Cartas de lectores III: Pasteur: un no médico pro vacuna

10 Agosto 2021

Mi padre, que fue médico, y que como muchos de su época era una persona de vasta cultura y apasionado lector, había entronizado en su consultorio, encima de una de las tantas bibliotecas que lo cercaban, una estatuilla de bronce de Louis Pasteur. Lo hizo porque profesaba por este investigador francés una fundada admiración y un gran respeto. Es que desde los tiempos de Hipócrates (S V a de C), considerado padre de la Medicina a se habían atribuido las enfermedades a desequilibrios humorales, siglo tras siglo y fue recién Louis Pasteur y Robert Koch quienes terminaron con el arraigado falso concepto de la “generación espontánea”. Omne vivum ex vivo, es decir se descubrió que todo organismo provenía de otro y fue esto una revolución en el mundo de la ciencia moderna, promediaba el siglo XIX. Louis Pasteur había nacido el 22 de diciembre de 1822 en una pequeña localidad al este de Francia, Dole, y fue físico, químico, matemático y bacteriólogo, pero no médico, aunque cambio el curso de la historia de la Medicina gracias a que con sus estudios e innovaciones contribuyo y condujo al desarrollo de las vacunas, los antibióticos, la esterilización y la higiene como métodos efectivos de cura y prevención contra la propagación de las enfermedades infecciosas. Decía un joven Louis Pasteur, hombre de gran voluntad, tenacidad, laboriosidad y estudioso incansable: “los griegos nos han dado una de las palabras mas bellas de nuestro lenguaje la palabra entusiasmo (un dios dentro). La grandeza de los actos de los hombres se mide por la inspiración de quienes brota. ¡Feliz aquel que lleva un dios dentro de sí! A él le debemos la elaboración de un método de eliminación de gérmenes, elevando la temperatura, cual es la pasteurización (por ej. de la leche). A él le debemos los estudios que culminaron con la vacuna antirrábica, y múltiples investigaciones sobre diferentes agentes patógenos (cólera aviar, carbunclo) que contribuyeron a salvar millones de vidas. Fue el héroe de la Medicina, aunque no fue médico y cimentó las bases de la lucha del hombre por la higiene, el concepto de la esterilización del material médico y la limpieza de los profesionales tras tratar a un paciente. Ahora bien, focalizándome en el tema de las inmunizaciones diré que el respeto que tenía mi padre por el científico francés era por el impulso que le había dado a las vacunas y con ellas ya en el siglo XX ver derrotar a epidemias como la Polio o la viruela y prevención de enfermedades como el sarampión, la varicela, el tétanos, la difteria, etc. Vacunar es estimular al sistema inmunológico exponiéndolo al germen responsable de una enfermedad a fin de que en el futuro pueda responder a una eventual infección. Finalmente añadiré que en el decir de Henri Mondor (escritor y medico francés): Louis Pasteur no fue medico ni cirujano, pero nadie ha hecho tanto como el en favor de la medicina y la cirugía”. ¿Por qué entonces discutir la bondad de un bien para el género humano como la adecuada vacunación ante semejante pandemia como la actual? Más aún ahora que los recursos son infinitamente mayores que los que contaba Louis Pasteur, un no médico pro vacunas del siglo XIX.

Juan L. Marcotullio


Ituzaingó 1.252


Yerba Buena

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