La situación de los perros baladi en Egipto es contrastante desde el punto de vista histórico. Sucede que indagando en el pasado, el presente no es ni remotamente cercano a lo que viven en la actualidad, marcada por la crueldad.

En el antiguo Egipto, varios dioses eran representados con cabezas de perros domésticos o chacales que se asemejan a los baladi actuales. Las pinturas murales de las tumbas representan caninos. Los antiguos egipcios de todas las clases sociales, incluida la familia real, tenían perros como mascotas. Cuando el perro moría, era momificado. Incluso la familia entraba en un periodo de duelo y sus miembros se afeitaban las cejas como muestra de su dolor.

El drástico cambio que se produjo entre los egipcios tiene como causa principal la rápida reproducción de esta raza que se estima, en las calles egipcias, es de unos 15 millones; el temor es que sean portadores de la rabia. Es raro contraer la rabia a través de los perros; según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud.

Acciones

La Sociedad para la Protección de los Derechos de los Animales, en Egipto, reporta que los baladi fueron envenenados, ahogados y golpeados hasta morir. Para combatir su mala reputación, los grupos de bienestar y rescate animal proponen enfoques más humanos para gestionar a los perros. 

Por ejemplo, varias organizaciones sin ánimo de lucro egipcias llevan a cabo un programa llamado "atrapar, esterilizar y soltar", en el que se esteriliza a los baladis y luego se les devuelve a las calles. 

El código penal egipcio no permite el asesinato injustificado ni el envenenamiento de ningún animal doméstico, incluidos los baladi. Los infractores pueden ser condenados a hasta seis meses de prisión o a una multa de hasta 200 libras egipcias, lo que equivale aproximadamente a 4 dólares.

Las autoridades egipcias controlan la población de los perros callejeros, pero de un modo terrorífico: regularmente pone veneno en la comida que consumen los baladi en las calles. La práctica ha suscitado la oposición de muchos grupos de defensa de los animales, como la Sociedad Egipcia para la Misericordia hacia los Animales (ESMA) y la Fundación para la Protección de los Animales. 

"Deberíamos atrapar, esterilizar y devolver al 80 % de la población de baladi, mientras que el 20 % restante debería vacunarse y dejarse reproducir para controlar la población sin erradicarlos", señaló Heidi Gamal del grupo My New Life Rescue. Pero esa estrategia no es lo suficientemente sistemática como para tener un impacto.

En los últimos años el crecimiento del movimiento internacional para que estos perros dejen de ser vistos como una plaga urbana va en crecimiento. Muchos baladis son adoptados en la actualidad en Europa, Estados Unidos y Canadá, donde se les valora por su apariencia única y su resiliencia.

PARTICULARES. Los baladi son delgados, con orejas grandes y pelajes en tonos tierra que les permiten camuflarse en el entorno desértico.