Cartas de lectores VII: transparencia

12 Septiembre 2022

La firmeza de los vecinos autoconvocados de Monteros hizo dar marcha atrás con la intención de rediseñar nuestro principal paseo público, la plaza Bernabé Aráoz. La defensa del patrimonio histórico monterizo primó sobre el modernismo avasallante de nuestros funcionarios públicos. Y decimos esto porque nunca, ni antes ni después de la decisión del ente de Cultura provincial, de avalar nuestros reclamos, el intendente local se dignó a recibir y escuchar los argumentos vecinales, avalado por el silencio cómplice del Concejo Deliberante. La típica soberbia que se apodera de todo el que llega a ocupar un cargo público (jamás tienen tiempo para dar audiencia) redobló el malestar de sentirnos ignorados. No terminan de entender que administran nuestros bienes y nuestros dineros sólo temporalmente. Y hablando de lo último, queríamos decirle al intendente que hubiera sido mucho más provechoso destinar esos casi 1.000 millones de pesos a construir unas 1.000 viviendas (al precio actual) en el municipio, obra absolutamente más trascendente que lo decidido, considerando el crónico déficit habitacional de la provincia. Eso, por hablar solamente de una necesidad. Y seguimos sin saber, porque nadie lo puede asegurar, cuál es el presupuesto estimado para esta obra, ahora seguramente modificado por haberse alterado el proyecto inicial. Algunos dicen que en realidad son 1.600 millones. Toda esta falta de transparencia, que coincide ¿casualmente? con los tiempos electorales, aumentan los malos pensamientos sobre el manejo del erario. Pareciera que no existe manera de poder saber realmente qué se hace con los millonarios fondos que se destinan a la obra pública. Los diez concejales oficialistas ofician de meros escribanos de la gestión, en lugar de defender los intereses de todos los monterizos. Ahora solamente nos queda esperar, luego de haberse enchapado toda la plaza alrededor, que esta polémica obra no sea como esos huevitos de chocolate con una sorpresa adentro, con los que nos terminamos enterando cuál es la sorpresa luego de abrirla… y, obviamente, de pagarla.

Ricardo A. Rearte


Ricardorearte333@gmail.com

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