¿Cuál es la Argentina posible en el marco de una economía global convulsionada por los efectos del conflicto bélico en Medio Oriente? La consigna no es casual y es lo que el economista Ricardo Arriazu expuso anoche en Alter View Eventos, en el marco de la charla organizada por la Fundación del Tucumán.
“¿Estancamiento o recuperación? La importancia de la confianza” fue el tema de la exposición del presidente del Estudio Ricardo Arriazu y Asociados. El desafío de la conferencia también planteó otra cuestión cuando el disertante indicó que, la primera consigna puede tratarse de un sueño, porque “la Argentina, también, es el país de las oportunidades perdidas”.
Ricardo Arriazu disertó en Yerba Buena sobre confianza y futuro económicoLa charla, seguida por una nutrida concurrencia de empresarios y profesionales, arrancó con las grandes dudas de los argentinos: desde “no llego a fin de mes”, pasado por “vendo un 50% menos” y “cierran empresas” hasta llegar al nivel de actividad económica más alto de la historia, de acuerdo con la evolución del indicador que mensualmente difunde el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Tras una ponderación con otros países, Arriazu planteó que en la Argentina “somos pobres, la plata y eso no lo vamos a resolver con discurso; la única forma de hacerlo es agrandando la torta, producir más y hacer esfuerzos”. El problema ahora pasa porque la sociedad cambió sus hábitos y, el año anterior, compró vehículos y bienes durables, pero no le quedaba tanto dinero para adquirir el resto de los productos. Eso impactó, por ejemplo, en la caída del consumo en supermercados.
El doctor en Economía sostuvo que, en la Argentina, la confianza se resume en si se compra o no dólares. Explicó porqué estuvo en desacuerdo con el sistema de bandas cambiarias. “Ya sabemos el resultado: inflación del 18% al 31%, actividad económica en caída; antes de la banda se compraron U$S 25.000 millones; luego nada; el riesgo país se duplicó. Que alguien me explique la ventaja de dar incertidumbre en un país donde la verdadera unidad d cuenta es el dólar y la gente piensa en dólares”, fundamentó.
“¿Estancamiento o recuperación? Reviví la conferencia de Ricardo Arriazu en TucumánArriazu insistió con una definición que suele usar en sus charlas de coyuntura: “los planetas se están alineando, salvo que choquemos la calesita. Chocarla es cometer un error como aquellos que proponían devaluar”. Indicó que, financieramente, la confianza se define como la tasa de retorno ajustada por riesgo. “Voy adónde va la mayor tasa; el problema argentino es el riesgo, en un país que defaulteó nueve veces cantando el Himno, con un mote de estafador serial”, recordó.
¿Qué pasa con los principales indicadores económicos del país? La referencia de Arriazu, en ese sentido, es que la Argentina no emplea ni invierte, como tampoco tiene productividad. “Aumentando la productividad, sube el empleo, por lo que se necesita la reforma laboral; hablo de economía, no de política”, resumió.
La actividad económica cerró con una expansión del 4,4% durante 2025. Según los cálculos del economista, el arrastre estadísticos deja dos puntos para este año. “Si la economía quedara planchada, eso es lo que creceríamos este año. La gente dice que el Indec miente; no estoy allí. Pero por lo observado en la cosecha y la energía, ambas actividades pueden dejarle un punto más al Producto Bruto Interno (PBI). Frente a ese escenario, Arriazu indicó que el partido que se jugará este año pasa por establecer si la gente compra o no compra dólares. Y que eso puede ser un determinante para definir de cuánto puede llegar a ser el crecimiento económico. “Si la gente compra menos dólares, aumentará la actividad. Y todo eso es confianza”, puntualizó. Un dato no menor de la charla: frente al contexto que vive el agro, Arriazu se animó a proyectar una probable baja de las retenciones.
Ricardo Arriazu: “En la economía argentina se evidencia un cambio estructural”La Argentina tiene una estructura productiva artificial. Arriazu, en ese aspecto, advirtió que se ha subsidiado a sectores de la economía que no tienen ventajas comparativas y se ha castigado al resto. “Si la Argentina quiere crecer, tiene que cambiar y eso implica que varios sectores van a desaparecer”, agregó. El año pasado, el mismo conferencista había expuesto que la destrucción suele ser más rápida que la creación. “Y eso puede generar bolsones de pobreza y de desempleo”, indicó. Esta referencia fue a propósito de la modificación del mapa productivo en el que el crecimiento, según su criterio, vendrá de la mano del interior, pero no del Gran Buenos Aires, donde están radicadas las principales industrias y comercios, que no son precisamente los que vislumbran crecimiento. Enumeró, por caso, que Jujuy y Salta pueden mejorar a través del litio y que Catamarca lo seguirá haciendo con la extracción del cobre. Que Vaca Muerta se consolida como un polo económico, pero la destrucción se observará en el Gran Buenos Aires. Por eso, sugirió al Gobierno realizar un estudio de equilibrio general para establecer dónde pueden estar los bolsones de desempleo, con el fin de atemperar sus efectos en la economía y promover otros empleos. Este proceso puede demandar entre dos a tres años.
¿Y qué pasará con Tucumán? A su criterio, no está beneficiada ni por la minería ni por la energía. “Puede recibir algo de lo que se haga en Catamarca a través de un centro logístico. La agricultura, si cambian los precios relativos, también puede alcanzar ciertos beneficios, pero no la industria, que se ve perjudicada en el mismo proceso que se observa a nivel nacional”, evaluó. “Es fundamental que las fuerzas vivas lo entiendan y lo anticipen. No tendrá el mismo impacto que en el Gran Buenos Aires, pero Tucumán no es una de las provincias beneficiadas en este cambio”, continuó.
Finalmente, Arriazu expuso su diagnóstico temporal de la economía. “En el corto plazo, lo más importante es la confianza, que la gente deje de comprar dólares. Y para eso tenés que perder. En el mediano plazo, aprovechar las ventajas y evitar las crisis periódicas de balanza de pago; no hay que generar déficit fiscal. Y luego, en definitiva, aprovechar el enorme potencial que tiene la Argentina que hará que el país resurja con enormes cambios internos”, subrayó.