Milei y Trump.
Javier Milei volverá a poner a Estados Unidos en el centro de su agenda internacional con dos visitas consecutivas en un lapso de apenas 30 días. El Presidente tiene previsto viajar el 10 de febrero a Florida para asistir a una gala política en Mar-a-Lago, el exclusivo complejo de Donald Trump, y regresar en marzo a Nueva York, donde encabezará una semana dedicada a la Argentina organizada por el banco JP Morgan.
Con estos desplazamientos, Milei alcanzará los viajes número 13 y 14 a territorio estadounidense desde el inicio de su mandato, una frecuencia inédita que da cuenta del peso estratégico que Washington y el sistema financiero norteamericano tienen en la hoja de ruta del Gobierno libertario.
El primer destino será Palm Beach. Allí, el mandatario participará de la Hispanic Prosperity Gala 2026, un evento impulsado por la plataforma Latino Wall Street, con fuerte llegada al electorado y al financiamiento republicano. En la Casa Rosada reconocen que existe expectativa por un eventual contacto con Trump, aunque evitan confirmar una reunión formal. El antecedente del año pasado -cuando Milei asistió a una actividad similar y se retiró sin lograr el esperado encuentro- todavía resuena en el entorno presidencial.
La gala reunirá a empresarios, referentes conservadores y figuras del espectáculo y el deporte vinculadas al trumpismo. Las entradas, con valores que oscilan entre los 50.000 y los 250.000 dólares, marcan el perfil de un auditorio compuesto por donantes y votantes de alto poder adquisitivo, muchos de ellos de origen latino. Milei permanecería en Estados Unidos apenas un día, lo que deja abierta la incógnita sobre el carácter institucional o personal de su presencia.
El vínculo con Trump sigue siendo una pieza central de la estrategia internacional del Presidente, quien ya ofreció públicamente una alianza política “sin condiciones” con la expectativa de obtener respaldo externo para su programa económico. El último cruce entre ambos fue en Davos, donde compartieron un saludo protocolar. En ese foro, además, Milei fue incorporado como miembro fundador de un Consejo de Paz impulsado por el expresidente estadounidense.
Mientras tanto, el Gobierno sostiene que las conversaciones para un acuerdo comercial con Estados Unidos continúan avanzando, aunque sin plazos definidos. En Balcarce 50 admiten que la negociación se dará por etapas y que una apertura más profunda dependerá de la aprobación de reformas estructurales en el Congreso. Sin embargo, el clima interno se enfrió tras la firma de un tratado de libre comercio entre Trump y el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, sin anuncios equivalentes para la Argentina.
A ese contexto se sumaron versiones sobre eventuales conversaciones para que el país reciba inmigrantes deportados desde Estados Unidos, una hipótesis que generó inquietud en sectores del oficialismo. Si bien el Ejecutivo evita confirmaciones, tampoco desmiente contactos exploratorios. El propio Milei buscó relativizar el tema compartiendo en redes sociales críticas afines al oficialismo.
El malestar se extendió además por la falta de avances en gestiones diplomáticas para lograr la liberación del gendarme argentino Nahuel Gallo, detenido en Venezuela. La reciente amnistía anunciada por el gobierno de facto venezolano reavivó expectativas, aunque sin definiciones concretas.
En contraste con su intensa agenda en Estados Unidos, el Presidente optó por no participar del denominado “Davos Latinoamericano”, realizado en Panamá con fuerte presencia regional y el auspicio de la CAF. Allí, líderes como Luiz Inácio Lula da Silva aprovecharon el espacio para mostrar una agenda alternativa en América Latina, mientras la Argentina quedó ausente.
El segundo tramo del viaje será entre el 9 y el 12 de marzo en Nueva York. Milei abrirá una semana dedicada a la Argentina organizada por JP Morgan, con el objetivo de atraer inversiones y consolidar el vínculo con Wall Street. El evento contará con la participación de funcionarios clave del área económica, muchos de ellos con pasado en el sector financiero internacional.
El embajador argentino en Washington, Alec Oxenford, calificó la iniciativa como el mayor “road show” de inversiones de los últimos años y aseguró que el país atraviesa un proceso de normalización económica que lo vuelve atractivo para el capital extranjero. En paralelo, el canciller Pablo Quirno participará en reuniones en Washington vinculadas a inversiones en minerales críticos y a la cooperación en materia de defensa.


















