Cartas de Lectores
20 Diciembre 2019

Ómnibus de dos pisos

LA GACETA en el editorial del 3/12 trató sobre “Los ómnibus de dos pisos y los accidentes en la ruta. Aprovecho la oportunidad, para abordar algunos peligros  y riesgos que tienen las unidades que realizan este servicio y que  son pocos conocidos por tripulantes y pasajeros. En la mayoría de los accidentes viales, donde estuvo involucrado un micro de larga distancia, las consecuencias fueron víctimas fatales y heridos. Al tener el centro de gravedad elevado, ya sea por el amplio espacio asignado para guardar equipajes o por el doble piso, la posibilidad vuelco es mayor. Para contrarrestar este efecto, se construyen las partes altas de las estructuras  de la carrocería (el segundo piso en algunos modelos), con materiales metálicos de poco peso y sección, que no resisten los esfuerzos que se originan en una colisión frontal. Por ello esta zona es la más débil y se deforma con facilidad cuando ocurre el impacto. Las salidas, que son promocionadas como de vía  escape,  son las ventanillas que están herméticamente cerradas por motivos de refrigeración o calefacción. Se aconseja que por medio de un martillo el pasajero debe abrir una  salida de escape,  rompiendo el vidrio. Hay estudios que demuestran que esta alternativa  no es la mejor, porque: 1) Esta herramienta  no tiene el  tamaño, ni el peso adecuado  para romperlo con facilidad. 2) Se pierde segundos valiosos mientras se lo busca 3) Suponiendo que el vidrio es destruido  y se logra salir por la ventanilla, aun falta saltar desde una altura superior a los dos metros, con los riegos de sufrir fracturas y heridas cortantes. Además  en caso  de  presencia de focos  ígneos, el fuego se propaga con facilidad y alcanza rápidamente toda la estructura del vehículo y  los gases tóxicos producto de la combustión de plásticos, acrílicos, gomas  y el gasoil,  son más   letales que el propio fuego. Otras situaciones que comprometen las posibilidades de supervivencia, son las salidas por las puertas de emergencias, que por lo general quedan inutilizadas debido al choque  y lo difícil que resulta acceder al interior de la unidad para rescatar a los que están atrapados. Por lo expuesto, esta forma de transporte si no es operada y controlada preventivamente, puede convertirse en una trampa mortal para los usuarios y el conductor.

Juan Francisco Segura

Universidad nacional de Tucumán

Las notas publicadas en LA GACETA en las últimas semanas, relacionadas con la Universidad Nacional de Tucumán, conducen a una serie de preguntas, algunas de las cuales dejo planteadas en esta carta, con el único objetivo de que sirvan para que todos reflexionemos. Cuando se habla de la universidad gratuita ¿se está teniendo en cuenta que los costos para el funcionamiento de la misma salen del bolsillo de todos los ciudadanos, incluidos aquellos que no pueden asistir por razones económicas? Cuando se aprobó la Ley de Educación Superior ¿fue tenido en cuenta si se disponía de los recursos humanos y económicos para implementar el acceso irrestricto? Después de que se implementó la ley, ¿en la institución, los recursos humanos se han incrementado o son cada vez menos y con menor carga horaria? ¿Qué pasó con los recursos económicos? ¿La ley de educación superior contempla todas estas situaciones? ¿Las leyes, los reglamentos, las resoluciones que existen en la UNT, todos los involucrados las cumplen? ¿Es bueno comparar a las distintas facultades, teniendo en cuenta que cada una de ellas tiene su perfil? Si la Secretaría de Políticas Universitarias posee las estadísticas correspondientes de la tasa de ingreso y egreso de cada facultad, ¿se tienen en cuenta estos datos y se analizan? ¿Es bueno que de la Universidad Nacional de Tucumán egresen alumnos con promedio de aplazo? ¿Está reglamentado cuál es el máximo de aplazos que puede tener un alumno en su carrera? ¿El tiempo de permanencia permitido? ¿Es motivo de alegría ver más alumnos sentados en los pasillos escuchando la clase que está dando el profesor de un aula, cuando son ellos quienes tienen que ser los protagonistas de su propio aprendizaje? ¿Es bueno nivelar para abajo? ¿Qué es más importante, la cantidad o la calidad? ¿Qué es lo más importante en nuestra Universidad, las decisiones académicas o políticas? Para reflexionar.

María Margarita Vece de Reynaga

Avenida Mate de Luna 3.023

San Miguel de Tucumán

Tucumán en un sueño

Hoy desperté con un sueño muy agradable. Soñé con un Tucumán limpio y ordenado. Tierra bendecida por El creador, con veranos calurosos e inviernos cortos y soleados, con montañas, llanuras y pedemonte de verde bosque tupido, surcado por ríos que descienden de las cumbres, salpicada de lapachos. En la capital, calles adornadas por naranjos, perfumadas por sus azahares. Los parques 9 de julio y Avellaneda, extensos espacios verdes, servían para el paseo y los juegos. Al primero lo asocio más a mi niñez, pues vivía cerca; por ello tengo muy buenos recuerdos; la casa del obispo Colombres, la pérgola, el lago, el reloj con agujas floridas, cientos de estatuas como verdaderas obras de arte maravillosas, dispersas por el parque ubicado en el ingreso a la ciudad. Era la perfecta puerta de entrada a la misma. Al segundo lo relaciono más a mi juventud, también con hermosos lugares, como aquel que fue una pileta olímpica y esculturas bien conservadas. Y no sólo parques y espacios verdes lucían impecables; toda la ciudad era pulcra y acogedora, sus calles y avenidas ordenadas, con veredas sanas, limpias, parejas y sin agujeros ni remiendos. No había basura y “otras suciedades”, poseía contenedores limpios sin escritura, con tapas sanas y cerradas y ninguno rebalsaba residuos. Tenía una variada arboleda, muchos rodeados de floridos canteros, sin bolsitas de basura colgadas. El pavimento era liso, sin baches ni parches; todas las calles poseían alcantarillas sin atascos de basura, donde drenaba agua limpia. Sus edificios públicos o privados, negocios y escuelas lucían en perfecto estado. Sus paredes limpias, ventanas adornadas con macetas sin pegatinas ni escrituras. No se leía ninguna propaganda política u obscenidades. Se respiraba un aroma agradable, no había olor a frituras ni excrementos, y lo más destacado era el trato y amabilidad de sus habitantes. Ni malas palabras, ni groserías. Todos pedían permiso, por favor, muchas gracias, perdone la molestia, y se saludaban con respecto; tampoco se escuchaba música estridente en las calles, casas o negocios, ni en ómnibus ni autos. Entonces comprendí que todas estas bondades le valieron con total justicia a que se la llame “Tucumán, el jardín de la República”. Bueno, soñar no cuesta nada ¿verdad?

Miguel Ángel Sáez

Muñecas 616, 4º C

San Miguel de Tucumán

Homenaje a voces femeninas

Adhiriendo a la carta del lector Mario Alberto Villafañe (17/12) sobre la muerte de la gran cantante sueca de Roxette, Marie Fredriksson; también destaco una voz insuperable, a mi criterio, como fue la cantante irlandesa Dolores O’Riordan, que nos dejó el 15/1/18, vocalista y líder de la banda The Cranberries. Tuvo una voz privilegiada -mezzosoprano-, que hasta grabó el Ave María de Schubert. Vendió miles de discos con el segundo álbum de la banda, “No need to argue”, donde está la fantástica pieza “Ode to my family”. Sin olvidar mencionar “Linger”, que fue el éxito rotundo del primer disco. El rock siempre mostró a grandes talentos en guitarra, batería y bajos, pero también mostró dicciones femeninas que fueron el rostro de una banda musical. Janis Joplin, Aretha Franklin (soul), Amy Winehouse, poderosa y sublime voz para cantar “Back to black” (video en blanco en negro), una canción recordando aquel soul de los años 70 en los 2000; un diamante en bruto que lamentablemente se apagó a la edad de 27 años. Joan Jett también aportó lo suyo, con un carisma poco visto hasta ese momento; Runaway era el suceso de una banda integrada por mujeres; luego se separan y en forma solista  graba una canción ícono como lo es “I love in rock and roll”. Crissie Hynde hizo también lo suyo en la banda The Pretenders, cuyo éxito más notorio fue “I’ll stand by you”, entre otras obras de gran repertorio. En fin, el rock se caracteriza y se caracterizó por tener grandes voces pero no quería dejar pasar a estas grandes artistas que se fueron terrenalmente pero que dejaron su legado para siempre para todos los que amamos la música. Marie dejó esas baladas que grabó en español, y que estuvo en Tucumán en 1992.

Fernando Esteban Saade

Plaza independencia

No es mi costumbre escribir cartas pero hay hechos que lo ameritan. Estoy de acuerdo con la carta del señor Juan Carlos Medina (16/12) con respecto a las reformas a la Plaza Independencia. Resulta que antes había dos fuentes y ahora la que sobrevive colocada al sur del paseo, evoca la figura del gobernador Lucas Córdoba en la tarde del 31 de octubre de 1898, cuandoun chorro altísimo de agua inaugura las obras de las Aguas Corrientes, como figura en la fotografía de la época. Cabe destacar que este fue un hecho histórico en Tucumán, ya que no existía agua corriente en la ciudad capital hasta este momento. Así como se luchó para conseguir que la casa Sucar quede como patrimonio cultural, este es un hecho histórico; por ello espero que finalmente los defensores del patrimonio histórico tomen conciencia y actúen como corresponde, ya que hasta ahora no sabemos adónde irá a parar dicha fuente.

Jorge E. Bravo Córdoba

Santa Fe 283

San Miguel de Tucumán

Problema cultural

Ya  pasaron 35 años de democracia. El factor cultural no permite ponernos de acuerdo sobre qué país queremos los argentinos; pero es evidente que las políticas influyen de manera determinante y nos llevan al ocaso siempre, porque las reglas de juego de la democracia no se respetan y así fracasamos todos, o se benefician algunos. Cuando un ciudadano ve estos síntomas es evidente que alguien tiene la culpa. Parece una familia que tiene integrantes profesionales y nadie da solución al problema; hay conductas que advierten que si seguís repitiendo esa manera de ver y analizar las cosas nadie va a quedar conforme desde lo económico, lo jurídico, lo artístico y lo social. No podemos pecar por obsecuentes o soberbios, cuando tenemos que buscar soluciones para todos y no individualistas. Nunca tendremos una identidad porque naufragamos en la polémica y no cumplimos  con lo elemental: disciplina y respeto. Convivimos siempre en diferencias y jamás llegamos a ponernos de acuerdo.

Carlos Rubén Avila

“Hola, tigre”

Hay muchos conceptos que definen la autoestima. Uno de ellos dice que es la valoración, percepción o juicio positivo o negativo que una persona tiene de sí misma, de acuerdo a los pensamientos, sentimientos y experiencias vividas. Influyen en esta, situaciones emocionales, familiares, sociales o laborales, incluso, nuestra autocrítica positiva o negativa. Cuando más alta es positivamente nuestra propia estima, es mejor para nosotros, porque nos beneficia en la salud física, mental y espiritual y en nuestras actitudes frente a los problemas que nos presenta la vida, sin olvidarnos de la imagen que transmitimos a los demás. La etapa más vulnerable de la autoestima es la adolescencia, ya que, como todos sabemos, es una época en la cual vivimos sujetos a la consideración y el juicio de los otros, más que a nuestras aptitudes, capacidad y amor de nosotros mismos. Y, en cuanto a esta etapa de mi vida personal, quiero contar un hecho que viví repetidas veces en aquel tiempo, sobre el que tal vez haya gente a la que le sea bueno reflexionar. Yo comencé a trabajar a los 13 años en una droguería. Era un chico flaquito como la mayoría de los de mi edad. Obviamente, tenía mis ídolos, espejos virtuales en los cuales me miraba y los admiraba, razón por la cual los deseaba imitar. Ellos eran deportistas (futbolistas principalmente), artistas de cine, cantantes famosos y otros que ya no recuerdo, pero que eran un plus que fortalecían mi estima en esos difíciles momentos que me tocaba afrontar. Y, he aquí que en un laboratorio medicinal al cual acudía asiduamente, había un joven varios años mayor que yo, que por un ligero parecido con el actor Charles Bronson, había sido rebautizado popularmente como “Charly”, que era fisicoculturista. Recordemos que en esos tiempos -en los años 70- no era tan común encontrar gimnasios ni había tantos fisicoculturistas, por lo que “Charly” era todo un personaje muy notorio. Y muy humilde y agradable en el trato con la gente, que le demostraba a manos llenas su afecto. Uno de ellos era yo, que lo admiraba y lo apreciaba, porque casi siempre que lo veía, lo saludaba diciéndole “Charly” y él me respondía: “hola, tigre”. Creo que mi amigo jamás imaginó que su saludo tan particular me hacía romper las camisas imaginariamente, porque me hacía sentir tan fuerte como él y mucho más que los de mi edad. Y ante los duros avatares de la vida que debía enfrentar, su sola calificación de “tigre”, me renovaba las energías como una dosis de vitamina especial.

Daniel E. Chavez

Pasaje Benjamín Paz 308

San Miguel de Tucumán

Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras, en caso contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad. También podrán ser enviadas por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar,  consignando domicilio real y N° de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA se reserva el derecho de publicación.

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