La salud, en emergencia
Hace más de 17 años que la salud en Argentina está declarada en emergencia. Se ensayaron diversas intervenciones, se logró un delicado equilibrio entre las obras sociales, el sector público y el privado por algunos años, pero la realidad es que el país jamás salió de la Emergencia Sanitaria. En los últimos tiempos, la crisis latente estalló. Los prestadores, clínicas y hospitales privados, están al borde de la presentación de procedimientos preventivos de crisis, porque no pueden hacer frente a los aumentos de sueldos e insumos, y las empresas de medicina prepaga y obras sociales están ahogadas por la pérdida de afiliados y por la carga tributaria, el financiamiento de tratamientos millonarios y la obligación de brindar coberturas por fuera de la salud, a pacientes con discapacidad, como transporte, alimentos y educación. Mientras tanto, el sector público, con presupuesto cada vez más exiguo, se desborda con la demanda de pacientes que llegan de obras sociales y del sector privado. Tenemos que encontrar soluciones superadoras, reconfigurar todo el sistema si queremos llegar en unos años a un resultado distinto, mejor. El sistema sanitario está plagado de distorsiones que, sumadas al contexto económico general, lo llevaron a esta situación. Entre ellas, considerar que el sistema privado estaba por fuera de las políticas públicas, recargándolo de impuestos que encarecieron las cuotas y haciendo migrar a la Seguridad Social o el sistema público a quienes ya no podían pagarlas. También pauperizó sus presupuestos la judicialización de la salud, detrás de leyes que se sancionaron sin tener en cuenta de dónde iba a salir el dinero para pagar esas prestaciones. Según datos de la cámara de laboratorios nacionales (Cilfa), en las principales obras sociales el segmento de “tratamientos especiales” representó sólo el 1,94% en unidades, pero el 44,87% del gasto de medicamentos. A su vez, estos medicamentos con precio dolarizado insumen hasta el 19% del costo de las prestaciones. Por supuesto que los pacientes con estas enfermedades discapacitantes tienen derecho a recibir su tratamiento para tener una mejor calidad de vida, pero las distorsiones del sistema hicieron que respetar el derecho de estos pacientes implique recortar la cobertura de salud al resto de los afiliados, enfrentando dos derechos. Hay tratamientos que pueden costar la recaudación completa de una mutual: lo que se le otorga a una parte, afecta lo que le corresponde al resto. Urge encontrar soluciones consensuadas para poder sostener el sistema de salud y cada uno de sus componentes. Hay que actualizar el Programa Médico Obligatorio (PMO) y acordar la creación de un organismo que dé cobertura integral a los pacientes, con enfermedades que requieran tratamientos de alto costo, para poder optimizar los recursos y brindarles atención especializada. Y los nuevos tratamientos deberían aprobarse sólo si están avalados por agencias internacionales y ser aplicados a través de guías y protocolos de atención. Es necesario rediseñar y ordenar la atención de la salud, teniendo en cuenta las realidades locales y los desafíos del envejecimiento de la población, para hacerla más justa, equitativa, accesible y solidaria. Debemos salir entre todos de la eterna Emergencia Sanitaria. Un país sin salud no tiene futuro.
Ricardo Lilloy, Presidente de la Cámara de Entidades de Medicina Privada de la República Argentina (Cempra)
Las flores de los Nougués
Cada 24 de septiembre, cuando la tarde caía y la procesión con la venerada e histórica imagen de la Virgen Generala de la Merced llegaba a calle 24 de Septiembre al 500, la marcha se detenía por un instante y un grupo de personas con emoción dejaba en las andas de la imagen una palma de flores. Desde muy pequeño pude ser testigo de esta manifestación de gratitud. Con el correr de los años conocí la historia. Se renovaba el gesto que realizó, por 1898, el matrimonio de Juan Carlos Nougués y doña Elvira Padilla, quienes, en una fecha como esta, invocaron con fe y confianza al pasar la procesión frente a su domicilio, suplicándole y dejándole un ramo de flores por la salud de su pequeño hijo Juan Luis Nougués, que había contraído una seria enfermedad. Con el correr del tiempo este niño, ya adulto, conduciría los destinos de Tucumán como gobernador, intendente. Por pedido del matrimonio a sus descendientes, la promesa se mantuvo hasta los primeros años de este siglo XXI. Evoco este gesto de una tradicional familia tucumana, que dejó un ejemplo: debemos ser agradecidos de los maternales auxilios que nos brinda la Virgen Inmaculada, madre de Dios, cuando la invocamos con fe y confianza.
José Lorenzo Villafañe
joselorenzo30@hotmail.com
Incendio en la feria de Simoca
Otra vez la maldad prendió la mecha incendiaria y los ranchos en las Feria de Simoca se retorcieron en llamaradas, sorprendiendo la madrugada. ¡Otra vez y van…! Nada resistió la quemazón. Se consumió el lugar de trabajo de numerosas familias, la sombra que cobija a locales y visitantes, el punto de encuentro de conocidos y amigos. Pronto llegó el coraje y solidaridad de empleados municipales, policías, bomberos y particulares para salvar lo que se podía; el fuego devoraba todo, la lucha fue desesperante e intensa. El vecindario se acercaba en la penumbra del amanecer; sorpresa y tristeza en las miradas, saludados y acongojados. ¡No hay explicación! La Feria es el esfuerzo de hombres y mujeres de incontables generaciones, es el trabajo municipal de muchos años, es el baluarte de las tradiciones y el folclore. Es el símbolo de todos. De esas cenizas, bajo la invocación de la Virgen de las Mercedes, ha de resurgir el impulso trabajador y espíritu de lucha de los simoqueños.
Luis Alberto Córdoba
cordobadebalderrama@gmail.com
Profecía
Los siglos pasan y los hombres con sus ambiciones parecen no cambiar, y para confirmar esto nada más apropiado que recordar las profecías del profeta Amós (750 AC) en las que expresaba: “Escuchen esto los que pisotean al indigente para hacer desaparecer a los pobres del país. Ustedes dicen: ¿cuándo pasará el novilunio para que podamos vender el grano, y el sábado para dar salida al trigo? Disminuiremos la medida, aumentaremos el precio, falsearemos las balanzas, compraremos a los débiles con dinero y al indigente por un par de sandalias y venderemos hasta los desechos del trigo. El Señor lo ha jurado por el orgullo de Jacob: jamás olvidaré ninguna de sus acciones”. Si tenemos en cuenta las acciones de los políticos y de aquellos que manejan los destinos de los pueblos, tendríamos que recordarles esta profecía que nos advierte que debemos tener en cuenta que en su momento seremos juzgados por el Juez que no se compra ni se vende, ve nuestra conciencia y falla para la eternidad, no existiendo ningún defensor que modifique ese fallo, que resultará de poner en la balanza todo lo bueno o lo malo que hicimos por los pobres y los más débiles.
Francisco Hugo Palazzo
fhugopalazzo@gmail.com
Bibliotecas populares
El 23 de septiembre fue instituido como el Día de las Bibliotecas Populares. Siempre aclaramos que las populares son las creadas por un grupo de vecinos, dependiendo de una mínima cuota societaria irrisoria ($ 5) para mantenerse. Las que antes eran llamadas Casas de Cultura, sin dejar de serlo hoy, están en la decadencia. Algunas subsisten porque sus comisiones directivas hacen malabares para sostenerlas. En 1996, el gobernador Bussi eliminó el subsidio de los gastos de mantenimiento en Tucumán. En el año 2008, se sancionó la ley 7.693, Sistema Provincial de Bibliotecas, que nunca se reglamentó. Nos preguntamos: ¿qué diría el maestro Sarmiento, que luchó para protegerlas creando una ley nacional para garantizar a los habitantes el derecho a la información, formación y educación? Por lo tanto, las Bibliotecas solicitamos al Poder Ejecutivo la reglamentación de la Ley, para evitar que se cierren y para que vuelvan a ser, en Tucumán, espacios de integración y libertad.
Rina Estela Groy
rinaegroy2@gmail.com













