27 Diciembre 2016
Parque del Bicentenario

De acuerdo al informe periodístico de reflotar lo que alguna vez soñó el naturalista Miguel Lillo, hoy la sociedad quiere llegar a proteger en todo Tucumán el área selvática mediante un proyecto nacional denominado Parque del Bicentenario. En la actualidad contamos con el único parque nacional Campo de los Alisos que tiene más de 15.000 hectáreas que va de los 750 m a más de 4.000 m de altura, controlado por guardaparques altamente profesionales. El plan del proyecto alcanzaría a las 200.000 Ha uniéndose con la Laguna del Tesoro, Jaya, Cochuna, El Churqui, La Florida, Santa Ana, Escaba y de otras estancias, algunas de lasa cuales deberán ser compradas; se habla de que una fundación extranjeras sería la que compraría y donaría los terrenos al Parque del Bicentenario. Esperamos que no sea como el cuento del Lago Escondido que quedó extranjerizado en el sur de nuestra patria. No debemos olvidar que el río Jaya perdió su puente de comunicación debido que el año pasado la creciente se lo llevó, quedando incomunicado el acceso vial al Campo de los Alisos, hoy nos urge reponerlo; también la ruta nacional 65 que nos une con Catamarca necesita una nueva traza de circulación desde Alpachiri hacia Las Estancias, debido al pésimo estado por desbarrancamiento y falta de mantenimiento continuo. Los ríos Chico, Medina, Chirimayo y Gastona requieren limpieza, canalización, defensas y drenajes, porque están colmatados por las erosiones, la tala indiscriminada y la mala ubicación de cultivos. En el Departamento Chicligasta se necesita reparar y remodelar los diques niveladores de Villa Lola, el Molino y Santa Isabel, antes de construir los diques Potrero de Clavillo y Naranjal. Para mejorar la calidad de vida en nuestro Medio Ambiente Tucumán debe controlar la tala, reforestar y manejar con seriedad los desechos industriales, respetar las normas aplicativas de plaguicidas, fertilizantes, maduradores, etcétera. Crear escuelas o materias de Piscicultura y Forestación, para mejorar la calidad de agua y formar una fuente más de alimentación. Comentario: hoy casi no se escucha el canto de los coyuyos y doy voto para que se haga realidad el Parque del Bicentenario formado con habitantes que hagan cumplir y respetar los derechos de nuestra naturaleza

Pedro Pablo Castaño
pedrin_ppc_concep@hotmail.com


Vallas metálicas

Felicitaciones a los agentes de tránsito que colocaron esas vallas metálicas sobre la vereda que da al edificio del ex Hotel Savoy por calle Maipú al 900 para impedir que vehículos sigan estacionando allí, objetivo que afortunadamente fue logrado. Ahora sólo resta mejorar un poco el aspecto general de dicha calzada, especialmente en el tramo próximo al cruce con calle España. Felices Fiestas.

Federico Pablo Mirande D’Andrea
ldmirande@hotmail.com

Hospital de urgencias


De acuerdo a noticias informadas por este prestigioso diario, Tucumán necesita un Hospital de Urgencias de fácil acceso, con posibilidades de tener un helipuerto y amplio lugar de estacionamiento. A las actuales autoridades de Salud les sugiero que inicien los trámites para conseguir las instalaciones del ex Hospital Militar (actualmente abandonado) y que el Gobierno de la Provincia colabore en su reapertura y funcionamiento. Además se puede emitir una tarjeta prepaga para usuarios de motos o personas de escasos recursos para su atención de urgencia, a un costo moderado para cubrir parte de los gastos.

Ariel Hermes Baread
Constitución 1.253
Tafí Viejo

Parque 9 de Julio I


Indignación es lo que siento contra todos y cada uno de los legisladores tucumanos al ver que de la cosa pública, la de los tucumanos, hacen lo que quieren; no les bastó que el ex gobernador Alperovich cediera más espacio verde para que un club (particular) haga en el centenario Parque 9 de Julio un estadio. Ahora los legisladores le ceden a la UTN 17 ha para que esta levente su campus deportivo y tecnológico. Si se levantara de la tumba el paisajista Thays, ¿qué diría?. Los pocos metros cuadrados de espacios verdes que quedan en la ciudad son cada vez menos. ¿Y el cuidado del medio ambiente? Bien gracias, creo además que el predio del Parque pertenece a la Municipalidad ¿o no es así?. Hacer política con la cosa pública es ya moneda corriente de este y del anterior gobierno. De última ¿qué tal una donación personal de algún campito, propiedad de los legisladores? ¿Sabrán estos señores cuál fue originariamente la superficie de nuestro hermosos parque, orgullo de los tucumanos? Por último sugiero que los donadores googleen y tomen nota de dónde están ubicados los campus universitarios en otros países, amén de ver la cantidad de espacios verdes que tienen; o saquen el ejemplo de la Unsta o de la de San Pablo T, en nuestra provincia.

Juana M. Farías
fariasjuani@yahoo.com.ar

Parque 9 de Julio II


Una vez más, la ciudad de Tucumán se pone a contramano de los tiempos. En medio del clima agobiante, ávidos de sombra y brisa, leemos en LA GACETA que nuestras autoridades resuelven, sin mucho debate y menos información previa, ceder a una institución una porción de espacio verde, sustrayéndola nada menos que a nuestro principal e histórico Parque 9 de Julio. La sola idea es demencial. Ninguna ciudad del mundo se atreve hoy a restar espacio verde a su población. Más bien se trata, casi desesperadamente, de sumar aire y salud. Las casi 400 hectáreas que Alberto De Soldati logró, mediante leyes sucesivas, destinar a pulmón de la ciudad, se siguen reduciendo implacablemente. Hipódromo, clubes, el engendro de la Terminal son ejemplos palpables de lo que Tucumán no debe seguir haciendo. Sin embargo, ya bien entrado el siglo, “celebramos” el Bicentenario adjudicando otro pedazo a lo que será, a la larga o a la corta, un espacio robado a su verdadero dueño, la ciudad. Y por añadidura, contribuyendo a agregar autos, contaminación y ruido al ya insoportable microcentro tucumano, cada vez menos micro y más macro... Mi propuesta es que nuestras fuerzas vivas, Universidad, Colegios profesionales, ONG varias, se opongan firme y urgentemente a la cesión citada, antes de que sea demasiado tarde, y propongan ceder las 18 hectáreas en cualquier otro predio, que los hay, sin seguir hipotecando el futuro de la ciudad. No hay tiempo para demoras, y la idea del hecho consumado es el enemigo a vencer.

Ignacio Páez de la Torre
arqignaciopaez@gmail.com

Despidiendo al Bicentenario


Restan pocos días para que finalice este año 2016 y con él los festejos y conmemoraciones por el Bicentenario de la Declaración de la Independencia Nacional, lo cual merece pensar nuestra historia política y social. Si tal reflexión se hace de forma sincera y guiada por un revisionismo alejado de la historia que contaba “Billiken”; nos damos cuenta que en estos 200 años la Argentina se desarrolló institucionalmente signada por el antagonismo: Moreno vs. Saavedra, Unitarios vs. Federales; y dentro de los federales los caudillos López vs. Ramírez, Urquiza vs. Mitre, Alberdi vs. Sarmiento, Conservadores vs. Radicales, Peronistas vs. Antiperonistas, Azules vs. Colorados en el seno mismo de la FFAA golpistas, Neoliberales vs. Progresistas; y todo un siglo XX marcado por seis quiebres institucionales provocados por golpes de Estado llevados a cabo por los militares. Ya el Congreso de Tucumán, llevaba en su ser el antagonismo innato de la vida institucional argentina, que sólo se limitó a Declarar la Independencia Nacional postergando cuestiones también importantes, cuales eran, adoptar una forma de gobierno y dictar una Constitución. El histórico Congreso estaba llenó de antagonismos, miedos e intereses mezquinos, en él había posturas para todos los gustos y encima enfrentadas; desde monárquicos que pretendían designar como rey a un príncipe de Portugal o a un representante de los Inca, hasta republicanos quienes pugnaban entre sí por un gobierno centralizado en Buenos Aires o un gobierno federal respetuoso de las autonomías provinciales. El haber postergado la elección de una forma de gobierno sumió a nuestra Patria en guerras fratricidas por casi 30 años, dando lugar a la anarquía nacional aprovechada por el tirano sanguinario Juan Manuel de Rosas que gobernó en representación de un cínico federalismo, atrasando la organización y el progreso nacional. ¿Acaso la clase dirigente de hoy se preguntó por qué los festejos del Centenario de la Declaración de la Independencia mostraron a una Argentina próspera ubicada entre los diez mejores países del mundo? A diferencia de este Bicentenario austero, sobrio, teñido de odios políticos, Estado saqueado y herencia recibida, venganzas inmediatas, mentiras de campaña y promesas incumplidas; todo ello en un escenario social de pobreza en ascenso que excluye, preocupa y duele. Quién iba a pensar que los desacuerdos y antagonismos ideológicos del Congreso de Tucumán de 1816 serían material genético del ADN político argentino. Si se quiere lograr una Argentina próspera se debe reemplazar del diccionario la palabra discordia –que significa corazones separados o divididos-, por el término concordia –que quiere decir latir al ritmo de un solo corazón-; por todo ello cabe reflexionar como ciudadanos contemporáneos que fuimos de la celebración del Bicentenario de la Independencia, que, a 200 años de vida como nación soberana, los argentinos todavía seguimos viendo la misma película: “Los Unos y los Otros”. Para pensar.

Mario Alberto Villafañe
Avenida Alem 173
San Miguel de Tucumán

Agradeciendo a Tucumán

En marzo, poco antes de dejar de vivir en esa provincia, LA GACETA me publicó una carta con el título “Tucumán me debe”. En ella enumeraba una serie de aspectos en los que, en mi opinión, la provincia podía y debía mejorar. Pasados unos meses, y a la distancia, hoy escribo esta carta para, en honor a la justicia, agradecer a Tucumán algunas cosas. Debo agradecer a Tucumán la celebración del segundo centenario de nuestra Independencia: ver por TV el modo como se celebró ese aniversario nos llenó de orgullo a todos los argentinos. Además, debo agradecer a Tucumán el maravilloso Congreso Eucarístico que allí se realizó: tuve la oportunidad de asistir y debo felicitar a los organizadores y a todos los participantes. Nuevamente me llenaron de orgullo: de católico, de argentino, y de alguien que había participado junto a ustedes en la organización. Y por último, me parece que todos los argentinos debemos agradecer a Tucumán la convicción de que debemos fortalecer la democracia, mejorarla, para evitar cosas como las que se vivieron en la provincia en las últimas elecciones. Por todo lo anterior, y a pesar de que las deudas todavía sigan pendientes, ¡gracias tucumanos!, y que tengan un muy feliz Año 2017, en el que Dios y la Virgen de la Merced los sigan protegiendo.

José María Klappenbach
josemariaklapp@gmail.com

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