Las pericias genéticas realizadas por el crimen de Érika Antonella Álvarez terminaron complicando aún más la situación procesal de Felipe “El Militar” Sosa. Los estudios revelaron que había ADN suyo en el cuerpo de la joven. La posibilidad de que haya sido la única persona que estuvo con la víctima quedaría prácticamente confirmada con estos estudios.
En la madrugada del 7 de enero, Érika ingresó a la casa del acusado, ubicada en Santo Domingo al 1.100, Yerba Buena. No se supo nada más de ella hasta el jueves 8 de enero, cuando su cuerpo fue encontrado en un descampado de Manantial Sur. Por el caso fueron imputados por el homicidio Justina Gordillo (funcionaria judicial y pareja del sospechoso), Jorge “Chicho” Díaz (empleado de confianza del imputado) y Nicolás Navarro Flores (amigo de confianza del “Militar”).
Esta era la evidencia que necesitaba el fiscal Pedro Gallo para terminar de encaminar la investigación. Se sabía que la víctima había concurrido a la casa del imputado. Sólo quedaba determinar si habían participado otras personas en ese encuentro, ya que era común que Sosa organizara tríos sexuales.
Según confiaron fuentes judiciales, del cuerpo de la víctima se extrajeron muestras de la boca, de las partes íntimas y de debajo de las uñas. Esas pruebas fueron comparadas con los perfiles genéticos de Sosa y de Gordillo. Sólo se encontró el perfil genético del imputado en este último caso. Esto también podría ser un indicio de que Érika intentó resistirse al mortal ataque.
Esta pericia complica aún más al “Militar”. Marcelo Consiansi, el ex defensor del “Militar”, jamás negó que la muerte de la joven se hubiera registrado en el domicilio de su asistido, pero su estrategia consistía en tratar de demostrar que no había sido víctima de un crimen, sino de una situación trágica que se habría registrado en un contexto de consumo de drogas. Pero el hecho de que se hayan encontrado indicios de acción defensiva tiraría por tierra esa hipótesis. Habrá que esperar cuáles serán los planteos del abogado Gustavo López Peña, el tercer profesional que asumió la defensa del acusado.
El análisis genético terminó favoreciendo a Gordillo, ya que será utilizado por sus defensores Florencia Abdala y Camilo Atim como otra prueba de que su asistida no estuvo en la vivienda en el momento en que se registró el crimen y, mucho menos, participó de un trío sexual. La acusada había desmentido esa posibilidad, pero en las pericias telefónicas surgió que la pareja sí tenía inclinación por este tipo de relaciones que, por cierto, no constituyen delito alguno.
Caso Érika: Justina Gordillo seguirá detenida en Delfín GalloLos casos de Díaz y de Navarro Flores son diferentes, ya que su participación en el caso habría sido posterior a que Érika fuera asesinada. El primero podría haber colaborado con Sosa para limpiar la escena del crimen, mientras que el otro habría ayudado a deshacerse del cuerpo de la joven. Al igual que la empleada judicial, ambos fueron acusados de encubrimiento.
Días clave
El manto de silencio que existe en la causa comenzó a romperse con el correr de los días. Navarro Flores está decidido a contar su versión de lo que sucedió. En principio, asistido por Candelaria Hernández y Patricio Char, el acusado iba a declarar ayer. Sin embargo, después de haber sido trasladado desde el penal de Benjamín Paz, se descompuso, ya que sufre problemas de diabetes. Ante esa situación, declarará el viernes.
Juan Pablo Bello, defensor de “Chicho” Díaz, le dijo a LA GACETA que evalúa el momento oportuno para que declare ante el fiscal Gallo. “Estamos reuniendo cada vez más pruebas de que él es inocente y que está detenido por haber concurrido al lugar por pedido de su patrón”, destacó el profesional.
Gordillo fue la primera en romper el silencio y dar a conocer su versión de los hechos. Sus defensores, Atim y Abdala, dijeron que su testimonio fue clave para que se avanzara con la investigación. El fiscal Gallo desmintió esa posibilidad y señaló que la detención de los sospechosos surgió por el trabajo realizado por el Equipo Científico de Investigación Fiscal (ECIF). Por su parte, Carlos Garmendia, que representa a la familia de la víctima, indicó que la empleada judicial “había perdido la oportunidad de decir la verdad”.
Ahora quedan dos situaciones por resolverse. Una de ellas es determinar si Sosa finalmente declarará para contar su versión de los hechos. La otra, saber qué dirán Díaz y Navarro Flores. Fuentes judiciales no descartan que sus dichos compliquen a los otros procesados.
Caso Érika: la defensa de Justina Gordillo pidió el cese de la preventivaPero más allá de cualquier especulación, está confirmado que Gallo pidió una nueva audiencia para modificar la acusación en contra del “Militar”. Hasta aquí sólo está imputado de homicidio, pero con las evidencias recolectadas durante estas jornadas podría aplicarle otros agravantes. Podría, por ejemplo, acusarlo de femicidio, delito que contempla una condena a perpetua.
Lo que ocurra con los otros tres imputados aún no está claro. Todo indicaría que también se endurecería la acusación en contra de ellos. Ello le permitiría frenar los intentos de los defensores para que se les otorgue la libertad, tal como vienen planteando desde hace varias semanas.