La industria azucarera atraviesa un proceso de transformación profundo, sostenido en inversiones privadas, diversificación productiva y un mayor protagonismo del bioetanol. Así lo afirmó a LA GACETA Jorge Feijoó, presidente del Centro Azucarero Argentino, al destacar que el cañaveral en Tucumán creció entre un 42 y un 43% en los últimos años, un dato que refleja el cambio de perfil del sector y su creciente capacidad productiva.

Las declaraciones se dieron tras la publicación, en el Boletín Oficial, de la resolución de la Secretaría de Energía que fija nuevos precios mínimos para la adquisición de bioetanol, con un incremento del 2,5% respecto del mes anterior. “Valoramos mucho estos ajustes mensuales, tanto para el bioetanol de caña como el de maíz, porque permiten ir recuperando valores y acompañar las variaciones de la economía”, señaló Feijoó.

El titular del Centro Azucarero explicó que hoy el precio del bioetanol es “competitivo” y constituye una pieza clave dentro de la reconversión de la actividad. “Hace tiempo que la industria azucarera dejó de ser solo azúcar. Hoy tiene varios ejes productivos y mercados claramente definidos”, remarcó.

En ese sentido, precisó que por segundo año consecutivo el sector destinó el 50% de la caña al mercado interno, un 25% a exportaciones y otro 25% a la producción de alcohol, consolidando un esquema que ya no funciona por excedentes sino por mercados plenamente establecidos. “Hoy el sector tiene tres mercados que atender y los tres son estratégicos”, afirmó.

Feijoó detalló además que la producción de alcohol se mantiene en torno a los 600.000 metros cúbicos anuales, mientras que las exportaciones alcanzan las 600.000 toneladas, cifras que marcan un punto de inflexión en la historia reciente del sector. “Esto le da a la industria un perfil distinto desde el punto de vista productivo”, explicó.

Foto tomada de economis.com.ar.

Entre los factores que impulsan este crecimiento, el dirigente destacó el avance del plan de bioetanol -que demanda cada vez más alcohol para el corte en las naftas- y el aumento sostenido de la producción de caña. “El cañaveral ha crecido y el rendimiento productivo también, por lo que es indispensable darle destino a esa producción”, sostuvo.

Al comparar el proceso local con el de países como Brasil, Feijoó reconoció las diferencias de escala, pero remarcó la solidez del camino emprendido en la Argentina. “Desde que comenzó el corte de alcohol en las naftas, alrededor de 2010, la producción de alcohol se triplicó: pasamos de 200.000 a 600.000 metros cúbicos. Eso es resultado de inversiones constantes en la industria, en la gestión ambiental y en la producción de materia prima”, explicó.

Uno de los puntos que enfatizó fue que este proceso se dio sin subsidios ni prebendas, únicamente a partir de inversión privada. “Todo ha sido a riesgo privado, tanto de los productores como de los industriales”, afirmó, al tiempo que recordó que el sector atravesó los últimos años con precios del azúcar en el mercado interno “muy retrasados” respecto del contexto internacional.

Pese a ese escenario adverso, la industria logró abastecer el mercado interno, cumplir con las exportaciones y sostener la provisión de bioetanol. “Ha sido un contexto difícil, pero el sector encontró la manera de canalizar toda su producción”, concluyó.