Salvia: “Se está jugando con el presente y se está hipotecando el futuro”

La pobreza no le da tregua a la Argentina. Cuatro de cada 10 ciudadanos están en esas condiciones, con una clase media más agobiada que antes y con una franja social más vulnerable que ayer por la falta de ingresos en un marco de inflación elevada. Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), define este cuadro socioeconómico en una frase: “se está jugando con el presente y se está hipotecando el futuro de la sociedad”. Las estadísticas oficiales respaldan a este experto que, desde hace tiempo, viene advirtiendo sobre el difícil panorama socioeconómico de un país que no encuentra la salida a las crisis recurrentes. En el Gran Tucumán-Tafí Viejo, un 46,2% de la población es pobre, mientras que un 55% de los niños y adolescentes de la Argentina están en picada en la pirámide social. En una entrevista telefónica con LA GACETA, Salvia dijo que sólo un consenso amplio de la política permitirá marcar un camino hacia la recuperación.

- ¿Por qué no baja la pobreza en esta parte del país?

- Hubo algo metodológico en la medición del semestre que elevó los registros del NOA, del NEA y hasta de Córdoba. A mi entender, en el segundo semestre del año pasado, la pobreza estuvo subregistrada en toda esa zona cuando uno se pone a analizar qué pasó con la Covid-19 y el efecto de la cuarentena prolongada. Tal vez ese subregistro tuvo que ver con las dificultades para realizar los operativos de relevamiento de datos. Durante el primer semestre de este año, el Indec volvió a recurrir a las direcciones provinciales de Estadísticas bajo la metodología tradicional y creo que eso, en cierta medida, blanqueó lo que pasó en 2020. Tomando la referencia integral, observamos que se está creando tanto empleo y los que se fomentan son más informales y, en muchos casos, más precarios que los que había antes de la pandemia.

- Pero la situación también se profundizó en las PyME. Muchas de ellas no pudieron sobrevivir…

- La falta de empleo formal está relacionado con ese fenómeno y, cuando las pequeñas y medianas empresas comienzan a mostrar signos de recuperación, no lo hacen con la misma intensidad de creación de puestos. Pero no hay que perder de vista, además, que la inflación hizo añicos las remuneraciones tanto del sector formal (público y privado) como del informal. La reactivación de la actividad informal apenas compensa el escenario actual frente a la imposibilidad del país, en general, y de Tucumán, en particular, de encarar un proyecto de crecimiento de inversión y de desarrollo que, a su vez, dinamice el empleo para sacar a más gente de la pobreza y no sólo en sectores exportadores, sino también en las productoras de bienes y servicios y en los sectores populares.

- ¿Por qué la asistencia social estatal resulta insuficiente?

- Porque los sistemas de protección social deben operar en condiciones de emergencia, como lo fue la de la Covid, pero no debemos perder de vista que veníamos ya con una enorme cantidad de planes sociales. Ese nivel de asistencia pública no garantiza salir de la pobreza. Permite subsistir o sobrevivir, pero no escalar socialmente. Sirve, indudablemente, pero algo que debió ser transitorio se ha convertido en permanente, debido a los años de recesión y estancamiento económico estructural. Sin embargo, no hay que ser del todo pesimistas. La economía se está reactivando, al igual que la obra pública y eso puede llevar a pensar que tengamos una baja para el tercer trimestre de este año, que se replique en el cuarto.

- ¿Cuántos puntos del 40% en el país es pobreza estructural?

- No es posible pensar en números. Pero sí puedo decir que la pobreza estructural que se observó en la gestión de Alberto Fernández es superior a la que dejó Mauricio Macri, como también lo fue la que Cristina Kirchner heredó de Macri. La pobreza estructural no es un castigo divino; es la impericia política para construir un modelo de país en base a un diagnóstico correcto y compartirlo con la sociedad misma y con los otros actores políticos. Falta un verdadero acuerdo político en el que la disputa de ideas y de posiciones sea por lo importante, no por la coyuntura. Si hay un 40% de pobres en el país y un 55% de niños en esas condiciones, el presente está en juego y estamos embargando el futuro. El sistema político no ha logrado encontrar la solución a este flagelo. Parece que no tiene la voluntad de encarar un proceso en el que domine la racionalidad, la ética y el patriotismo, que significa poder reunirse alrededor de una misma mesa. Ese acuerdo debería propender a proponer las principales líneas de acción, a partir del diagnóstico existente, para que un gobierno las aplique y que no se cambie cuando venga otro. Se necesita mucho tiempo de constancia para combatir tanta pobreza y no pelearse por ideologías o cuestiones electorales. Siempre estamos frente al riesgo de que la burbuja electoral frene los indicadores, como sucedió en 2017, pero con riesgo de que la tasa suba al año siguiente.

- ¿A qué burbujas se refiere?

- A las del consumo, que no son producción de riqueza. Sólo un tercio del mundo económico vive de la riqueza genuina que se genera y que se distribuye. Generalmente se los relaciona con la agroindustria. No digo que no hay que potenciar eso; por el contrario, pero también hay que fomentar el sistema sanitario, ambiental, de educación, de salud y de seguridad para poblaciones más pobres.

- Todo eso requiere más inversión…

- Claro. Es la que genera empleos y baja los niveles de pobreza. Pero para que esto sea posible se necesitan reglas macroeconómicas estables, con equilibrio. Estos niveles de inflación destruyen cualquier proyecto. Estamos creando burbujas electorales con tanta inflación, con mayor emisión monetaria y sin respaldo. Más allá de aquello que se ponen precios abusivos, no es ese el problema, sino el de una moneda, el Peso, que nadie quiere y que sobra. Esto es como la ley de gravedad en materia económica. Si te tirás de un quinto piso soñando de que vas a volar, podrás hacerlo, pero no evitará la caída. En este momento podés crear una burbuja electoral y, así, las elecciones nos encontrarán con más plata en el bolsillo, pero ese esquema caerá en algún momento, con más inflación el año que viene y, por ende, con más pobreza y devaluación.

- Así se desajustan todas las variables macroeconómicas…

- Con ese escenario vas a tener que pedir más sacrificios a la gente, que podría haberse evitado si no se tomaban medidas irresponsables. De esto no se sale sin sacrificios. Tal vez lo tengan que seguir haciendo aquellos que más tienen, en función de los impuestos, pero también los que menos tienen, porque no se podrá salir a través del salario solamente si no hay un escenario en el que se pueda promover la creación de más empleos para que la ecuación le cierre, por ejemplo, a las PyME, en base a reformas de las normas laborales. Creo que el Estado debe garantizar un piso mínimo de protección para recrear escenarios, encargándose más de la educación, de la salud y de la seguridad, que deben ser sus prioridades, y no intentar dirigir o gerenciar una empresa privada ni querer regularla. Insisto: hay que crear las condiciones macroeconómicas para que cualquier empresa invierta y genere más empleos, en base a una estabilidad laboral, monetaria, de equilibrio de precios, con reglas claras y normas laborales que favorezcan este proceso. A veces no logramos entender cómo es posible que un Estado moderno no funcione con reglas macroeconómicas básicas como lo hacen nuestros vecinos. En el mundo contemporáneo, hay reglas del ordenamiento económico del mercado que la Argentina no puede violentar, mucho menos cambiar. Funcionan, aunque no nos guste.

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