...Y llegaron a Cafarnaún. Estando ya en casa les preguntó: “¿De qué discutían por el camino?”. Pero ellos callaban, porque en el camino habían discutido entre sí sobre quién sería el mayor. Entonces se sentó y, llamando a los 12, les dijo: “Si alguno quiere ser el primero, hágase el último de todos y servidor de todos”. Y tomando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: “El que reciba en mi nombre a uno de estos niños, a mí me recibe; y quien me recibe, no me recibe a mí, sino al que me envió”. (Marcos 9, 30-37)
Hoy el evangelio nos habla del falso poder. Jesús debe aclararle a los discípulos diciéndoles que el poder es el servicio y hay que ponerse en el lugar del servidor más que en el uso y en la búsqueda del poder. Las peleas internas entre los que detentan poder sigue vigente y tienen una actualidad que a lo largo de las generaciones no ha dejado de asombrar y hacer sufrir a muchos pueblos y comunidades humanas. Es un evangelio que ilumina el presente argentino: peleas y discusiones por el poder y no por el futuro de nuestra Patria.
Jesús les deja claro a sus apóstoles que la búsqueda del poder por el poder mismo genera división y fractura. Les enseña que en el ejercicio de la potestad es donde se exige mayor autoridad moral e idoneidad para ejercitarlo. El Señor los corrige marcando una actitud crucial: “hacerse el último”. Si se piensa que el poder en un país o cualquier otra realidad es buscar sus propios intereses, es hacer daño hoy y en especial en el futuro de los otros. Bien señaló el Presidente del Episcopado argentino: “hoy en la Argentina se discute poder y no el proyecto común de una Nación”. Las intrigas que se suceden para conseguir y ejercer el poder reflejan la canivalidad humana en la búsqueda de sus intereses personales o de grupos. Todo esto nos enseña el Señor Jesús a sus discípulos que somos también nosotros en la Iglesia.
Justo este fin de semana se realiza la colecta Más x Menos. Es la colecta en la que la Iglesia busca desarrollar el crecimiento de los que más sufren para que sufran menos. Dentro de un proyecto global de necesidades, la Iglesia va a los rincones más inhóspitos del país para sacar adelante lo que más se necesita. Cuánto examen de conciencia debemos hacer como argentinos y entre ellos como cristianos al ver como nuestra Nación ha ido más hacia lo menos que creciendo hacia lo más. Un país con déficit globales graves en el 50% de pobreza y hambre, en una estructura educativa paupérrima, en grados de inseguridad insospechados, en la crisis evidente de “una dirigencia que no conduce sino que confunde”, en última una Nación desorientada. Colaboremos esta semana para ayudar más que otros sufran menos.
El Evangelio nos llama a honrar el servicio como el mejor modo de ejercer la potestad que tenemos en nuestras manos. No dejemos que la búsqueda del poder nos nuble la visión, que la búsqueda de poder ponga de relieve la ineptitud para ejercerlo, que la búsqueda del poder genere la incertidumbre sobre el destino de los conciudadanos o de la misma comunidad eclesial. Jesús nos exhorta con claridad: “el que quiera ser el primero que se haga el último”. Que podamos servir sirviendo porque para servir hay que servir.













