Anthony Gordon firmó una noche que difícilmente olvide. El delantero inglés convirtió cuatro goles en apenas 43 minutos y fue la gran figura en la goleada 6-1 de Newcastle sobre Qarabag, en Azerbaiyán, por los playoffs de la Champions League. Su producción fue tan contundente que resolvió el partido antes del descanso y dejó a su equipo con un pie en los octavos de final.

El atacante abrió el marcador a los tres minutos con una definición cruzada y luego amplió su cuenta con un penal. Poco después, aprovechó un error defensivo para completar el hat-trick y cerró su póker con otro remate desde los doce pasos. La ráfaga ofensiva lo convirtió en el protagonista absoluto del encuentro y lo colocó en una lista muy reducida de futbolistas que lograron cuatro goles en un primer tiempo en la historia del torneo.

Gordon nació en Liverpool y se formó en Everton, donde debutó en 2017 con apenas 16 años. Sin embargo, su consolidación llegó más tarde, tras una cesión al Preston North End que le permitió sumar experiencia y madurar futbolísticamente. En enero de 2023, Newcastle decidió apostar fuerte por él y pagó alrededor de 40 millones de euros para incorporarlo.

Desde su llegada, su evolución fue constante. Con la camiseta número 10, se convirtió en una pieza importante del equipo, acumuló minutos y mejoró sus números ofensivos. Hasta el momento, suma 142 partidos, con 36 goles y 28 asistencias, cifras que reflejan su peso dentro del conjunto inglés. En la Champions League, además, ya acumula 10 tantos en 15 presentaciones.

Su gran actuación en Bakú también dejó un momento de tensión. Tras convertir su tercer gol, Gordon discutió con el capitán Kieran Trippier por la ejecución de un penal, ya que su compañero quería que otro futbolista lo pateara. El delantero decidió hacerse cargo, convirtió su cuarto tanto y el cruce continuó camino al vestuario. Sin embargo, la situación se calmó más tarde y ambos le restaron importancia públicamente.

Después del partido, el propio Gordon explicó que entiende las emociones que se viven dentro del campo, aunque remarcó su rol como delantero y lanzador de penales. También destacó su vínculo con Trippier y aseguró que la relación entre ambos es buena.

Con 25 años recién cumplidos y en el mejor momento de su carrera, el atacante atraviesa una etapa de consolidación. Su velocidad, capacidad de definición y confianza lo transformaron en una de las principales armas ofensivas de Newcastle y en un nombre cada vez más relevante en el fútbol europeo.