El Challenger de Rosario 2026 quedó envuelto en una situación tan inusual como preocupante. El tenista español Nikolás Sánchez Izquierdo denunció haber recibido amenazas minutos antes de disputar su partido de singles por el acceso a los octavos de final, lo que obligó a demorar el encuentro, activar un operativo de seguridad y finalmente jugar sin público en el court 1 del Jockey Club rosarino.

Según trascendió, el catalán —actual número 279 del ranking ATP— recibió un mensaje en su teléfono en el que le exigían dejarse ganar “de manera disimulada” frente al argentino Valerio Aboian. De lo contrario, advertían represalias contra un familiar. El jugador, de 26 años, siguió el protocolo del Programa Anticorrupción del tenis profesional y realizó la denuncia correspondiente ante la Policía y la Fiscalía, lo que alteró por completo el normal desarrollo de la jornada. 

El partido, originalmente previsto para la tarde del miércoles, comenzó con casi dos horas de retraso y se disputó a puertas cerradas, en contraste con otros encuentros del torneo que sí contaron con espectadores. Tras 1 hora y 46 minutos de juego, Aboian —526° del mundo y presente en el cuadro principal como lucky loser— se impuso por 7-5 y 6-4 para avanzar a los cuartos de final. Durante el encuentro, Sánchez Izquierdo se mostró visiblemente afectado: cometió varias dobles faltas, cedió su servicio en cinco oportunidades y terminó con signos de angustia.

La tensión previa también tuvo impacto en su participación posterior. El español debía competir más tarde en dobles junto al argentino Genaro Olivieri, pero la pareja decidió no presentarse y otorgó walkover. El jugador, que suma doce títulos en el circuito ITF y estuvo acompañado en Rosario por su entrenador Pedro Cachin, quedó golpeado anímicamente por la gravedad de lo ocurrido. 

El episodio encendió alarmas dentro del circuito. Autoridades de la ATP y de la Agencia Internacional de Integridad del Tenis (ITIA) fueron informadas sobre la amenaza y el desarrollo del partido. Además, se dispuso vigilancia policial en el predio para reforzar la seguridad durante el resto del torneo.

El Challenger rosarino, de categoría 125 y con US$225.000 en premios, forma parte de la apuesta provincial por posicionar a Santa Fe como sede deportiva de relevancia nacional, objetivo que había sido destacado días antes por autoridades locales durante su visita al evento.

Mientras avanza la investigación judicial, el hecho vuelve a poner en el centro de la escena el vínculo entre las apuestas ilegales y el deporte profesional, una problemática que el tenis intenta combatir con protocolos de denuncia y controles de integridad.