Los resultados de los procedimientos dejaron al descubierto otros detalles. El más importante es el valor de la droga decomisada. Sólo en el caso de las 498 pastillas de éxtasis, según la valuación realizada por la Policía, ascendería a casi $20 millones, teniendo en cuenta que el valor promedio de cada una de las grageas es de $40.000.
Los narcos, a la hora de producir éxtasis, siguen un patrón. En la mayoría de los casos, las pastillas tienen una figura especial. “Es una especie de marca, pero también utilizan colores para que sean rápidamente identificables por los consumidores. Es su sello”, indicó el comisario Jorge Nacusse, titular de la Dirección General de Drogas Peligrosas. Las grageas incautadas ayer tenían el rostro de Pablo Emilio Escobar Gaviria.
También llamado “El Patrón del Mal”, este colombiano fue uno de los narcotraficantes más poderosos y violentos de la historia. Escobar transformó el tráfico internacional de cocaína y llegó a convertirse en uno de los hombres más ricos del mundo, según el ranking que publicaba la revista norteamericana Forbes.
No existirían antecedentes en Argentina sobre el secuestro de éxtasis con esta marca. Sí se registraron casos similares en Colombia y Chile. “Estamos investigando todo, incluso ese detalle”, destacó Nacusse. “Tenemos que avanzar porque fue un procedimiento sin antecedentes. También es importante aclarar que nunca se secuestró tanta cantidad de tusi en un operativo realizado en Tucumán”, añadió.
“Cocaína rosa”
El tusi, también conocido como “cocaína rosa”, es una droga sintética cuyo nombre deriva de la pronunciación en inglés de la sustancia 2C-B (“tu-si-bi”). Sin embargo, los especialistas advierten que la mayoría de las muestras que circulan actualmente son mezclas variables de ketamina, MDMA (éxtasis), metanfetaminas, cafeína, cocaína y otras sustancias psicoactivas. Su característica más visible es el color rosado que adquiere por la incorporación de colorantes.
Los efectos que provoca dependen de la composición de cada dosis, algo que la vuelve especialmente peligrosa. Puede generar euforia, sensación de energía, desinhibición, alteraciones sensoriales y alucinaciones, pero también cuadros de ansiedad, paranoia, taquicardia, hipertensión, convulsiones y episodios psicóticos. Los expertos señalan que uno de los mayores riesgos es que los consumidores desconocen qué sustancias contiene realmente cada preparación, por lo que aumentan las posibilidades de intoxicaciones graves o sobredosis.
En Argentina, el tusi comenzó a ganar notoriedad en los últimos años, especialmente en fiestas electrónicas y ámbitos vinculados al consumo de drogas sintéticas. Las fuerzas de seguridad detectaron dosis de esta sustancia en operativos realizados en eventos masivos de Mar del Plata y también desbarataron organizaciones dedicadas a su elaboración y comercialización en Mendoza y el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). En 2025, la Policía de Seguridad Aeroportuaria informó el desmantelamiento de un laboratorio clandestino dedicado a la elaboración de esta sustancia, en una investigación que alertó sobre el crecimiento de su circulación en el país.





















