Pese a las recientes señales positivas del frente financiero -como el aumento de reservas, la estabilidad cambiaria y la baja del riesgo país-, la actividad económica continúa mostrando un cuadro preocupante a nivel sectorial. Un estudio de la consultora Equilibra reveló que dos de cada tres sectores de la economía operan hoy en niveles inferiores a los registrados en el tercer trimestre de 2023, con el crecimiento de las importaciones como principal factor explicativo.

El trabajo, titulado “El mercado interno en disputa: fabricación nacional vs importada”, describe un escenario de estancamiento general, acompañado por trayectorias muy dispares entre sectores. En términos agregados, la actividad económica se mantiene en un nivel similar al del tercer trimestre de 2023, pero con una marcada heterogeneidad interna.

Según el informe, en los últimos dos años solo 19 de los 55 sectores productivos analizados mostraron expansión, mientras que los 36 restantes registraron retrocesos. Las actividades que lograron crecer se concentran principalmente en la intermediación financiera, la agroindustria, la energía, la economía del conocimiento y la provisión de servicios públicos.

En contrapartida, el grueso de la caída se explica por los sectores productores de bienes transables, particularmente los industriales, que enfrentan una creciente competencia de productos importados. Dentro de este grupo, 20 sectores se contrajeron y apenas seis lograron expandirse, casi todos vinculados a la agroindustria y al sector energético.

A partir del procesamiento de una base de datos de importaciones con más de 1,6 millones de observaciones, Equilibra determinó que 16 de los 20 sectores productores de bienes que se contrajeron perdieron participación en el mercado interno frente a bienes importados. La mayoría de ellos pertenece a la industria manufacturera. En 14 de esos sectores se combinó una caída de la producción local con un fuerte incremento de los volúmenes importados entre el tercer trimestre de 2023 y 2025.

El informe señala que el grueso de las importaciones que afectan a las actividades transables e industriales proviene de Brasil y China, que en conjunto explican el 48% del total importado. Sin embargo, el avance chino resultó mucho más significativo: su participación en la “torta” importadora aumentó cuatro puntos porcentuales, frente a apenas 0,8 puntos de Brasil.

El crecimiento de las ventas chinas se destacó especialmente en sectores como editorial e imprenta, herramientas, plásticos y neumáticos, vidrio y cerámica, muebles, juguetes y otros rubros industriales. Brasil, por su parte, incrementó su participación en autos y camiones, papel y maquinaria industrial.

El estudio concluye que la economía permanece estancada desde el tercer trimestre de 2023, aunque con diferencias marcadas entre sectores. Según el documento, “el inicio de la gestión de Javier Milei dio lugar a una contracción de la economía, que rápidamente se revirtió. Sin embargo, la actividad volvió a estancarse a partir del segundo trimestre de 2025”. En la actualidad, el nivel de actividad es similar al existente antes de la asunción del Presidente.

Entre las actividades que se redujeron durante este período se encuentran la construcción, el comercio y varios servicios transables, como el turismo y la hotelería. De los 36 sectores considerados “perdedores”, 20 son productores de bienes que compiten directamente con la oferta extranjera y solo seis crecieron durante la gestión de Milei, concentrados en la agroindustria y la energía. El informe señala que, con la incorporación de nuevos datos, podría sumarse también la minería a este grupo.

Equilibra remarca que la caída de los sectores transables no se limita a ramas tradicionalmente sensibles, como la textil, sino que alcanza a la gran mayoría de los sectores fabriles. Además, en 16 de los 20 sectores que retrocedieron se registró una pérdida de participación en el mercado interno debido al avance de las importaciones. En 14 de ellos, la caída de la producción local coincidió con un aumento de las importaciones; en los dos restantes, las importaciones también disminuyeron, pero en menor medida que la producción nacional, lo que igualmente implicó una mayor presencia de productos importados.

En los sectores más expuestos a la competencia externa, el estudio aporta datos que algunos actores definen como un proceso de “industricidio”. En el rubro de indumentaria, por ejemplo, las importaciones crecieron un 184%, mientras que la producción local cayó un 5%. Como resultado, la participación de productos importados sobre la oferta total pasó del 13% al 23%.

Un fenómeno similar se observa en la fabricación de autos y camiones: las importaciones aumentaron un 78% y la producción local se redujo un 16%. En consecuencia, el porcentaje de vehículos importados sobre el total ofrecido al mercado interno se elevó del 41% al 65%.