La oposición en la Cámara de Diputados acelera su estrategia para rechazar el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que reestructura la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE).

“Cuando tengamos 125 votos a favor del rechazo, vamos al recinto”, señaló uno de los legisladores que trabaja para dar de baja el decreto. Por ahora, son 122 los diputados que se oponen al texto, dejando margen para sumar voluntades, consignó el diario "Ámbito".

Desde algunos bloques opositores celebran el avance y aseguran que “el Gobierno está un poquito preocupado”. El DNU, oficializado en los primeros días de enero, enfrenta fuerte rechazo por permitir, entre otros puntos, que personal de inteligencia pueda detener personas sin orden judicial. Como todo decreto de esta naturaleza, mantiene fuerza de ley hasta que ambas cámaras del Congreso decidan ratificarlo o rechazarlo.

Entre los bloques que ya expresaron su rechazo se encuentran Unión por la Patria (93), Unidos (22 cuando jure Juan Schiaretti) y el FIT (cuatro). A ellos se suman diputados de otras provincias y exlibertarios que anticiparon su voto negativo, como Marcela Pagano, quien definió el decreto como “inconstitucional”.

Los números que manejan los opositores son alentadores en comparación con el DNU 70/23, que nunca superó los 115 rechazos y que, pese a que parte de ese mega decreto fue paralizado por la justicia y rechazado en el Senado, nunca fue dado de baja en Diputados. Esta vez, con 122 votos en contra y posibilidad de sumar algunos más, las expectativas de que el decreto naufrague son altas.

El principal desafío sigue siendo reunir el quórum de 129 diputados necesario para iniciar la sesión. Superado ese obstáculo, las chances de que el texto sea rechazado crecen significativamente. Por su parte, el oficialismo busca mantener el decreto vigente: si al menos una de las dos cámaras lo aprueba, quedaría blindado, aunque todavía queda por ver si correrá la misma suerte que el DNU que aumentaba los fondos reservados de la SIDE, el primero en ser rechazado por el Congreso.

En paralelo, los diputados opositores exploran posibles apoyos adicionales, incluyendo bloques provinciales y fuerzas del interbloque que conduce Cristian Ritondo. También siguen presionando en otros frentes: se realizaron tres presentaciones judiciales contra el DNU y se busca que los presidentes de ambas cámaras conformen las comisiones Bicameral de Trámite Legislativo y de Fiscalización de Organismos de Inteligencia, que deben pronunciarse sobre su validez.

Mientras tanto, el Congreso continúa en receso, y la atención se centra en la reactivación del 11 de febrero, cuando se espera que la reforma laboral sea tratada en el Senado. Con las cámaras en funcionamiento, se definirá el futuro del decreto de la SIDE.