08 Agosto 2015
PEGATINA ELECTORAL
Nuestra provincia cuenta, desde hace algunos años, con una ley de Defensa del Patrimonio Cultural, en cuyo articulado se hace referencia a edificios públicos cuya preservación se debe atender, tanto desde el Estado, como los ciudadanos. Una muestra de la poca importancia que se asigna a los edificios amparados, es lo ocurrido con los muros del frente de lo que fue, en un inicio, la Sucursal del Banco Nación y luego la Dirección de Rentas de la Provincia, en la esquina de las calles San Martín y Maipú. Diversos partidos políticos provinciales han llenado el frente de ese inmueble con propaganda para sus candidatos, ofreciendo un deplorable espectáculo de lo que es una incalificable muestra de carencia de respeto hacia un bien cultural. Una pegatina de carteles con fotografías de políticos ha colmado el frente del edificio sin dejar espacio entre ellos. Lo ocurrido se repite con el edificio del ex Banco Hipotecario Nacional, a una cuadra de distancia, que si bien no se encuentra en la enumeración de ley antes mencionada, forma parte de una arquitectura representativa de lo que se llamó “la City Bancaria”. Corresponde a los autores de esas pegatinas, la urgente reparación de los daños causados, bajo apercibimiento de ser demandados judicialmente por tales hechos.
Domingo Padilla
dompadilla@hotmail.com
LAS MALVINAS
La carta del lector Tulio Ottonello (30/7) no puede quedar sin respuesta, el amor a la verdad lo exige. Ironizando sin razón sobre los certeros conceptos del lector Arturo Arroyo (28/7) comete un error increíble al citar equivocadamente la Resolución 2.065 de las Naciones Unidas, diciendo “que nos obliga a conocer y respetar los deseos de los isleños”. Esa era precisamente la postura de la diplomacia inglesa que confiaba en que los descendientes de los usurpadores de 1833 iban a seguir fieles a la “Rubia Albión”. Pero dicha resolución no habla de tener en cuenta los “deseos”, sino los “intereses” de los isleños, y por lo tanto constituyó un gran éxito de la diplomacia argentina. Y si el lector Ottonello prefiere llamar Stanley a nuestro Puerto Argentino porque es su nombre actual tiene que ser coherente y llamar Falkland a las islas, cosa que no hace. En lo que sí coincido con él es en su afirmación de que las Islas son nuestras y en su intención de buscar una solución al tema. Pero digámoslo con franqueza: los ingleses nunca devolverán lo robado por las buenas y la diplomacia, úsese la política que sea. Sólo cuando nosotros seamos tanto o más fuertes que ellos las restituirán. Como hicieron con Hong Kong a los chinos. Porque ellos son un imperio edificado contra la razón y la justicia. Y las Malvinas para nosotros, como dijera un veterano de guerra, son la dolorosa señal física de que el ser nacional no está completo. Y nada que esté incompleto en su unidad puede aspirar a la perfección a la que está llamado. Por eso, debemos trabajar sin descanso para que esas Islas vuelvan a nosotros, por nuestro bien, por respeto y gratitud a nuestros héroes con sus actos de amor conocidos y por aquellos actos que sólo conoce Dios. La inteligencia inglesa sigue operando, dividiéndonos, imponiendo la idea hasta el hartazgo de que fue una “locura de los militares” para que los jóvenes no quieran abrazar esta gran causa nacional, tal vez la única que pueda unirnos a todos los argentinos. Queridos combatientes que volvieron y familiares de los que no lo hicieron: sepan que en muchos hogares rezamos por ustedes, que enseñamos a nuestros hijos sus historias y que esperamos ansiosos el día en que la justicia se restituya en esta patria crucificada, para que nuestros héroes tengan el lugar que se merecen.
Carlos Castillo
carloscastillo71@yahoo.com.ar
PROPUESTAS EDUCATIVAS
Es lamentable que los postulantes para ocupar el Sillón de Lucas Córdoba, no se refieran en su plataforma a las grandes falencias que hay en educación. No existe en su discurso un proyecto para reflotar los valores. Hemos vivido en esta década un “monopolio de poder”, en contra de la educación, dentro de la educación. No logro entender cómo docentes “supervisoras” que ganaron el cargo por concurso, no defiendan la educación de gente que da órdenes sin saber nada. Debemos valorar aquellos que la pelean y tomar como aliados a los gremios que nunca se pusieron de “rodillas”, a pesar de las persecuciones constantes a sus miembros. Además, ningún postulante a legislador (salvo uno), presentó un proyecto para que sea política de Estado, uno de los pilares de nuestro progreso “la educación”, no hay propuestas sobre paritarias provinciales, normalización de las cuatro Juntas y el Subsidio de Salud, reformulación del Sesop, mantenimiento de escuelas, el 82% móvil, actualización del Estatuto Docente, nombramiento de conserjes, etcétera. Como dice el periodista Juan Manuel Asis (Panorama Tucumano del 2/8), los spots sentimentalistas sin propuestas y las infinitas e ingeniosas chicanas entre los candidatos son lamentables.
María Eugenia Ezquer
eugemuro@hotmail.es
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