En el partido del próximo sábado entre River y Tigre, el fútbol argentino podría experimentar un cambio significativo: regresaría la venta de bebidas alcohólicas dentro del estadio Monumental por primera vez desde 1998. La medida, todavía sujeta al visto bueno definitivo de los organismos competentes, se instrumentará como una prueba piloto bajo estrictos controles.
El expendio estaría habilitado únicamente en sectores hospitality delimitados dentro del estadio. La propuesta avanza en coordinación con los entes que regulan los permisos y, de obtener la aprobación final, se convertirá en una innovación en materia de consumo en los espectáculos deportivos de la Ciudad de Buenos Aires.
La iniciativa contempla restricciones claras. Habrá límites de compra por persona, similares a los que rigen en otros eventos masivos donde el expendio ya está permitido. Además, no se permitirá trasladar los vasos hacia las tribunas: el consumo quedará circunscripto a los puntos habilitados. Este esquema difiere de lo que ocurre en algunos estadios europeos o en torneos organizados por la FIFA, donde el traslado a las gradas es habitual. En Argentina, hubo antecedentes puntuales, como el Mundial Sub 20 de 2023, con venta en puestos gastronómicos en sedes específicas.
El alcance también será acotado por ubicación. Podrán acceder a los puntos habilitados los espectadores de palcos en las tribunas Belgrano, San Martín, Centenario y Sívori, además de quienes cuenten con localidades en sectores Medios, Bajos e Inferiores de las plateas San Martín y Belgrano. Quedarán excluidos los anillos superiores y las populares.
De prosperar el ensayo, River daría un paso que no se veía desde mayo de 1998, cuando una ley prohibió la venta de alcohol en las cercanías de los espectáculos deportivos, estableciendo un radio de exclusión de 500 metros. En Núñez hay optimismo, aunque también cautela: el éxito del plan dependerá del cumplimiento de los controles y de la evaluación posterior de las autoridades.
Por ahora, la expectativa convive con la mesura. El club aguarda la resolución final para confirmar una medida que, de concretarse, podría marcar un giro en la experiencia de consumo dentro de los estadios porteños.