Abaratamiento de la leche
Leche 40% más barata del productor al consumidor. Esta iniciativa de la Secretaría de Economía Popular del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación podría aplicarse a lo ancho y a lo largo del país. En la Argentina hay un dato que está fuera de cualquier discusión: el precio de la leche no tiene relación con los costos de producirla. Las empresas comercializadoras pagan a los productores de leche 17 pesos por el litro despachado a pie de tambo; tras ser industrializada la leche llega a las góndolas de los supermercados con un precio que cuadriplica el original. Un sachet de primeras marcas cuesta en Tucumán 55 a 60 pesos y si es larga vida (cartón), 75 pesos en adelante. La producción en tambos familiares en forma artesanal de leche da mayor garantía de que la leche sea leche y no algún producto estirado con agua y almidón, que abundan en las góndolas de los supermercados a precios más bajos; estos son los productos símil leche que en realidad que no sabés qué es lo que estás consumiendo, y poniendo en riesgo la salud alimentaria de los niños, al ser un compuesto con mínima cantidad de leche mezclada con agua y otros componentes. La leche va de la vaca al sachet y luego se pasteuriza; con este sistema no se le agrega nada ni se le quita nada a la leche; es al revés de los que hacen las industrias lácteas. El Estado nacional financia a la ensachetadora que técnicos del INTA, en alianza con investigadores de la Universidad de Buenos Airtes la desarrollaron con un mecanismo de pasteurización para volúmenes chicos; con esto se busca aumentar los ingresos a los pequeños tambos y a los tambos familiares y así no malvenden su producción de lácteos. Sería muy bueno que gobiernos locales, intendentes, delegados comunales y organizaciones sociales se interesen y difundan en el país este sistema, que fácilmente se puede viabilizar en beneficio de la población. De esta forma el abaratamiento llega directamente a la gente, quitándole protagonismo a los intermediarios y supermercadistas, posibilitando que con ese ahorro que logran cambiando los hábitos del consumo puedan adquirir más productos para llevar a sus hogares. Esto tambìén se lo puede aplicar en otros alimentos y, aprovechando los planes que otorga el Gobierno nacional y financiándoles las herramientas necesarias, puedan tener en sus manos la producción y el enlatado de frutas y verduras a muy bajo costo, con huertas inteligentes en espacios reducidos, donde entre todos los vecinos pueden hacer volúmenes importantes de producción para consumo y /o comercialización.
Luis Alberto Marcaida
lumar997@gmail.com
El caso Érica
Escribo esta carta con inmenso dolor, porque pienso que de alguna manera somos todos, por omisión, espectadores pasivos del espantoso drama de los niños pobres de Tucumán. A pesar de las luchas, denuncias, y demás que dimos como médicos de niños en los años 80 y que tuvieron trascendencia internacional, la desnutrición, el abandono, la explotación, el abuso, el maltrato, y ahora la tortura son el pan de todos los días de niños como Érica. No hay calificación en ningún idioma para lo que le pasó a esta niña de tan solo 3 años antes de morir (antes de que la mataran). Si la tortura de un ser humano es la máxima ofensa a la Humanidad, cuando la víctima es un niño no existen calificativos para este crimen de lesa humanidad. Lo peor es que los organismos encargados de protegerla existen,fueron notificados, pero de alguna manera facilitaron su asesinato. Los tucumanos, los argentinos, necesitamos una explicación, no solo para que esto no se repita sino para que aunque sea una vez haya Justicia. Desde el Estado, en la persona de cada uno de los que intervinieron, se debe brindar todo tipo de explicaciones que se les requiera, y esto no es política, como aduce un funcionario; es el pedido y el derecho de los que no tienen voz.
Miguel Ramón Leguizamón
miralegui@hotmail.com
¿Qué diría Sarmiento?
Según lo expresa Domingo F. Sarmiento (1811-1888) en su libro “Facundo”, en su tiempo el argentino se caracterizaba por ser payador, cantor, músico o poeta. Estas eran cuatro virtudes que no faltaban en los habitantes de nuestra tierra. El argentino de ese tiempo tenía muchas otras habilidades descollantes, pero también tenía vicios y malas costumbres que le eran propias. Y ya éramos pasionales, él mismo lo demuestra con su prosa. La pelota ya existía desde antes de Cristo. Lo que jamás imaginó tal vez el gran maestro, es que el fútbol, cuya creación como deporte se la atribuye a Inglaterra en 1865, iba a atrapar las mayores pasiones de nuestro pueblo, al punto de imponerlas en todos los ámbitos. Y como consecuencia de esto, hoy, en vez de haber desarrollado con la máxima pasión las artes antes mencionadas, “todos somos futbolistas, ex futbolistas y directores técnicos”. Obviamente, la mayoría de utilería. Resume todo lo que podría decir al respecto, el siguiente hecho. Hace más de tres décadas, con casi treinta años de edad, salí a correr por la avenida Mate de Luna e ingresé al Parque Guillermina. Luego de dar unas vueltas, me paré a la orilla de una cancha de fútbol muy conocida en ese lugar a mirar un partido. Pasados unos diez minutos, terminó el primer tiempo. En el descanso, un señor mayor que me conocía desde chico, me encontró y me preguntó si quería jugar en el segundo tiempo, porque les faltaban jugadores. Era el equipo de una fábrica. En un principio me negué, pero, debido a su insistencia acepté pese a que hacía mucho que no jugaba. Y se dio la siguiente escena: me acompañó el hombre hasta el “director técnico” y me presentó, diciéndole que yo era un buen jugador, que me ponga a jugar en el segundo tiempo. El hombre me miró y me preguntó en qué puesto jugaba. Yo le respondí: “en cualquiera, menos de arquero”. “Mmmm -dijo el hombre-, esos que juegan en todos los puestos, mayormente no sirven ni pa’ m…”. A lo que agregó: “para colmo, yo tengo una mirada que le hago así nomás, y ya sé si sirve o no el tipo para jugar a la pelota”. Y me hizo una mirada despectiva de arriba a abajo. “Bueno, si no me crees, no me pongas”, le dije yo defendiendo mi honor. “No, si te voy a poner, pero sólo porque él te presenta”, me dijo señalándolo al señor amigo mío. A lo que agregó: “¿te animás a jugar de tres?”. Ya tocado en mi fibra más íntima, le respondí: “¿no te dije que juego en cualquier puesto?”. Y me tiró la camiseta con desprecio. A treinta años de este hecho, y releyendo a Sarmiento, me pregunto: ¿se habrá imaginado el genial maestro, que otra de nuestras características dominantes y arraigadas iba a ser la insensatez, que tan evidentemente se destaca en el hecho relatado?
Daniel E. Chavez
Pasaje Benjamín Paz 308, San Miguel de Tucumán
Animales en la calle
El abandono y la falta de criterio son los que atentan contra el medio social. La proliferación de animales -perros sobre todo- que son parte del paisaje céntrico y de la periferia me hacen pensar que nunca vi tanto descuido de las autoridades. Es increíble que en pleno 2020 no se encuentre un método para evitar que estos seres, que no tienen la culpa, tengan el castigo de ser tirados y maltratados. Y que un sistema como es la democracia no tenga una solución de los poderes para la cantidad de canes que no tienen un lugar, o por lo menos para disminuir su proliferación. Hay personas que sin compasión los tiran deliberadamente en zonas apartadas. Hablemos y razonemos, seamos coherentes; hay que dar una solución, ellos merecen un tratamiento por parte de las autoridades.
Carlos Rubén Ávila
rubenavila20@gmail.com
Pensar en el futuro
La pandemia 2020 puso al descubierto a nuestro querido país. Según expresiones de economistas, la Argentina no creció en los últimos 70 años. No progresamos en el trabajo, la educación, la seguridad y la salud pública, y en cambio, sí aumentó el déficit fiscal, con un estado protector y una gran (y creciente) pobreza. Los argentinos tenemos que unirnos, y buscar a los hombres honestos y que conozcan los temas que nos preocupan, para solucionar este deprimente estado que estamos atravesando. Hagamos planes para el futuro.
Eduardo Martínez
Balcarce 734, San Miguel de Tucumán
Radicalismo
A través de este medio, me enteré de visitas y conversaciones de orden político que realizaron el intendente Campero de Yerba Buena con el legislador Bussi. Y realmente me sorprendió, toda vez que se trata de un Campero, familia esta que fue radical desde los orígenes del centenario partido. Que tuvimos, en dos oportunidades, como Gobernador de Tucumán a uno de ellos, don Miguel Campero que, como los otros gobernadores radicales, hicieron las obras de mayor importancia en nuestra provincia y que son de dominio público; y ahora un descendiente de aquellos prohombres esté en conversaciones con el hijo de quien más mal habló de los radicales. Me gustaría que este muchachito leyera, en LA GACETA del día 11 de marzo de 1999, la opinión que sobre el ex gobernador Bussi vuelca el distinguido Dr. Rodolfo Martín Campero, de quien tengo un gran respeto. Y después, piense lo que estaría por hacer, y no mancille su apellido por una eventual candidatura política.
Enrique Julio Ortega
ejortega2009@hotmail.com






















