La pandemia burocrática
Lo que expongo a continuación tiene como objetivo poner en conocimiento a usted y a su comunidad lectora sobre los atropellos, perjuicios y hostigamientos a los que somos sometidos los trabajadores cada vez que nos dirigimos a nuestro lugar de trabajo.
Soy un pequeño productor agropecuario que arrienda una parcela para cultivar en el paraje Los Ralos en Lavalle, Santiago del Estero. En el día de la fecha, me dirigía a cumplir con mis tareas laborales. Aproximadamente a las 10 am, llegué al precario control de avanzada que la Policía de Santiago montó sobre ruta nacional 157, a unos metros del límite con la provincia de Tucumán y a escasos 4 km del puesto de control permanente en San Pedro de Guasayán, conocido como “El 98”.
El personal policial procedió de manera correcta y como es habitual a realizar el informe correspondiente con mis datos personales, permisos y documentación pertinente exigida por el comité de crisis. Esto ocurre cada vez que ingresamos a la provincia. El informe es enviado al comité y allí alguien a veces lo recibe y a veces responde. Aparentemente hoy no había quién lo reciba o evalúe lo que previamente ya se evaluó al momento de otorgarme el permiso nacional en carácter de excepción, establecido en el art. 6 del decreto presidencial 297/2020.
Se entiende que este permiso, de alcance nacional, deba ser reforzado con otros mecanismos de control para evitar la propagación del virus que nos azota, pero si dispongo de todo lo solicitado y además me sometí al invasivo análisis por hisopado para la detección del la civid-19, entonces, ¿cuál sería el motivo por el que debería esperar hora tras hora a que el personal del comité de crisis, que está sentado cómodamente en su oficina, deba autorizarme a circular y así poder llegar a mi trabajo, disponiendo de mi tiempo y decidiendo si hoy voy a cumplir con mis obligaciones o no, sin importar el daño económico que esto injustamente puede estar ocasionándome a mí y a la gente que depende directamente de mi trabajo?
Fui sometido a la decisión arbitraria e injustificada de no permitirme llegar a mi lugar de trabajo. Después de casi cinco horas de espera en el puesto de control, el policía me comunicó que el informe ni siquiera fue leído por el responsable de realizar dicha tarea. Pero lamentablemente, no es la primera vez que se me presenta esta situación.
El lunes 27 de julio a las 21.30 regresaba de trabajar con destino a mi domicilio en Monteros y en el otro control dependiente del “98” (el cual se encuentra en el paso a Catamarca) fui demorado nuevamente para realizar el informe que anteriormente ya se había llevado a cabo ese mismo día a horas 10.30 (es decir que, aunque suene ridículo, me hicieron dos informes el mismo día) y en ese momento el comité sí respondió, pero lo hizo a las 22.03, diciendo que ya eran más de las 22 y que debía esperar hasta el día siguiente para poder continuar mi camino.
O sea, alguien decidió que debía pasar la noche al costado de la ruta. Cuando el policía me comunicó la decisión que había tomado el irracional e incompetente comité de crisis, decidí llamar al comité utilizando el número que se encuentra disponible en la página web de la policía de Santiago del Estero (3855191817) y después de varios intentos, alguien respondió. Le expliqué que el informe se había realizado antes de las 22 (que es el horario límite de tolerancia) y como respuesta, la mujer detrás del teléfono solicitó mi DNI y me comentó que estaba sola para atender todos los informes, que en la brevedad se comunicaría conmigo para darme a conocer que resolución le daban al caso.
Como era de esperar, eso nunca sucedió y no volvieron a responder mis llamadas. No tenía otra alternativa, el comité de crisis decidió que pasase la fría noche encerrado en mi vehículo y que no podía bajar a comprar algo para comer o beber, ni mucho menos, recurrir a un baño. Para consuelo de mi situación, agradecía no estar en el incómodo lugar de los policías, que tenían que lidiar con mi justificado enojo y el de los demás viajeros que compartían la misma situación que yo. Ellos, además, deben cumplir con sus funciones en todos los controles instalados y organizados sin ninguna planificación, soportando temperaturas extremas bajo cero, cubiertos apenas por un improvisado y precario techo de nylon, sin luz eléctrica, agua y sin siquiera un baño químico para ellos o para ofrecerle al que por algún motivo quede a merced del infame comité de crisis.
Al día siguiente, recién a las 7 de la mañana se me permitió continuar con mi camino. Volviendo a la injusticia de hoy, antes de aceptar (debido al horario) que mi día de trabajo ya estaba perdido, que las indispensables tareas que debían realizarse me perjudicaran notablemente, que los $2.000 que gasté en combustible y los $3.500 que me costó el análisis de hisopado deberán ser sumados a la larga lista de gastos perdidos que tenemos los pequeños productores agropecuarios, le pregunté al policía si tenía alguna noticia del comité. Respondió que todavía nada…
Así entonces emprendí el regreso, impotente, sobrepasado por tanta burocracia y desidia de parte del Estado ineficiente. Un Estado que tiene nombre y apellido en sus representantes y funcionarios. Quizás el señor gobernador Gerardo Zamora no esté al tanto de las dificultades que el ciudadano de calle debe afrontar día a día para sostenerse económicamente en medio de esta debacle, o no sepa que un solo teléfono no alcanza para resolver los informes de todos los puestos de control de la provincia, y que tanta ineficiencia es salvable con algo de criterio en la organización y distribución de los recursos humanos. Lamentablemente, hoy el comité no está a la altura de las circunstancias.
Carlos Francisco Urueña
Felices 108 años, LA GACETA
Eras atractiva, interesante y famosa; apenas habías cumplido los 50 años, yo con veinteañeros años, recién salido del servicio militar, tímidamente me atreví a escribirte mí primera carta, me la aceptaste, fue amor a primera vista. De allí transitamos juntos toda una vida. Me dignificaste y me diste una identidad: hoy cuando alguien escucha mí nombre, al instante pregunta: “¿Ud. es el de las cartas al director?” En esta larga amistad no te olvidaste de mí, me hiciste un espectacular recordatorio, que lo llevo prendido en mí corazón y es orgullo para mi familia. Querida amiga, hoy la vida nos encuentra, tú tan bella, interesante, como una piba de 50, los años no te pasaron; yo, con los propios achaques de la edad, pero firmes juntos diciendo y haciendo. Gracias por todo lo que me diste, mi fiel y entrañable amiga. Si otra hubiera sido nuestra realidad, nos hubiéramos abrazado y brindado en tu cumpleaños, tus primeros 108 años. ¡Feliz cumpleaños, mi querido diario LA GACETA! ¡No cambies nunca, siempre adelante, que nada ni nadie te detenga jamás!
Francisco Amable Díaz
Pedro G. Sal 1.180 Barrio 20 de Junio
San Miguel de Tucumán
Bomberos voluntarios
Relacionado al triste episodio que le costó la vida al señor Tomás Terán Nougués, mi intención es sólo hacer un reconocimiento a los Bomberos Voluntarios de Colalao del Valle en este caso especial. En este operativo fueron ellos quienes aportaron el móvil 4x4 para realizar el rastrillaje con todo el equipamiento completo para un eventual rescate. Fueron ellos los que con elementos que forman su equipamiento, avistaron la camioneta en la zanja a 200 m abajo del camino. Fueron ellos los que facilitaron y materializaron el rescate del cuerpo, a 4.000 m de altura, con sus equipos. Fueron ellos quienes condujeron el cuerpo del infortunado empresario, desde el lugar del siniestro hasta el CAPS de Colalao del Valle. Allí terminó su tarea anónima. Volvieron a sus trabajos habituales de albañilería, mecánica o gomería, ya que no perciben remuneración alguna. Su accionar se sintetiza en su expresión: “sólo una ayuda más a la gente que lo necesitó”. Entiendo que corresponde reconocer su accionar totalmente desinteresado y ad honorem.
Eduardo A Ruiz
earuiz@speedy.com.ar
La Hija del Libertador
La hija única del matrimonio de María de los Remedios Escalada con José Francisco de San Martín nació en Mendoza el (24-08-1816) y fue bautizada por el vicario castrense, Pbro. L. Güiraldes, siendo sus padrinos el Sgto. Mayor José A Álvarez Condarco y la Sra. Josefa Álvarez. El Gobernador Intendente de Cuyo, D. T. de Luzuriaga (en reemplazo del Capitán Gral. José de San Martín) le adjudicó a la niña por los méritos de su padre en el Ejército, 20 cuadras en la zona de “Los Barriales” (cerca de la ciudad de Mendoza). En ese lugar estuvo la “Chacra”, llamada por San Martín “Mi Tebaida”: su refugio, lugar al que siempre deseó volver con su familia, anhelando este paraje de su inolvidable “ínsula cuyana” (Mendoza). Años después, al morir en Buenos Aires su esposa, se aleja San Martín de su patria a Europa, llevando a Mercedes (1824) y tendría como propósito “elevado y espiritual”, la educación de su pequeña hija. Desde este momento, señalamos tres fuentes que permiten conocer episodios de la vida de Mercedes y de su padre: a) La correspondencia de San Martín con sus amigos. b) Los escritos de aquellos que visitaron aquel hogar en Francia. Y c) El tercer y último testamento ológrafo que nuestro héroe nos legara. La correspondencia de carácter privada o familiar de San Martín no se ha conservado. Sí, en cambio, las que envió a sus amigos: B. de O’Higgins, D. Pedro Molina, Tomás Guido, J. Tocornal, entre otros, con asuntos de su vida y propósitos. San Martín colocó a Mercedes en un colegio en Londres y luego en Bruselas. Citamos algunas de sus frases volcadas en las misivas: “Mercedes recibe las bases de una buena educación…” “Tiene progresos en el inglés, la música y el dibujo…” “He llegado a apreciar lo que valen los consuelos de mi tierna hija…” En Bruselas le escribió las “Máximas” (1825) o normas de conducta, trascendente legado moral en las cuales “los estudiosos reconocen la influencia del estoicismo ascético de Epicteto”. En estos años, San Martín acostumbraba decirle: “niña”; “los días domingo salían a caminar por la ciudad, siempre y cuando, Mercedes no hubiera sido amonestada”. Estando en Francia, conoció Mercedes al médico y diplomático argentino Mariano S. Balcarce. Ambos se comprometieron y se casaron en París (13-12-1832), siendo testigos diplomáticos de las repúblicas de Chile y Perú ante la Corte de Francia. Estando el matrimonio en Buenos Aires, allí nació la primera hija: María Mercedes (1833), quien falleció a los 27 años de edad. Ya de vuelta en Francia, nacerá la segunda hija: Josefa Dominga (1836). Otras fuentes son escritos de americanos y argentinos que llegaron a visitar a San Martín: J. B. Alberdi, D. F. Sarmiento, F. Balcarce, Félix Frías, Hilario Ascasubi y muchos más. Transcribimos algunas de las expresiones sobre aquel hogar: “La Casa de Padre”, como llamaron sus integrantes a la residencia en Grand Bourg que San Martín adquirió con la ayuda de su amigo Alejandro M. Aguado. “En un ambiente de paz, la felicidad del héroe… rodeado de sus seres queridos…” “La hija Merceditas es la encargada de los honores…” “Lidiando con las dos chiquillas… Es la única maestra de sus hijas… les enseña religión católica, las primeras letras, inglés, dibujo y música…” “Joven perfectamente educada que sueña con Buenos Aires y se esfuerza en que sus hijas no olviden el nombre de su patria y la lengua nacional…” La muy virtuosa hija… heredera de la gloria de su padre…” “Toda esa familia ama y venera al viejo campeón de la independencia y aquella casa… es un modelo de felicidad y moral doméstica…” Y en los últimos días de vida de su padre, leemos: “No quería ceder a nadie el privilegio de asistirle en su penosa enfermedad… y permaneció junto a él hasta su muerte, con su esposo y las dos nietas”. En su tercer y último testamento ológrafo (1844) expedido en París, manifiesta San Martín la honrada conducta de su hija, la confianza y el cariño que le brindara, haciendo feliz su vejez. Le pide continuar con el mismo cuidado la educación de sus hijas, expresando: “a las que abrazo con todo mi corazón”. De igual modo le encarga a su yerno Mariano, valorando “su honradez y hombría de bien”. El día 28 de Febrero de 1875, falleció Mercedes Tomasa en Brunoy, Francia. Que estas palabras sean un motivo de meditación de aquella casa, unida en el amor filial de Mercedes, quien, con su esposo y las dos niñas, fueron “el bálsamo reconfortante de San Martín en el exilio y hasta su muerte, el 17 de agosto de 1850. “Este hogar merece gratitud de los corazones argentinos y americanos, y es símbolo ejemplificador de excelsas virtudes y del amor paterno.”
Graciela del Valle Martínez Aráoz
Secretaria Asociación Sanmartiniana Libertador de América
Congreso 540
San Miguel de Tucumán
Cuarentena y rebeldía
La covid-19 es una enfermedad real que está azotando al planeta entero. Muchos países avanzados abrieron actividades y tuvieron que volver atrás, como es el caso de Israel y el de Nueva Zelanda, que la gente creyó que esto se había terminado y no es así. Hasta el momento el coronavirus no tiene cura, pero la gente no puede aceptar ni entender que esto es una emergencia a nivel mundial de un patógeno que nadie sabe con certeza si tendrá cura. Entonces yo todos los días que salgo veo gente como si nada pasara, abrazádose, riéndose, organizando fiestas clandestinas, tanto jóvenes como no tan jóvenes, y eso no se puede hacer; este virus donde más se desarrolla para contagiar es en reuniones familiares, de amigos y de gente amontonada. Tucumán fue un milagro que no haya terminado con más enfermos; espero que no ocurra eso, pero si la sociedad está en rebeldía contra las autoridades o dice “no me importa”, jamás se podrá convivir. Se había logrado mucho y ahora por culpa de algunos irresponsables pagamos todos. Esto no es una gripe cualquiera. Quizás un joven de 25 años no dimensiona que a los 50 años acaso pueda tener alguna gravedad si tuvo coronavirus. No respetan la distancia entre personas en bancos, en correos postales, en supermercados, en cajeros automáticos; algunos escupen en el suelo (cosa que también está prohibida), no usan barbijos, hablan por celular; todo eso no se puede hacer, están faltando el respeto a la otra persona. Quisiera que la sociedad tome conciencia de una vez que si los casos siguen elevándose el sistema sanitario va a colapsar y las imágenes que se vieron en Ecuador, Brasil, Bolivia, Chile y Perú serán reales también en este país. Todas esas “fake news” que están en plataformas virtuales que dicen que esto es una conspiración de Bill Gates, la teoría del nuevo orden o mundo y demás falacias que hay, sólo confunden más a las personas. Los únicos autorizados a hablar de esto son los integrantes del personal médico que están capacitados para luchar y atender a los enfermos. Día a día, con todas sus fuerzas, ellos hacen lo que pueden para salvar vidas. Pido un poco de solidaridad y caridad hacia el prójimo y hacia ustedes mismos.
Fernando Esteban Saade
efersa079@gmail.com
Es simple
Seguramente es muy difícil conformar a todos los tucumanos, pero quizás es simple si cada uno hace lo necesario y toma los recaudos. Muchos se quejaron y con razón en la fase inicial porque sus economías se vieron afectadas debido a las restricciones; los autónomos, emprendedores y monotributistas y demás estaban congelados, sin ingresos, a punto de fundirse; se accedió a la flexibilización pero la gente, y no me excluyo, se relajó y todavía hay tucumanos que no pueden incorporar las tres condiciones básicas preventivas: barbijo, distancia e higiene. Hoy, con circulación comunitaria de covid-19 confirmada por el Estado provincial, muchos salen a pedir por el regreso al confinamiento, no se puede hacer lo que a uno le conviene, se debe hacer lo mejor para todos los tucumanos y ese es el rol del Gobierno. Ahora cada uno es responsable de sus actos y puede hacer lo que crea necesario pero sujeto a las indicaciones generales y digo que si vas a salir, por el motivo que fuere, hacelo con barbijo, distancia e higiene; y si querés quedarte en casa, mucho mejor, pero también con los recaudos necesarios. ¿Parece complicado? Creo que es simple.
Williams Fanlo
willyucr@gmail.com






















