La desaceleración del dólar en el inicio de 2026 le dio algo de oxígeno al frente cambiario, pero el foco oficial está puesto en otro frente sensible: la inflación. En enero, el IPC marcó 2,9% y el desafío es evitar que ese registro se consolide como un nuevo piso, luego de los incrementos experimentados en alimentos, paritarias, alquileres, tarifas y en el regreso de las clases en todo el país.
Sin embargo, un informe de Fundación Capital advierte que el proceso de desinflación podría encontrar límites en el corto plazo. Según sus proyecciones, el primer trimestre cerraría con una inflación acumulada cercana al 8,5%, por encima del 7,9% registrado en igual período de 2025.
Lejos del pronóstico del presidente Javier Milei, quien aseguró que el índice “arrancará con cero” hacia agosto, el IPC viene mostrando una leve pero sostenida aceleración desde fines del año pasado: 2,8% en diciembre y 2,9% en enero, con cifras que se aproximan al 3% mensual.
Tres factores aparecen como condicionantes inmediatos. El primero es la carne: el precio del novillo acumula una suba del 37% desde noviembre en el mercado de Cañuelas y 7% sólo en febrero. El traslado al consumidor suele ser paulatino, pero significativo. Fundación Capital estima que el rubro Carnes y derivados podría aportar entre 0,8 y 1 punto porcentual al IPC tanto en febrero como en marzo.
El segundo elemento son los servicios regulados (gas, agua, electricidad y transporte) en un contexto en el que el Gobierno busca reducir subsidios. El tercero responde a cuestiones estacionales: marzo combina el inicio del ciclo lectivo con el recambio de temporada otoño-invierno. Aunque la apertura comercial podría amortiguar aumentos en indumentaria, los componentes estacionales aportarían alrededor de medio punto adicional al índice.
En paralelo, se acortan los plazos de las paritarias. Gremios que antes firmaban acuerdos semestrales ahora pactan revisiones cada dos o tres meses. Para los economistas, esta dinámica alimenta la inercia: negociaciones más frecuentes refuerzan la indexación y sostienen la nominalidad elevada.
Con este escenario, Fundación Capital revisó su proyección anual y estima una inflación del 29% para 2026, en un esquema de bandas cambiarias al que asigna alta probabilidad. Abril será un mes clave para evaluar si el IPC logra descender del escalón del 2,5% mensual, aunque el informe anticipa que perforar el 2% en el primer semestre luce poco probable.
El ancla fiscal continúa siendo la principal herramienta oficial, pero el ajuste en tarifas y la presión de precios regulados podrían volver más sinuoso el sendero de desaceleración. Así, la inflación sigue siendo la variable crítica que condiciona la estabilidad y el poder adquisitivo en Argentina.