Parto de la pregunta ¿Qué son al fin de cuentas las Malvinas para nuestro país? (artículo de Guillermo Monti y carta del Sr. Fernando Saade, LA GACETA 06/08). El tema es puesto en tapete por las terminantes opiniones de la prestigiosa intelectual Beatriz Sarlo cuando dice: “las islas son territorio británico”, y “los que viven allí, los isleños, nos consideran invasores”; es natural que nos consideren así, pues desde 1833, año en que fueron usurpadas por los ingleses, quienes expulsaron en forma ilegítima y con uso de la fuerza a las autoridades argentinas vigentes, e instalando allí a su gente, han transcurrido ya muchos años. El estado Argentino rechazó inmediatamente la invasión y siempre reclamó por ella ante los organismos internacionales. Si bien es loable función de la intelectualidad abrir a la consideración pública los grandes temas que hacen a nuestra Nación - que a veces son tratados superficialmente, sin conocimiento apropiado - no obstante, es muy duro escuchar el desafío de Sarlo: “a los promalvineros los mandaría a vivir y a trabajar allí durante seis meses” como si de un castigo se tratara. Las polémicas suscitadas revelaron por un lado el desconocimiento de ciudadanos jóvenes, demostrado en un revuelo de opiniones sin ton ni son, y por otro un fuerte impacto negativo en generaciones de argentinos que se sienten agredidos en la percepción de la historia, cultura y sobre todo convicciones y sentimientos que hacen a nuestro ser nacional. El derecho argentino a la soberanía sobre ese territorio no es descabellado ni ilusorio ya que la misma ONU considera hasta hoy, que ellas constituyen un territorio en litigio entre Argentina e Inglaterra. Existiendo fundamentos de orden histórico, geográfico y jurídico que sostienen el derecho argentino. Históricamente, las islas pertenecieron a España tras su descubrimiento por la expedición de Magallanes en 1520 y así registradas en la cartografía europea y no objetada por las otras naciones europeas, aunque a pesar de eso hubieron conatos de Inglaterra y Francia para usurparlas, y que se frustraron por la intervención de España, quien mantuvo en ellas gobernadores españoles dependientes de Bs. As. desde 1776 hasta la Declaración de la Independencia en 1816 todos sus territorios y posesiones pasaron a las Pcias Unidas del Río de la Plata en virtud del derecho internacional de sucesión de Estados. Desde entonces los Gobiernos Argentinos ejercieron su soberanía: guarniciones militares, gobernadores, actos administrativos legislación sobre recursos, etc. hasta la invasión inglesa en 1833. Geográficamente, todo el archipiélago del Atlántico Sur: Malvinas, Georgias y Sándwich Sur y espacios marítimos e insulares correspondientes son parte integrante del territorio Nacional, por estar situadas en su Plataforma Continental. Jurídicamente, los numerosos tratados sobre la posesión española, luego argentina, de las islas fueron reconocidas por Inglaterra en su momento, hasta que con sus ansias de dominio y control por la estratégica posición de las mismas como cruce austral, riqueza y tráfico marítimo, llevaron a su usurpación en 1833. La acción argentina de recuperarlas en 1982, con el cruento sacrificio de la vida de miles de jóvenes argentinos, también pérdidas inglesas, fracasó; pero no invalida, muy al contrario, los justos derechos de nuestro país y así debe ser reconocido, en primer lugar, por nosotros mismos, y por el concierto de las naciones del mundo.
Marta Rojas de Flores
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