El tenis argentino sumó un nuevo y preocupante capítulo ligado a la mafia de las apuestas ilegales. Román Burruchaga, hijo del exfutbolista campeón del mundo en 1986, fue víctima de graves amenazas telefónicas en la previa de su partido ante Chun Hsin Tseng, por la semifinal del Challenger 125 de Rosario.

Según se conoció, Burruchaga comenzó a recibir mensajes intimidatorios vía WhatsApp mientras se dirigía al Jockey Club de Rosario, sede del torneo. Los textos provenían de números no agendados, algunos con característica local, y en varios de ellos le exigían perder el partido, incluso “sin ganar un set”, con referencias directas a su rival, al que llamaban “el chino”.

Lejos de tratarse de simples amenazas aisladas, el tenor de los mensajes fue escalando con el correr de las horas. Entre los textos que se filtraron aparecen frases como: “Tenemos fierros suficientes para vos y tu familia”, “Te prometo que no salís de Rosario” o “Andamos en Rosario y tenemos fotos de donde te ubicás ahora mismo”. Incluso hubo menciones directas a sus padres, lo que profundizó el clima de extrema tensión.

Ante la gravedad de la situación, el tenista realizó la denuncia correspondiente en una comisaría de Santa Fe. A partir de allí, se dispuso custodia policial las 24 horas para garantizar su seguridad. Pese a los nervios y al impacto emocional, Burruchaga salió a la cancha y logró una sólida victoria por 6-3 y 6-3 frente a Tseng, accediendo a la final del torneo. Según trascendió, le habían recomendado no hacer pública la situación en ese momento.

El domingo, ya con el episodio parcialmente conocido, Burruchaga cayó en la final ante el campeón defensor Camilo Ugo Carabelli, que se impuso por 6-2 y 6-3.

Este caso se suma a otros episodios recientes que sacuden al circuito, como la tensa situación vivida por el español Nicolás Sánchez-Izquierdo, y vuelve a poner en foco un problema creciente: la presión, las amenazas y el peligro real que enfrentan los jugadores por el avance de las apuestas ilegales en el tenis profesional.