Últimamente, el docente Hugo Brito (carta del 02/07) se ha vuelto un escritor persistente sobre la situación docente y su contexto. Este es un comportamiento anunciado: esas apariciones nos indican que nos estaríamos acercando a la posibilidad de un proceso electoral en ATEP, que se podría materializar. Ensaya sus teorías críticas a la conducción de ATEP y para ello sostiene con desparpajo subjetivo comentarios y porcentajes -sin soporte alguno- en la cuestión salarial. A la par, no se priva de endilgar en vituperables y temerarias opiniones sobre la “presencialidad” aduciendo falta de defensas gremiales, una absurda participación de la representación sindical en los trágicos decesos de colegas docentes por la pandemia. Todo es válido, con tal de figurar en los medios una vez más, intentando contender -con esas prácticas a las que es adicto-, un lugar expectable frente a una gestión que ya lo tumbó con el voto mayoritario de los afiliados en dos procesos electorales. Naturalmente, el compañero puede y debe opinar sobre lo que quiera y presentarse a competir con sus pares también, pero lo que no puede hacer es utilizar liviandades de conceptos para sus propósitos. Es un docente que, con sus falsas acusaciones y agravios, dice ser una persona digna de credibilidad y confianza.
Guillermo Jesús Bustos
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