Seguridad vial
El 10 de junio pasado se celebró en nuestro país el día nacional de la Seguridad Vial. Se fijó esta fecha porque en el año 1945 se cambió en la Argentina el sentido del tránsito, ya que hasta este momento el ordenamiento era por la mano izquierda como lo es en Inglaterra. El objetivo es promover la seguridad vial y fundamentalmente para que hagamos un balance de dónde estamos parados en la materia. Según la ONG Luchemos por la vida, en la Argentina durante el 2019 hubo 6.627 muertes debido a los accidentes de tránsito (398 ocurrieron en Tucumán). Teniendo en cuenta que sólo se contabilizan las defunciones inmediatas o antes de las 24 horas de producido el hecho, las cifras reales deben ser mayores. Se puede confirmar que superan ampliamente a las muertes originadas por el coronavirus y el dengue registradas a la fecha. El tránsito es un sistema dinámico, compuesto por tres factores: A) El humano (conductores, pasajeros, peatones). B)Vehículos. C) Ambiente (vías, señalización, tránsito, leyes, reglamentos, condiciones climáticas). Para que funcione, esta tríada debe estar en equilibrio. Si observamos cómo se desenvuelve el mismo en las zonas urbana, suburbana y rural tucumanas, constataremos lo lejos que estamos de ese equilibrio para que no ocurran los accidentes que tanto lamentamos (Ejemplo: calles, rutas y caminos en mal estado, falta de señalización, vehículos en pésimas condiciones de mantenimiento, peatones y conductores que no respetan las normas, etc.). Con relación a la legislación vigente, tenemos las leyes 24.449 y 26.363, el decreto 779/95 y otras. El incumplimiento, la falta de control y la escasa participación por parte del Estado (provincial y municipales) en la gestión del sistema de la seguridad vial es notorio y explica en buena medida la existencia de los accidentes de tránsito en nuestra provincia. Transitar por la vía pública tiene sus riesgos, por lo que podemos afirmar que la educación a conductores, peatones y los controles, son fundamentales para reducir y/o controlar los accidentes viales. La ONU dice que constituyen una epidemia. Por ello debe ser administrado como tal.
Juan F Segura
Pasaje Baaclini 675 - San Miguel de Tucumán
Imitar a Belgrano
A la exitosa abogada y vicepresidenta de la Nación, señora Cristina Fernández de Kirchner, presente. En este mes de patriotismo donde todos los argentinos generamos al general Manuel Belgrano, yo, siempre jubilada de 82 años de edad, me acuerdo de uno de sus discursos donde dijo que usted amaba al General y que si él aún estuviese vivo se hubiera casado con él. Es por eso que me gustaría saber ahora: ¿imitaría sus ejemplos tocando esos abultados cheques que lo reclaman continuamente, a los más necesitados? Con todo respeto, saludo a usted.
María Dolores Britos
Ellas y la Justicia
Es de público conocimiento la estafa sistemática perpetrada por un espurio desarrollador inmobiliario a cientos de tucumanos, quien vendió departamentos en pozo bajo la figura de fideicomisos que nunca fueron construidos. Llegar a la puerta del juicio oral en lo penal al mencionado constructor fue el resultado de la tarea titánica de un estoico grupo de mujeres damnificadas, que se unieron en la lucha para llegar a esta instancia. Ellas, con gran coraje y sin bandera política ni amigos influyentes, iniciaron una búsqueda pacífica de justicia. Ellas, que de buena fe confiaron en el apellido del ex arquitecto, con la ilusión de un techo propio, transcurrieron un extenuante camino durante los últimos 4 años. Pasaron días golpeando puertas en tribunales donde fueron reiteradamente ignoradas, víctimas de malos tratos, y esperas agotadoras para que literalmente la causa “salga del cajón”. Detrás del dinero ingenuamente “invertido” tiempo atrás, hay historias personales de sacrificio, renuncias y privaciones. Ellas han desentramado la naturaleza de la estafa, caracterizada por un padrinazgo estatal y siempre defendida por abogados expertos en proteger villanos. Ellas sienten que la cuarentena parece estar cantada, aunque en tribunales se definirá la última jugada.
Cintia Santillán
Experiencia gardeliana
Recordar a Carlos Gardel es avivar la hoguera del tango. Al hacerlo rindo mi homenaje a este extraordinario cantante. Porque concebir el inmenso horizonte tanguístico que integra el exquisito sabor a lo nuestro y la magnitud de su importancia que nos alumbra intensamente, es virtud que su certeza musical nos acompaña a conciencia. Al menos a los mayores, que con un bagaje intenso de experiencias, aprendimos a valorarlo más allá de opiniones que orbitan lo superfluo. Esta música, donde el sentimiento juega su principal rol, se renueva con cada generación y vive en las emociones que despierta. No hay riesgo de olvidar o posponer por modas incipientes este fenómeno llamado tango, porque es una revolución en sí mismo, un estallido vivencial que abarca, más allá del tiempo y del espacio, las emociones y convoca a estremecernos. Su prestigio “in crescendo” no tiene rivales porque remite a la genuina virtud que lo singulariza. Por eso retrotraernos a pensamientos de auténticos tangófilos, es dar cabida a la consideración de sus actuales seguidores, reafirmando su permanencia y la energía viva de ayer, hoy y siempre.
Nelly Elías de Benavente
Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras, en caso contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad. También podrán ser enviadas por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar, consignando domicilio real y N° de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA se reserva el derecho de publicación.






















