El 14 de septiembre se celebra el día del boxeador argentino y precisamente, por esas casualidades del destino en este día murió Horacio Accavallo, el segundo campeón Mundial de Box que tuvo nuestro país, después de Pascualito Perez. El histórico boxeador falleció a los 87 años de edad y fue una leyenda del boxeo argentino que se consagró campeón del mundo de peso Mosca cuando el 1 de marzo de 1966 derrotó al japonés Takayama en Tokio. Tucumán, por ese entonces, constituía una muy importante plaza boxística a nivel Nacional. Después del Luna Park, era una de las más prestigiosas del interior donde se organizaban veladas con un entusiasta público que acudía siempre a ver el espectáculo. Por lo tanto, Horacio Accavallo fue invitado para dar una exhibición en el Club Defensores de Villa Luján de nuestra ciudad y fue ello todo un orgullo tenerlo con nosotros. Como en el momento de la ceremonia de pesaje a continuación mi padre, el Dr. Miguel E. Marcotullio lo examinaría, por protocolo, cardiológicamente, él nos llevo esa mañana a la Asistencia Pública para que lo conociéramos. Tuvimos junto a uno de mis hermanos ese privilegio, y atesoro todavía en mi memoria el recuerdo de un Horacio Accavallo respetuoso, afable, educado y cordial a la hora de saludarnos y firmarnos un autógrafo. Él y sus cuatro hermanos eran hijos de un inmigrante italiano y madre española. No medía más de 1,56 m de estatura con menos de 50 kg. Había sufrido una infancia muy dura y pobre de la que, con inteligencia, esfuerzo, mérito y haciendo de todo (cartonero, botellero, lustrabotas, etc) supo salir adelante. El día del Box Argentino se celebra este día porque el 14 de septiembre de 1923 el argentino Luis Ángel Firpo derribó a Jack Dempsey con un derechazo y lo tiró fuera del ring al americano: Firpo, emblema de fiereza y uno de los boxeadores más aclamados de la historia. Horacio Accavallo QEPD. Hoy el boxeo está de luto.
Juan L. Marcotullio
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