El sarro dental es uno de los problemas más frecuentes en la salud bucal y, al mismo tiempo, uno de los más difíciles de remover. Aunque el bicarbonato y otros remedios caseros suelen presentarse como soluciones rápidas, los especialistas coinciden en que no son efectivos y pueden generar daños en el esmalte dental.
El sarro se forma cuando la placa bacteriana que se acumula en los dientes no se elimina a tiempo y termina endureciéndose y mineralizándose. Suele concentrarse en el borde entre los dientes y las encías y, una vez solidificado, no puede eliminarse solo con el cepillado habitual.
Su aparición está estrechamente vinculada a una higiene bucal deficiente, al no uso del hilo dental y a la falta de controles odontológicos periódicos. Si no se trata a tiempo, puede provocar consecuencias tanto estéticas como de salud.
Por qué el bicarbonato no sirve para sacar el sarro
A pesar de su popularidad, el bicarbonato no elimina el sarro dental. Al tratarse de una sustancia abrasiva, su uso frecuente puede desgastar el esmalte y provocar sensibilidad dental.
Lo mismo ocurre con el vinagre y otros productos caseros que circulan en redes sociales. Una vez que el sarro se adhiere al diente, solo puede ser removido con herramientas profesionales, y no con métodos domésticos.
El único método definitivo para quitar el sarro
Según los especialistas, la limpieza dental profesional es el único procedimiento seguro y eficaz para eliminar el sarro. Esta práctica es realizada por un odontólogo mediante instrumentos específicos, como curetas, raspadores dentales y equipos de ultrasonido, que permiten retirar la placa endurecida sin dañar las piezas dentales.
La recomendación general es realizar este tipo de limpieza cada seis meses, o como máximo una vez al año, dependiendo de la predisposición de cada persona a acumular sarro.
Las enfermedades que puede causar la acumulación de sarro
La presencia prolongada de sarro en la boca puede derivar en distintas patologías:
- Gingivitis: inflamación y sangrado de encías por acumulación de bacterias.
- Periodontitis: etapa más avanzada que provoca retracción de encías y pérdida del hueso que sostiene los dientes.
- Caries: las bacterias producen ácidos que dañan el esmalte y generan cavidades.
- Halitosis: el exceso de bacterias provoca mal aliento persistente.
- Sensibilidad dental: al quedar expuestas las raíces, aparecen molestias frente a alimentos fríos o calientes.
Cada cuánto ir al dentista para evitar el sarro
Además de mantener una correcta higiene diaria, los odontólogos recomiendan visitar al dentista de manera periódica. Lo ideal es hacerlo cada seis meses, aunque en algunos casos puede extenderse a una vez al año si no existen factores de riesgo.
Estas consultas permiten eliminar el sarro acumulado y prevenir enfermedades que, en casos avanzados, pueden derivar en la pérdida de piezas dentales.
Cómo lavarse bien los dientes para prevenir la formación de sarro
Una rutina de higiene adecuada es clave para evitar que la placa bacteriana se convierta en sarro. Los especialistas aconsejan:
- Cepillarse los dientes después de cada comida y antes de dormir, con movimientos cortos y suaves.
- Utilizar cepillos de cerdas suaves o medianas y evitar ejercer demasiada presión.
- Limpiar cuidadosamente la línea entre diente y encía.
- Usar hilo dental al menos una vez por día para eliminar la placa entre los dientes.
- Cepillar la lengua, donde también se acumulan bacterias y restos de comida.