Empleadas domésticas
El Ministerio de Trabajo informó que 20.000 empleadas domésticas han perdido su empleo. Y aclaró que esa cifra se calcula respecto de las que están en blanco. Me preocupa muchísimo la situación de estas chicas, que realmente se esfuerzan y sacrifican porque en muchos casos son sostén de familia o bien ayudan en las casas. En nuestra provincia trabajan cientos de chicas de Santiago del Estero. Muchísimas de ellas están perdiendo sus empleos por no poder volver a trabajar, otras muchas han vuelto con todos los permisos y autorizaciones correspondientes, sin embargo, luego de dos meses, no pueden regresar al hogar, aún cuando la mayoría tiene niños menores allá. Realmente el tema me duele. Estamos apoyando a diversos sectores que necesitan pasar la frontera para trabajar, pidiendo puedan circular entre Tucumán y Santiago o llegar a otras provincias. Pero a ellas, que cumplen su tarea, son honestas y sacrificadas, ¿quien las defiende? ¿Es posible que no puedan venir a sus trabajos bajo declaración jurada de no salir? ¿Cómo puede ser que hayan dejado niños pequeños y no las dejen volver a sus casas? Agradezco que se cuide la salud de los argentinos. Creo que todos estamos poniendo lo mejor. Pero hay temas que se deben cuidar. Fomentar el trabajo honesto, cuidar que la salud de la familia, que hijos y padres que están en diferentes provincias puedan reunirse bajo declaración jurada y con todos los cuidados, hace a la salud física y mental de un pueblo y lleva tranquilidad a los hogares en medio de tantas angustias por las que atravesamos.
Luz García Hamilton
luzghamilton@gmail.com
Señora paciencia
Por estos días seguimos viviendo una situación inédita en el país, debido al virus que se convirtió en pandemia, atravesó kilómetros y kilómetros y hoy está entre nosotros esperando el ataque. Pasado este tiempo hubo secuelas en muchos países, los cuales lloran a sus muertos, pues este virus enferma y mata sin piedad. Es algo intangible, transparente, silencioso, sin forma, no se puede tocar pero sí se siente. En el mundo, hospitales colapsados, con los soldados de la primera línea al frente, agotados (muchos cayeron), médicos, enfermeros, camilleros etc., que con gran valentía cumplen su deber y muchos no saben ver la dimensión de tal circunstancia. Un miedo cunde; no sabemos qué pasará, todo cambió, nuestra vida cotidiana es otra, la rutina se esfumó, aprendimos otras formas y así estamos a veces mirándonos y hablando con nosotros mismos, con la angustia de no saber qué. Aprendimos que el blanco somos tú, yo y él, como un resguardo que dicen seguro cuatro paredes (nuestras casas). Apelemos entonces a la señora paciencia, elemental y difícil a la vez. Todo tiene un principio y un fin duro por estos días, pero hay que saber que no es algo que nació en la Argentina, sino que es una situación de gran crisis mundial. Habrá una gran debacle económica en todo sentido, pero pensemos que de todo mal que de todo mal emerge un bien, la esperanza está ahí. No hay economía que valga si no tenemos salud.
Josefina Argañaraz
Rawson 168
San Miguel de Tucumán
Retorno a clases
¿Retorno a clases? Un camino de contradicciones. ¿Ejemplos? Turismo interno y contagios en los valles. Escuelas sin recursos junto a “protocolos” formales. Un abarrotado y contagiante transporte público de pasajeros. ¿Un “aliciente”? “En Tucumán no hay circulación comunitaria sino conglomerados”. Dependen, sus decisiones, de un “sin rumbo” nacional ,como lo demuestran las discusiones acerca la duración, demoras y límites de la política sanitaria. ¿Escenario forzado de “post pandemia”? Presión del gran capital industrial y comercial. Piden reanudar, sin restricciones, su actividad. La “vuelta al trabajo” (incluso parcial) es inconciliable con la multiplicación de focos de contagio en lugares de trabajo. Escuelas “guarderías” (abiertas), funcionales a la apertura, para hijos de los que retornan al trabajo. Una “normalidad” sin protección para la fuerza de trabajo. ¿Y la pandemia? Se encuentra en expansión. En ausencia de una solución radical (vacuna), la sociedad, se mueve al ritmo de una epidemia sobre la cual no tiene ningún control. Tampoco sobre los requerimientos sanitarios. ¿Razones? La oferta sanitaria es deficitaria en casi todo el mundo (infraestructura, médicos, etc). No se ve una reacción estructural por parte de los estados, salvo la investigación en vacunas. Argentina ha amesetado la curva de contagios ante la imprevisión de su sistema sanitario. Una política sanitaria ajustada de condiciones heredadas. Tampoco hubo una adaptación de la economía a la cuarentena (construcción de hospitales, fabricación de respiradores, camas, etc) Una cuarentena supone el cierre de una serie de actividades económicas y de subsidios para aquellos que no pudieron ir a trabajar. Solo se rescato a empresas tremendamente endeudadas. Se sugirió, en Odisea Argentina (canal de cable de un importante diario), como salida, la aplicación de la denominada “inmunidad del rebaño” sin vacunación. Argentina, mientras tanto, va ingresando al escenario de “convivencia con el virus”, como en la mayoría de los países. Defendiendo la apertura de las actividades. El capitalismo, cuya esencia es la producción para el mercado, el monopolio de sus medios de producción y el trabajo asalariado o venta de la mano de obra, es cuestionado por una pandemia. Su fuerza de trabajo se enferma y no puede encontrar una vacuna a pesar de su enorme desarrollo tecnológico y productivo. Como organización social, cuyo objetivo es mediar entre la naturaleza y el hombre, no garantiza sus objetivos históricos ni tampoco la vida misma.
Pedro Pablo Verasaluse
pedropabloverasaluse@gmail.com
Cierre de fronteras
A nuestro entender dicha norma no se concilia con claros principios de nuestra organización constitucional. En 1853 nuestros constituyentes quisieron evitar que las provincias siguieran interfiriendo el tránsito de personas, mercaderías y el tráfico en general (carruajes, buques o bestias se decía en ese entonces), que se habían creado durante la larga y cruenta guerra interior desde la anarquía de 1820, hasta que encontraron la Unión Nacional a través de una Constitución “representativa, republicana y federal”. Por ello es sus primeras normas dejaron en claro que la s provincias no podían establecer aduanas interiores (Art. 9°), libre circulación de toda producción nacional (Art.10) y el libre tránsito de una provincia a otra (Art.11) y el derecho de “todos los habitantes” de la Nación a “navegar, comerciar, entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino” (Art. 14). La actual pandemia que sufre el país no puede justificar el cierre de fronteras provinciales sin dañar estos derechos esenciales consagrados expresamente en el texto constitucional. Es tan incongruente la ley que los diarios titulan “La flexibilización local depende de la Casa Rosada” (LA GACETA, 12/07). Todo el sistema de protección y atención de la pandemia depende del Estado nacional desde sus comienzos en marzo del corriente año, por lo que el control del Estado local a través del COE depende de las directivas nacionales. Pretender por lo tanto que la provincia sancione una restricción reñida con la C.N. resulta inconstitucional. A ello se suma la relativa efectividad de la misma, pues la provincia posee muchos ingresos además de las rutas nacionales, y es por lo tanto de difícil control y demandaría gran despliegue de fuerzas policiales en momentos en que la inseguridad en Tucumán está causando estragos. La ley cuestionada podrá tener interés público pero su instrumentación no es razonable por no ser “adecuada” o “proporcional”, pues existen muchos métodos para acrecentar los controles que no dañen los derechos constitucionales como el cierre de fronteras.
Benito Carlos Garzón
Estudiogarzonyasoc@hotmail .com
Bicentenarios
Es muy importante resaltar este año 2020, que además de conmemorar el segundo siglo del paso a la inmortalidad del General Manuel Belgrano, nos recuerda que hace 200 años los tucumanos tuvimos por primera vez una Constitución. Don Bernabé Aráoz, héroe provinciano máximo, nos legaría una Carta Magna donde la división de poderes aseguraría las libertades recuperadas a la tiranía borbónica en América. Hoy vemos con agrado, luego de atroces dictaduras que anularon esas libertades, un poder legislativo que marca su independencia de los otros dos poderes. El próximo año será el bicentenario de la gesta magna de otro prócer: el Obispo José Eusebio Colombres y su ingenio azucarero en El Bajo. Hemos propuesto ya desde nuestros espacios de difusión, las ideas que creemos honrarán la memoria de la primera industria pesada del país.
Manuel García Fernández
Ildefonso de las Muñecas 798, 4C
San Miguel de Tucumán
El padre Oscar
Un nuevo dolor ha teñido el ánimo de creyentes y no creyentes por la cruenta muerte de un querido sacerdote, tan cercano al sentir de la comunidad, tan apegado al dolor y a las necesidades de su gente, tan próximo al ser cristiano, en el verdadero sentido que el “ser cristiano” posee. El atroz modus operandi del homicidio aumenta las tristezas, precipita los interrogantes, agiganta la bronca, clama justicia. Al respecto, me ha encantado la carta del lector Daniel Chávez con la cita de Mateo: “Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas”. A sus palabras quisiera añadir el recuerdo de una vieja película argentina: “Hombre mirando al sudeste”. Su protagonista, Rantés, aparece un día y modifica el orden de las cosas, brinda una mirada compasiva y servicial, y en una escena extraordinaria y metafórica, toma la batuta en una orquesta y logra conectar a todos con la fabulosa Novena Sinfonía de Beethoven y su correlato en el poema de Schiller:” Vive soñando un nuevo sol, en que los hombres volverán a ser hermanos”. Rantés muere acribillado por la incomprensión. Hoy el padre Oscar ha muerto con puñaladas en la espalda. Quisiera que la comunidad tenga la misma compasión que él supo prodigar y no seamos cómplices de nuevas puñaladas hacia las espaldas de un indefenso. Qué terrible tendal de desolación, que cualquiera pueda opinar sobre la vida de un hombre que fue bueno, como supo decir Antonio Machado, “en el buen sentido de la palabra bueno”. Ojalá que hoy todos seamos capaces de ser como aquella mujer judía que se animó a limpiar el rostro del Cristo caído, desafiando a los soldados romanos y no como los discípulos dispersos y temerosos, negando tres veces antes de que cante el gallo. Personalmente, me quedo con la vida abnegada de este buen pastor y el recuerdo de sus hermosas homilías durante mi adolescencia en las misas de Primer Viernes en el Colegio de las Hermanas Esclavas. ¡Gracias por todo lo que nos dio!
Graciela Jatib
gracielajatib@gmail.com






















