Un especialista criticó que la zafra concluya en noviembre

El ingeniero Flogiata cuestionó además los informes del Ipaat.

11 Noviembre 2019

El ingeniero agrónomo, especialista en agroindustria azucarera, Franco Fogliata, cuestionó que la zafra no haya terminado aún y también el manejo de los datos oficiales y falta de controles. “Trabajar en noviembre conlleva inconvenientes, tanto del punto de vista agronómico como industrial. En el primero, afecta la capacidad productiva de las cepas al reducirse el ciclo de crecimiento del cañaveral (salvo que sean tablones para descepar) y en el segundo las paradas por lluvias alteran la economía del proceso; esto viene de años anteriores y no se toma en cuenta”, indicó.

Luego, analizó los partes oficiales de la zafra del Ipaat: “llama la atención la falta de información de la segunda quincena de octubre, referida a ingenios en plena actividad. O sea que así la estadística pierde seriedad”.

“Pero llama la atención las cifras alcanzadas hasta el 30/10, donde el total consignado en la molienda de ‘caña bruta’, indica 14.402.614 t, contra 11.113.449 t de ‘caña neta’. Es decir una diferencia grande de 3.289.165 t, que representarían nada menos que el 23% al que se denominaría como ‘no caña’ o sea ‘materias extrañas’. Es una enormidad para el sector, cuando lo normal son cifras del 9-10%. Pero nadie explica nada”, remarcó.

En cuanto al rendimiento fabril bruto al 30/10, Fogliata apuntó que figura 8,925% y que con el neto sube a 9,89%, una diferencia de casi un punto (0,96). “Ese informe oficial tiene inconsistencias. Por ejemplo, tomé planillas al azar, y veo que entre el 10 y el 15/09 no hay cifras de molienda de ningún ingenio. ¿Cómo hacer evaluaciones correctas con estas falencias? ¿Y los organismos de control? Comparando los datos expuestos versus la zafra 2018, vemos que la diferencia de ‘caña bruta’ con ‘caña neta’ fue de 1.429.029 t, que representaron el 9,03% de materias extrañas -cifra razonable- y que se acentúa el enorme contraste de aquel 23% señalado con un rendimiento final de 9,463%. ¿Cómo se explica esto? O bien se trabajó muy mal con las cosechadoras integrales o algo falló en la contabilidad estadística. Con cifras así no se puede hablar de competitividad”, concluyó.

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