la gaceta / foto de franco vera
Padre Juan
Como ambientalistas tuvimos la oportunidad de participar en una marcha en su pueblo por pedido de justicia, sabíamos de su hombría de bien, de sus denuncias y sus buenas intenciones. Hoy, la sociedad totalmente consternada y descreída mira absorta desde la vereda del frente al límite que se llegó; nadie, ningún vecino, no sólo de la provincia, sino de la República entera cree en el suicidio de un hombre que luchaba contra los traficantes de la muerte, un hombre que luchó a favor de la vida, denunció y puso las cartas sobre la mesa, interponiendo frases como: “los que deben hacer algo por los jóvenes miran para otro lado”; “nuestra juventud está en peligro”, y cuántas otras más fuertes, chocantes e irritantes para los que se benefician con la venta de veneno en pastillas, por así decirlo. Resulta inadmisible el renunciamiento voluntario de un ser humano de convicciones firmes y valientes; nadie cree en el suicidio, ni remotamente, no se puede renunciar a la vida si se pelea contra la muerte. Existen cosas en la vida que por propio sentido común, sin tener resoluciones científicas nos muestran el vector y flecha direccional a seguir. Pregunto: ¿nos dominarán definitivamente los malos? Nuestros jóvenes están en peligro; la droga se vende como aspirina. ¿Eso queremos para las generaciones que nos siguen, una juventud diezmada y destruida por las drogas, sin rumbo, sin esperanzas? Párrafo aparte, por escribir esto, dejamos sentado los ambientalistas que ninguno de nosotros tenemos la intención de suicidarnos; escribimos lo que todo el pueblo siente y piensa. Ahora viene el juzgamiento social; alguien deberá hacerse cargo. Vayan todos nuestros respetos a un hombre íntegro que puso los naipes sobre la mesa y no miró para otro lado como lo hacen muchos de los que deben dar respuesta al pueblo. Padre Juan, tu sacrificio ojalá no sea en vano.
Pedro Martínez
concienciambientaltuc@hotmail.com
Negocio criminal
Hasta hace poco tiempo, un ministro fiscal anunciaba “una guía para la derivación de pacientes con problemáticas de consumo de sustancias psicoactivas”. Para ello, pedía la “colaboración” de varias dependencias, como de organizaciones no gubernamentales, para saber cómo derivar y actuar “ante el conocimiento de los actores sociales de un hecho”. También, tiempo atrás, un jefe de la Dirección General de Drogas Peligrosas declaró que en la provincia “los dealers no controlan las calles ni los barrios... tenemos controlado el avance de estos vendedores”. ¿Los delitos y la delincuencia organizada no han aumentado? ¿Por qué la política gubernamental se orienta a los pacientes, víctimas del narcotráfico? ¿No saben que el negocio viene de “arriba”? Tucumán, en el último período, se ha poblado de hoteles y casinos. Hasta un adolescente sabe que son las actividades predilectas para el lavado de dinero. Bancos y grandes emprendimientos inmobiliarios completan la lista que usan los accionistas de este negocio criminal. La mano de obra para la logística local sí es reclutada de las capas más pobres, la cara más visible del problema. Estos no organizan el negocio, por no contar con el capital necesario, sino los capitalistas de la actividad. Su renovación es constante, ya que mueren, la mayoría, a temprana edad. Este tema, incluso, roza a los “señores de la droga”, de fortunas fugaces, ya que el nudo de la cuestión es el sistema financiero que “lava” el dinero. El ministerio fiscal debe ir a la raíz de la cuestión, no a sus consecuencias. Las denuncias sobre el narcotráfico que hacía el sacerdote Juan Viroche eran acertadas, porque ese accionar no podía existir sin complicidades gubernamentales.
Pedro Pablo Verasaluse

palo1965@hotmail.com
Arbol demasiado grande
El 4 de enero de 2016 presenté una nota con el N° 40.000/260 al director de Espacios Verdes, pidiéndole que se pode un árbol ubicado en el frente de mi casa. Es un ejemplar demasiado grande, que tiene más de 50 años, muy frondoso, cuyos gajos llegan hasta mi casa, en donde caen sus ramas, y cuyas hojas trancan las canaletas, por lo que en días de copiosas lluvias, las paredes de mi vivienda se humedecen como si estuvieran a la intemperie. Llamé por teléfono a esa repartición, pero siempre están ocupados; a veces llamo y nadie contesta. Ruego una solución urgente antes de que empiece la época de lluvias.
Rubén Maximiano De la Orden

Paraguay 3.027
San Miguel de Tucumán
Elba Castría
Desencarno, como le gustaba decir a ella, una grande Elba Castría. Escribo en su lápida que fue una guerrera bendecida por la tierra y el tata Inti. Una eterna agradecida de la vida. Desde muy joven fue un ser de luz. No dejaba de sorprender con toda su excelente predisposición para dar un sabio consejo fruto de su experiencia. Excelente madre. Gran formadora se seguidores de los nuevos rumbos de la danza, amiga de hierro, defensora de alumnos y gran conciliadora, experta en dar soluciones. Ocupó muchos espacios dentro de la Facultad de Artes de la UNT, institución que siempre le deberá haber sido una visionaria de la danza, a tal punto de gestionar y acompañar en todos los detalles que se necesitaron para la creación de las carreras de grado (bailarín en danza contemporánea y profesor en danza contemporánea). Sobran méritos para recordarla siempre. Espero que la provincia evoque su figura poniendo su nombre a una calle o a algún espacio público arbolado, ya que es una tucumana ilustre. Todos los que la conocimos la recordaremos con su larga cabellera, su tez trigueña y su cuerpo casi etéreo al danzar, que la convertía en una estrella dentro de la escena. Estoy seguro que estás bailando frente al tata Dios. Gracias por todo querida Elba.
Carlos Reynoso Trujillo
carlosreynosotrujillo@gmail.com
Megáfonos de Tránsito
La ciudadanía está mal educada, porque desconoce que las ordenanzas son de orden público, y todos, absolutamente todos los ciudadanos estamos obligados a respetarlas, por lo que no podemos aducir ignorancia para evitar sanciones. Lo que quiero decir es que somos pocos los ciudadanos que conocemos el Código de Tránsito-Ordenanza 942, vigente desde 1987, y el de Faltas-Ordenanza 758, vigente desde 1982, y las autoridades deben procurar que la población tenga conciencia de que respetarlas evitará accidentes. El señor Enrique Romero usa uno de tantos medios para ayudar a los ciudadanos a comprender que existen normas comunes para circular por la vía pública, sabiendo que tendrá resistencia, casualmente, de los que reniegan de cumplir una orden común, y por ello merece que lo felicitemos y lo apoyemos para que nuestros hijos se acostumbren a convivir civilizadamente. Invito a todos los que no quieren ser sorprendidos cometiendo una falta, a leer las normativas que están a disposición por internet.
Roberto Nicolás Córdoba
mutualdetaxistas7demayo@gmail.com



















