Inmuebles llenos de historia
A 200 metros de plaza Independencia existe el más bello y elegante edificio público de nuestra provincia. Está ubicado en la calle Virgen de la Merced 196, esquina Mendoza, ochava sudoeste, donde funciona la casa central del Sistema Provincial de Salud (Siprosa), de acuerdo al deseo de la familia Paz Posse, que lo donó para que allí funcionaran oficinas relacionadas con la salud. Su estilo francés perfectamente conservado, siendo el claro ejemplo del que, si queremos, lo podemos tener. Su jardinería es única, sus balcones floridos nos indican que estamos en el Jardín de la República. No podemos decir lo mismo de la mayoría de nuestras plazas y parques, lo que debería ser imitado por los paisajistas, floristas y urbanistas municipales. Estas cosas pequeñas que nos hacen bien, deberían figurar en las visitas de los turistas para que no sólo se lleven la mala imagen de los basurales que rodean y abundan en nuestra capital. Movido por la curiosidad, ingresé: es maravilloso el cuidado de cada detalle. Si van encontrarán una placa que dice “1940/41-2014. Inmueble protegido por Ley 7.500/8.645, como patrimonio cultural de la provincia”. Antes de llegar, pasando la calle San Martín, un estupendo moderno edificio al que le exigieron, como el Mercado de Abasto y la antigua LV 12 Radio Independencia, conservar o reconstruir su fachada. Al salir hay que tomar fotos de los dos atropellos peores y afrenta a nuestra historia que se está cometiendo: están demoliendo dos inmuebles, y llenos de historia. “Un cacho de cultura a nadie le hace mal”. Un pueblo no debe borrar su historia.
Francisco Amable Díaz
Pedro G. Sal 1.180 - B° 20 de Junio San Miguel de Tucumán
"El cambio climático viene"
Greta Thunberg y otros 15 adolescentes de distintos países del Mundo (como el argentino Bruno Rodríguez), denunciaron ante el Comité para los Derechos de la Infancia del Organismo Internacional (ONU) que Argentina y otros cuatro países (Alemania, Francia, Brasil y Turquía) no cumplen con las obligaciones contraídas por la Convención de los Derechos del Niño. “El cambio climático viene, les guste o no”, advirtió Greta a los jefes de Estado reunidos en la Cumbre del Clima de la ONU. Greta, la líder de 16 años del Movimiento Viernes por el Futuro, dijo: “Está todo mal. Yo no debería estar acá, debería estar en la escuela, al otro lado del océano (Suecia), pero ustedes vienen a nosotros, los jóvenes, buscando esperanza. ¿Cómo se atreven? Ustedes se robaron mis sueños, mi infancia, con sus palabras vacías, y aún así soy una de las afortunadas. Hay gente sufriendo, gente muriendo, ecosistemas completos están colapsando. Estamos al inicio de una extinción masiva y ustedes solo hablan de dinero, de cuentos de hadas y de eternas promesas de crecimiento económico. ¿Cómo se atreven?”, señaló la joven en un discurso tan breve, como encendido. “Los ojos de las futuras generaciones están puestos en ustedes; si optan por fallarnos, nunca se lo perdonaremos”. Greta Thunberg exige más acción y compromiso climático a los líderes del mundo. “Por más de 30 años la ciencia ha sido clara. ¿Cómo se atreven a mirar para otro lado y venir acá a decir que están haciendo lo suficiente?, cuando las políticas y las soluciones no están a la vista. Los ojos de todas las generaciones futuras están sobre ustedes. Aquí y ahora es que marcamos el límite, el mundo está esperando mejores noticias”, concluyó. La Tierra tiene 6.000 millones de años, ha soportado cinco extinciones masivas de especies y la vida volvió a surgir. El problema es que en esta extinción los que nos extinguiremos somos los humanos y demás especies vivas (animales, vegetales). Luego la Tierra, dentro de unos 100 millones de años va a seguir existiendo y lo más seguro es que haya otra especie dominante, menos “estúpida y permisiva” que la nuestra. El problema somos nosotros y nadie más, terrible, pero cierto. No hacemos nada para evitar que destruyan nuestro habitat, nuestra casa global y permitimos que los poderosos hagan lo que quieran por dinero e intereses económicos. No tiene sentido tanta destrucción y muertes en el mundo, producidos por la irresponsabilidad de los capitalistas (sunamis, terremotos, ciclones, tormentas tropicales, erupciones de volcanes, etcétera), todo producido por las extracciones de petróleo, gas, carbón, minería, deforestaciones masivas (Amazonas) para explotaciones ganaderas, sembradíos de soja (desiertos), la pesca descontrolada de especies acuáticas, contaminación de los mares, disminución del uso de combustibles fósiles, utilización de energía renovable (eólicas, solares, hidráulicas). Los humanos tenemos que evolucionar, manejar nuestras inteligencias colectivas al servicio del medio ambiente, integrándonos de una manera más saludable, sin hacer depredaciones al planeta. Los gobiernos deben emplear toda la capacidad creativa, constructiva y seductiva planificando estrategias para contagiar a todas las naciones del planeta sobre que este es el camino para evitar la destrucción masiva y el colapso ambiental. ¡Que así sea!.
Luis Alberto Marcaida
Tránsito caótico
Tucumán se ha convertido en el ejemplo de irracionalidad vial. A la pésima educación se suman las insólitas medidas restrictivas para circular, que se vienen ordenando. Eliminación de los giros libres, con el agregado de confusos carteles indicadores (“giro con semáforo” donde debería decir “giro con luz verde”); reducción de calzadas, y colocación de peligrosas esferas invisibles que provocan accidentes y embotellamientos permanentes. Las pocas calles que había para circular se han convertido en un tapón permanente; la distribución de mercaderías es un suplicio. Llegar a muchos bancos, sanatorios y colegios es un calvario, con ambulancias que nunca llegan a tiempo para salvar vidas. Calles de sentido invertido, como Mendoza al 800, solo sirven para multiplicar la venta ambulante y la desaparición de vitales espacios privados para estacionar. Los motociclistas optan por circular y estacionar donde les parece, y los riesgos de accidentes se disparan. Indudablemente, todo el plan de la Municipalidad podrá ser una buena idea para alguna gran ciudad europea, con transporte público subterráneo o elevado de calidad, con calles alternativas cercanas de varios carriles y una población educada del primer mundo. Pero esto es inviable en “Tuculandia”, con conductores ignorantes y ninguna opción de transporte potable, con enormes colectivos conducidos por patovicas que no dudan en bloquear la circulación o atropellar al prójimo, o taxistas que se creen los únicos laburantes de la calle, a quienes le debemos ofrendar nuestro tiempo y paciencia monacal para no ser víctimas de su locura. Los contribuyentes estamos hartos de la falta de idoneidad para administrar la cosa pública. Ahora van por las bicicletas, lo único potable que quedaba para circular con algo de lógica. Ya solo falta que los peatones portemos una placa con número y una boleta de impuesto. Se dilapidan nuestros impuestos en obras y disposiciones irracionales, que solo sirven para una foto de campaña. ¡Pongan gente idónea, por favor!.
Pablo Cotella
“Bronca”
“Bronca” es un tango inspirado en la injusticia social. Estará siempre vigente, porque habla de algo que está metido en las entrañas de nuestra política: la corrupción. La letra pertenece a Mario Batistella, un sensitivo poeta, curiosamente acá muestra tintes discepolianos. La música es de Edmundo Rivero. La primera parte dice: “por seguir a mi conciencia, estoy bien en la palmera, sin un mango en la cartera y con fama de chabón. Es la época moderna, donde triunfa el delincuente y el que quiere ser decente es del tiempo de Colón; lo cortés pasó de moda, no hay modales con las damas, ya no se respetan canas ni las leyes del poder; la decencia la tiraron en el tacho de la basura y el amor a la cultura, todo es grupo puro blef”. Comentarios: este retroceso social que menciona es una cultura criolla, doctrina inmoral de los malos gobiernos; mientras una parte del pueblo asiste impotente mirando como destruyen el país, a la otra parte solo le interesa vivir bien sin trabajar. ¿Se acuerdan frases como estas: “no los voy a defraudar”; “yo los voy ha cuidar”; “solo este sacrificio les pido, después van a gozar”? ¿Qué pasó? Nos gozaron, nos gozan y nos gozarán, porque cualquiera fuese el color político que nos gobernó, siempre la vimos negra. La segunda parte dice: “¿qué pasa en nuestro país? ¿qué pasa, mi Dios, que nos vinimos tan abajo?, la tapa que nos metió el año 72, qué signo infernal nos arrastra al dolor, que ni entre hermanos se entienden en esta cruel confusión, que si falta la guita ya no hay lealtad y nuestra conciencia no vale mucho más; pucha, qué bronca me da ver tanta injusticia en la argentinidad”. Comentarios: muchos aceptan conformes las dádivas, perdiendo la dignidad de hombre y los valores, mientras los hijos esperan el momento para seguir ese camino, obligados a colaborar con rufianes, logreros que así se perpetúan en el poder, robándonos la vida. Vivimos postergados, con una anarquía interminable y la bronca de ver a nuestro país arruinado. Última estrofa: “refundir a quien se pueda es la única consigna y ninguno se resigna a quedarse sin chapar; se trafica con la droga, la coima, el contrabando; todos roban por el mango, nadie quiere laburar; los ladrones van en coche, Satanás está de farra y detrás de la fanfarria salta y baila el arlequín; es la hora del asalto, metanlén que son pasteles, así queman los laureles que supimos conseguir”. El tango estuvo prohibido durante el gobierno de José María Guido. Por moralización del lenguaje... ¡decían!.
Julio Mohfaud
La atención a los ancianos
“La asistencia, el cuidado y el esparcimiento de los ancianos se transforman en derechos hace 70 años”, según he leído. Pero de la letra a la realidad hay un abismo. En diversos casos, tuve oportunidad de visitarlos, pero infiero que si bien tienen un espacio, falta la sensibilidad, el respeto y la paciencia como parte de la destreza en el manejo adecuado. Lo ideal sería reinsertarlos al mundo social y afectivo. Algo importante para tener en cuenta es generarles un clima festivo, momentos de esparcimiento conforme a los diversos aspectos que los motiven (música, juegos, lecturas, charlas, etcétera). Nuestros ancianos transitan la última etapa de sus vidas; no obstante, con frecuencia están condenados a un trato inadecuado y a veces, con torpeza. La soledad es la impronta que los rige y hasta la alimentación deja mucho que desear. Los geriátricos, que algunos dueños de dichos lugares se niegan a llamarlos así, quizás una forma de eludir comprometerse como debería hacerse en exigencias mayores, les llaman “alojamiento” (para mí, depósito de ancianos) en los que sólo les cabe la obligación de proporcionarles cama y comida. Basta ver en algunos el deterioro físico, para inferir que no están lo suficientemente bien atendidos. Las autoridades responsables del área deberían realizar controles permanentes y exhaustivos, a diferentes horas. La sociedad, en su conjunto, debe comprometerse en acciones participativas y solidarias. También en las agendas educativas tendrían que coordinar visitas de los estudiantes, interiorizándose y personalizando las charlas con ellos, de quienes mucho se puede aprender. En una etapa en que sienten sus capacidades disminuidas y su fragilidad se acentúa con comprensibles depresiones, el rol del entorno exige proporcionarles calidad en el último escalón de sus vidas, tranquilidad, cariño y paciencia, mucha paciencia. Sólo con vocación de servicio y gente entrenada se lograría, posiblemente, revertir las tristes circunstancias que los confinan a la melancolía. Los familiares los dejan confiados en que serán cuidados como corresponde. No es justo ni aceptable que sufran por diversos motivos. Ellos, en el aislamiento en que viven, a veces maltratados, no pueden defenderse ni exigir ni siquiera abrir sus brazos a la esperanza de una atención que los integre a una sociedad que, pareciera, los olvida cruelmente. Los ancianos precisan sosiego, amor y la luz para seguir avanzando en la edad de la sabiduría y la experiencia. Cuán valorados e importantes se sentirían con pequeños cambios, sin olvidar su rehabilitación motora con especialistas competentes, y atención y controles médicos. Coordinar con establecimientos educativos para las visitas asiduas que sean, a la vez, fiscalizadores ante posibles abusos. También es preciso que se brinden los teléfonos del lugar y que no se los restrinjan a los familiares. En fin, sugiero más dedicación, comprensión y cariño para nuestros mayores.
Nelly Elías de Benavente
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