Atlético gana mientras corrige

El segundo triunfo al hilo de Atlético llegó pese a sus errores y por una gran virtud: efectividad.

ALEGRE TROTE. Tesuri y Carrera acompañan a Lotti en la corrida hacia la banda izquierda del ataque “decano” para celebrar el segundo gol del equipo, el que le permitió ganarle a Newell’s en Rosario. Foto de Marcelo Manera - Especial para La Gaceta ALEGRE TROTE. Tesuri y Carrera acompañan a Lotti en la corrida hacia la banda izquierda del ataque “decano” para celebrar el segundo gol del equipo, el que le permitió ganarle a Newell’s en Rosario. Foto de Marcelo Manera - Especial para La Gaceta

Un negocio colosal. Eso fue lo que hizo Atlético en su visita al Coloso del Parque. El pragmatismo al poder: poco y nada llegó el equipo de Omar De Felippe al área rival. Sin embargo, golpeó en los momentos justos y se aprovechó de las debilidades de Newell’s para alzarse con un 2-1 que lo deja bien parado en todas las tablas.

El “Decano” volvió a cumplir con la tendencia de encadenar un triunfo a otro triunfo. Así ya había sucedido varias veces en 2021. Y se repitió en Rosario, seis días después de la agónica victoria ante Independiente en el “José Fierro”.

Hubo unas cuantas cosas en común entre ambos partidos. Empezando por la formación, porque De Felippe repitió los 11, con excepción del lesionado Leonardo Heredia (lesionado y recién operado), sustituido por Óscar Benítez.

Siguiendo por el hecho de que el rival lo superó en el trámite, en este caso en el primer tiempo (bien Cristian Lucchetti). Y culminando por el “detalle” de que en los dos casos el marcador fue abierto por el flamante “goleador” Franco Mussis, otra vez con un remate al primer palo.

Atlético salió a jugar el complemento decidido a sacar rédito de las fisuras defensivas del conjunto de Fernando Gamboa. La tenencia de la pelota no era una cuestión: el local podía tranquilamente disponer de ella (62 %), siempre y cuando se abstuviera de lastimar.

Al regreso del entretiempo, con Ramiro Carrera en lugar de Joaquín Pereyra, enseguida el equipo dio mejores señales (léase, algo de fútbol asociado y de mayor profundidad). Y aprovechó que Newell’s se durmió una siesta en el arranque del complemento en una tarde veraniega de 29 grados a la sombra.

En desventaja, la “Lepra” salió a jugársela con pocas ideas, pero con la pegada celestial de Ignacio Scocco, todavía vigente para meter un derechazo al ángulo y proclamar la igualdad que se extendería hasta el minuto 86.

Una vez más, este “Decano” adicto a la incertidumbre y a los golpes emocionales en los crepúsculos de los partidos, torció la historia con un centro que Carrera cabeceó literalmente al segundo palo. El rebote lo capitalizó con una palomita Augusto Lotti, reemplazante de un errático, pero muy esforzado Cristian Menéndez.

En todos los casos, los cambios le hicieron bien a Atlético. Quizá “ODF” se demoró demasiado en sacar a Benítez: “Junior” posee talento, pero juega a otro ritmo. Cuando llegó el 2-1 con esa palomita de Lotti casi sobre la línea de gol, el ex Boca ya había sido suplantado por Ciro Rius.

Y la visita festejó en un terreno difícil, abonado con tantísima historia. Que el estadio “Marcelo Bielsa”, que la tribuna “Diego Armando Maradona”, que la platea “Maxi Rodríguez”, que la visera “Gerardo Martino” y que el mural “Leo Messi”. Todo bien, pero el presente de “Ñuls”, a tres semanas de un acto eleccionario en el club, no da cuenta de aquel pasado glorioso.

Y Atlético supo cómo hundirlo más todavía en un mar de dudas. En el Parque Independencia, en definitiva, el “Decano” se declaró autónomo para seguir escalando, mientras busca pegar “el estirón” en su rendimiento.

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