Lisandro aprende a remar en una pileta del Complejo Ledesma

Una actividad poco común gana espacio: clases de kayak dentro de la piscina, donde chicos y adultos se instruyen sobre técnica y seguridad, y disfrutan la aventura sin moverse de la ciudad.

Lisandro aprende a remar en una pileta del Complejo Ledesma

La superficie azul se ondula cuando un casco naranja corta el agua. El eco de los remos resuena en la pileta mientras un niño gira el bote, intenta recuperar el equilibrio y vuelve a incorporarse entre risas. Es miércoles por la noche en el Complejo Ledesma y la escena tiene algo hipnótico. Un grupo reducido sigue las indicaciones del instructor y prueba, quizás por primera vez, lo que significa remar un kayak… adentro de una piscina tucumana.

Entre los alumnos, el más joven es Lisandro García Macián Marter. Tiene 11 años, deportista, futbolero, inquieto. “Es mi segunda clase -dice sentado sobre el bote.. Un amigo de la colonia me contó que su papá daba clases de kayak acá a la noche. Me invitó a venir y yo dije que sí”.

Lo que encontró lo sorprendió. “Me gusta mucho. La paso bien arriba del kayak porque es distinto a todo lo que conocía”, dice. Vive en un departamento, por lo que el deporte y el contacto con lo físico son esenciales para él y su familia.

Cuando se le pregunta si se animaría algún día a probar en aguas abiertas, ni titubea: “¡sí, claro!”.

Lisandro aprende a remar en una pileta del Complejo Ledesma

El instructor marca el ritmo con la voz. “¡Tranquilo, apoyá la espalda!”, se escucha entre las chapoteadas. A pocos metros del borde, un kayak se inclina y desaparece bajo el agua. El alumno que practica no grita, sostiene la respiración y, con un giro firme, vuelve a la superficie. El agua cae en cascada de su casco mientras sonríe. Todo sucede bajo las luces blancas que se encienden apenas oscurece, en un ambiente cálido y sereno que contrasta con la adrenalina del movimiento.

Cómo es una clase

Antes de tocar el agua, el grupo escucha una introducción sobre el mundo del kayak: tipos de embarcaciones, disciplinas, partes del bote, formas correctas de entrar y salir. Ese miércoles, cuatro personas nuevas querían sumarse.

Luego, ya dentro de la pileta, el ambiente cambia. El olor del cloro se mezcla con el desafío de seguir las recomendaciones. Algunos intentan mantener el equilibrio; otros practican movimientos básicos de impulso. El instructor demuestra, corrige, anima. Las clases son pequeñas, intensas, casi personalizadas. Así se siente como un taller más que como una actividad recreativa masiva.

Lisandro aprende a remar en una pileta del Complejo Ledesma

Fabián Bonanno, instructor y responsable del espacio, explica: “generalmente empiezo con las distintas disciplinas del kayak. Después vemos las que aprenderán conmigo. Luego: partes del kayak, entrada y salida… Así arrancamos”.

El cupo es de un instructor cada dos alumnos, lo que permite supervisión constante. Para avanzar, cada participante necesita su propio equipo, igual que cuando alguien quiere aprender a andar en bicicleta. “Pueden probar un día, no tengo problema. Pero para continuar necesitarán sus propios equipos”, dice.

El entrenamiento en pileta, aclara, no exige una gran condición física. “Es más flexibilidad y perder el miedo a estar cabeza abajo del agua adentro del kayak”, explica.

El objetivo final es no dejar de crecer. “Nos gustaría formar atletas para slalom, kayak polo, creek y rodeo”, anhela Bonnano. Particularmente, el kayak creek -especialidad de aguas blancas- conecta técnica, naturaleza, lectura de ríos y un estilo de vida ligado a la aventura.

Lisandro aprende a remar en una pileta del Complejo Ledesma

Una práctica que crece bajo techo

Aunque pueda parecer extravagante, entrenar kayak en piscina es algo común en otros países. En Irlanda del Norte, el Tollymore Outdoor Centre tiene piscinas especialmente diseñadas para practicar el eskimo roll. En Estados Unidos, organizaciones como Venture Outdoors y sedes de la YMCA enseñan rescates y maniobras técnicas durante el invierno. En Bratislava, una escuela ofrece cursos específicos de giro en piscina. En Italia, la Escuela de Kayak de Friuli entrena dentro del Atlantis Acqua Center. Y en numerosos centros recreativos y universidades se realizan sesiones sociales o formales para practicar habilidades básicas sin necesidad de un río.

Lejos de ser un capricho local, el kayak en pileta es una estrategia global para formar palistas seguros, disciplinados y técnicamente preparados.

Lisandro aprende a remar en una pileta del Complejo Ledesma

Así, lo que ocurre en el Complejo Ledesma introduce una posibilidad inédita:

· Accesibilidad para quienes no pueden viajar a ríos o diques.

· Seguridad para aprender maniobras sin riesgos.

· Entrenamiento progresivo para chicos y adultos.

· Proyección deportiva para futuras competencias o disciplinas especializadas.

La clase termina. La superficie vuelve a quedar quieta. Lisandro seca su casco y mira la pileta como si ya imaginara otros escenarios. “Algún día quiero remar en el dique”, dice antes de irse.

Quizás esa travesía empiece acá, donde todo se aprende despacio. Bajo techo, entre luces blancas y agua templada, en una pileta de la capital que se convierte en un pequeño río.

Lisandro aprende a remar en una pileta del Complejo Ledesma

Requisitos

Las clases de kayak en pileta, una propuesta segura y guiada por instructores especializados, se dictan dos días a la semana en el Complejo Ledesma.

Las inscripciones se realizan de lunes a viernes, en dos franjas horarias, de 8 a 13 y de 17 a 20. Los interesados deben acercarse a la oficina de 25 de Mayo 971.

Después de inscribirse cada participante debe completar una revisión médica gratuita, supervisada por la Municipalidad. Es un requisito indispensable para comenzar. Estos controles se realizan los lunes y miércoles de 18 a 20.30; martes y jueves: 9.30 a 11.30 y 16 a 18.

No hay límites de edad para arrancar en esta nueva apuesta del Ledesma.

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