pueden seguir esperando más tiempo”. También informaba que esa decisión le insumiría a la Provincia $ 4,7 millones mensuales. El 17 de junio pasado leí la carta de Marcelo Venecia, en la cual informa que el actual vicegobernador y candidato a gobernador, Juan Manzur, firmó un convenio en enero de 2009 con la Anses, a través del cual la Nación aportaba $ 9 millones mensuales para pagarles a los jubilados transferidos; y posteriormente $ 3,5 millones más para el mismo fin. Tomo en cuenta lo que manifiesta Venecia cuando dice que esos millones a valores actuales alcanzarían para cumplir irrestrictamente el pago de los beneficios reclamados. El total de jubilados en 1996 era de 35.000; hoy quedamos vivos aproximadamente 14.000. Es por eso que decimos que al Gobierno no le fue económicamente mal con los jubilados. No aceptamos que el ministro de Economía diga que no hay dinero para los jubilados, ofende nuestra inteligencia. Señor gobernador, si daba cumplimiento a la sentencia de 1996 simplificaba todo, pero como pareciera que odia a los jubilados, nuevamente la Cámara en lo Contencioso Administrativo condena a la Provincia y le ordena pagar el 82% móvil al compañero Saleh (nota del 7/7). ¡Gobernador, le quiero dar un consejo de un viejo que vivió algunos años más! Si quiere cumplir con lo que le manifestó a la prensa de que dejaría un provincia sin deudas, evite nuevos juicios porque a la larga a esa deuda la paga el pueblo. Por eso le aconsejo, págueles el 82% móvil a Saleh y a todos los jubilados, así viviremos un poco mejor el tiempo que nos que da de vida.

Carlos Núñez
Paraguay 3.282
San Miguel de Tucumán

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AEROLÍNEAS Y XIPOLITAKIS

Creo que las cartas de Federico Vázquez (7/7 y 10/7) ameritan un análisis profundo. Y por todo concepto, es necesario no dejar flotando malas o equivocadas afirmaciones, porque se corren dos peligros: que en el mero paso del tiempo se conviertan en verdad, o que algún despistado crea que es la opinión del diario. Y afirme luego es verdad lo dice LA GACETA. El citado lector ha hecho uso y abuso del término “prensa amarilla” para descalificar a quienes desaprobamos el episodio del vuelo farandulesco de una máquina de Aerolíneas Argentinas. Comencemos por alguna parte. ¿Qué es o se llama prensa amarilla? Es aquella que miente total o parcialmente en las noticias que trasmite, con fines de aumentar su lucro. Su padre reconocido fue un periodista norteamericano que pasó a la historia, William Randolph Hearst. A fines del siglo XIX en su periódico, mediante la transformación, deformación y/exageración, mantuvo en cautiverio un público ávido, en el momento (1898) que los Estados Unidos estaba tratando de conquistar Cuba, colonia española hasta entonces. Usó todos los malos artificios imaginables. En su diario aparecía una historieta, “The yellow boy” (“El niño amarillo”). Y de allí nació la denominación. Creo que fue en enero de aquel año, no lo recuerdo muy claramente, un barco de guerra yanqui, apostado en La Habana sufrió una misteriosa explosión, que según algunos, era obra probablemente de Hearst, quien supo la noticia antes que nadie. Observe que uso el potencial y así debo hacerlo porque nunca ningún juez condenó al editor por ese hecho. Y aquí viene la otra parte. Esta sección es un trozo de periodismo. Está sujeto a las mismas obligaciones que el periodismo en general: se debe decir la verdad, se la debe fundar, chequear, ubicar las fuentes, cuando se las alude. Y si no hay calificación de un hecho como violatorio de la ley, dictado por juez competente, no tiene que asumir el que escribe un papel supletorio. Por eso es que está obligado, le guste o no, mostrar el hecho como posible, usando el potencial. Pero no es una conducta opinable, es una obligación. Cuando lector aludido dice: “de acuerdo con expresas normas vigentes” y se arruga luego cuando se le pide que la explicite, está usando un método típico de amarillismo periodístico. Como médico califica el estupor que el episodio causa como “circunstancias patológicas que asistencia médica”. Una ironía de baja calidad. Este elemento dialéctico no es un rústico martillo, sino un fino estilete. Usado por aprendices suele lastimar al que lo usa. Avancemos. Y confunde los términos potenciales con los argumentos potenciales. Y se equivoca. Como dicen los viejos del campo es el perro el que mueve la cola y no la cola al perro. Lamento que la falta de conocimientos en interpretación de textos le impida conocer como funciona una línea aérea. Está sujeta a tres tipos de disposiciones, todas obligatorias y muy estrictas. En primer lugar, sus propios reglamentos. En segundo, las leyes nacionales sobre la materia, y en tercer lugar, las disposiciones de la IATA, quizás las más severas de todas. Este organismo del cual nuestro país es miembro activo, reúne e iguala los procedimientos comerciales, de vuelo, etcétera, de todos sus países miembro. Y cuando una línea aérea no los cumple queda suspendida. El primer efecto legal es que caducan igualmente los seguros y sus pólizas. Que no es poco. Para finalizar debo preguntarle al doctor Vázquez si se acostumbra invitar a personas no idóneas al quirófano, cuando se está operando. Allí se trata de una vida la que corre peligro. Y que me diga igualmente se escuchó por TV el tema de conversación grabado en la cabina. Los pilotos y la pulposa vedette hablan de sexo... Con la mano en el corazón. A la par de tan excitante señora, y conversando sobre el tema, los pilotos no se distrajeron siquiera un minuto? ¿Que son de madera? ¿Tienen sangre de pato? En cuanto a su diatriba contra los “abogados oportunistas” que tienen la desmesura de querer cobrar honorarios por su labor (carta de 7/7), espero que algún letrado le responda.

Melitón Saldaño
melitonsal@gmail.com



SUBSIDIO DE SALUD

En el Subsidio de Salud se negaron a vender una chequera, aduciendo que dos semanas antes me habían dado una y su entrega era limitada. Tengo 92 años; imposibilitada de movilizarme, no tengo familiares directos, por lo que me valgo de mensajeros. Consumo ocho medicamentos, dos de los cuales, tres veces por día; por ese motivo interrumpí mi tratamiento. Estoy debiendo dinero a la farmacia que generosamente me los provee. Mandé una breve esquela a los médicos que autorizan las chequera, explicando mi situación. Solo obtuve desaires. Lejos de compadecerse de mi situación, ordenaron la venta de una sola chequera que contiene tres recetarios. A los responsables de la salud del pueblo, llámense ministro, gobernador o interventora, que tanto pregonan la eficiencia de su gestión, aquí tenemos un simple testimonio de la falacia de lo que dicen haber hecho trabajando por los pobres. Adictos al poder y al dinero, lo estamos viviendo con más fuerza en estos meses preelectorales. ¿Y qué hago yo con mis extremas necesidades en la última etapa de esta vida? Enfermedad, vejez y muerte son etapas que a todos les llegará.

Yolanda Frías
Matienzo 646
San Miguel de Tucumán

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LA CREACIÓN DE CANAL 10

Leí la carta de la lectora María Luisa Zanetta (6/7) que recuerda aquel 9 de julio de 1966, cuando Canal 10 de la UNT comenzó sus emisiones. Hace ya casi 50 años que un puñado de entusiastas solucionábamos problemas tras problemas para que la emisora pudiera estar en el aire. Como a la UNT no le alcanzaron los fondos para el total equipamiento técnico del canal, nos faltaban elementos indispensables para el funcionamiento. Uno de ellos era el telecine, que permitía pasar películas y diapositivas (en aquella época no existía el video tape y ni siquiera soñar con la digitalización de imágenes). Lo solucionamos pidiendo prestada a la cátedra de TV que se cursaba en la Facultad de Ingeniería de la UNT una cámara vidicón tipo industrial y un proyector Bell & Howell de 16 mm. Todo esto se enfrentó a un cajón de madera, que antes transportaba manzanas y con un fondo de cartulina naranja (habíamos probado varios colores) se solucionó el problema. La calidad no era de lo mejor, pero no había otra. Tampoco teníamos un enlace para enviar imágenes y sonido entre Yerba Buena y Villa Nougués, donde estaba la planta transmisora. Entonces se fabricó un transmisor en canal 6 para enviar imágenes y el sonido se enviaba en 30 Mcs, casi en banda de radioaficionados con otro equipo. Por ese motivo, gente en las cercanías del estudio que veían canal 10 en el canal 6 nos preguntaba qué pasaba, y nosotros no queríamos develar el “secreto”. Éramos un grupo de jóvenes entusiasmados y orgullosos de nuestro canal, donde no teníamos ni horario ni pretensiones. Era costumbre que los sábados cuando largábamos la película de la noche hiciéramos un asado (estábamos en pleno campo en esa época) al lado del pozo surgente que nos proveía de agua. Hasta tuvimos que enfrentar un incendio, sacando todos los equipos afuera del “quonset” (hangar utilizado en la 2º Guerra Mundial, que era donde trabajábamos). Comenzábamos las transmisiones y las cerrábamos con la Obertura Académica, de Brahms, que era como el himno de las universidades nacionales, como la de Córdoba. Con el tiempo ese clima fue cambiando y transformándose el canal en una empresa. Yo lo dejé en 1970 y siempre conservo las fotografías que recuerdan esa época. Muchos de mis compañeros ya no nos acompañan y recordarlos es el mejor homenaje a aquellos jóvenes entusiastas que cumplimos un sueño.

Juan Tomás Bustos
bustosjt@hotmail.com

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